Luis Eduardo Aute, cantautor

El polifacético artista Luis Eduardo Aute (Manila, Filipinas, 1943) visitó Barcelona para acudir al festival BarnaSants, presentar una caja con una selección de canciones que resumen su obra bajo el título ‘Memorable cuerpo’, y concedernos parte de su escaso tiempo para esta entrevista, hablarnos de su carrera y también de algunos de los problemas de la sociedad actual.


Eduardo Cassano / Siglo XXI

Después de la gira que da por finalizada la trilogía de los ‘Auterretratos’ y la obra pictórica 'Transfiguraciones' que actualmente expone en Ecuador, ¿cuáles son sus próximos proyectos?

La exposición es una retrospectiva de más de 50 años de pinturas y dibujos. Después de Ecuador irá a Roma y después de Semana Santa continuará en España y Argentina. He terminado una nueva entrega de ‘AnimaLhito’ que se publicará en la Editorial Siruela, espero, que para la feria del libro. También estoy a mitad de camino del nuevo disco con canciones inéditas, que espero pueda salir a final de este año o principio del próximo.

Después de cuatro décadas componiendo canciones, ¿ha escrito ya su canción perfecta?


No la he escrito nunca, o tal vez ya esté escrita y es la canción sin música ni palabras. El silencio absoluto es probablemente la canción perfecta: silencio absoluto y escuchar 4 minutos de nada…creo que sería la canción perfecta, aunque es una coartada que me pongo, un pretexto para seguir escribiendo canciones. Cada canción es una hija distinta y a todas se les quiere por igual, porque cada una nació por un motivo.

¿Cómo elabora sus canciones?

Hay dos partes, una primera parte con la idea, el embrión para una canción, lo apunto y desarrollo unas pautas a seguir musicalmente. La dejo ahí y voy haciendo otras cosas, hasta que me ocurre algo que de repente veo que puede ayudar a seguir dándole forma a la canción. Entonces vuelvo a ella para seguir trabajándola, hasta que la veo clara y personalmente creo que hay canción. Entonces la segunda parte es elaborarla, que las palabras que están sean las que tienen que estar, que nada sobre y nada falte, y la música y texto estén unidos haciéndose una sola cosa. Es un trabajo de oficio.

¿Cuáles son las canciones que más le ha costado terminar?

En cada disco siempre tiene una canción rebelde, que casi siempre suele ser la primera que empiezo a escribir y acaba siendo la última que termino. En el último disco ‘A día de hoy’ fue ‘La barbarie’, que se quedó así aunque no era como yo la quería. Otra que me dio mucha guerra fue ‘Quinta del sordo’.

¿Y la canción que salió redonda?

Las canciones salen por su cuenta. A lo mejor quiero decir algo y la canción me va llevando donde quiere ir ella. Como canción que salió redonda sin pretenderlo, y que la tengo como canción ejemplar, es ‘Las cuatro y diez’, porque es relativamente corta, son muchas canciones en una y refleja un momento histórico y personal… creo que está muy bien construida, aunque no tengo ningún mérito porque se construyó ella sola. Para mí es una canción ejemplar, pero no significa que sea la mejor ni la peor. Intento que todas mis canciones, en ese sentido, se parezcan a ‘Las cuatro y diez’.

¿Le sorprende ver como muchos jóvenes hacen suyas canciones que usted escribió cuando ellos todavía no habían nacido?

Sí, sobre todo canciones como ‘Las cuatro y diez’, no entiendo bien como la gente con 20 años se siente identificada, porque está llena de claves en relación con mi generación, que no son transferibles. ‘Al Alba’ sí, es mas fácil, porque tiene otras claves históricas pero admite otras lecturas diversas.

¿Qué opina de la nueva generación de cantautores?

Hay algunos que ya van teniendo una edad y una experiencia y van definiendo su mundo propio. Seguramente ahora ya tienen algo mas que contar, y lo cuentan bien, me puedo identificar mas o menos por su manera de entender la canción, pero tienen muy claramente un estilo cada vez más personal. También digo que los raperos de ahora son los nuevos cantautores porque tienen cosas que contar, con una urgencia tremenda y con textos larguísimos y duros en muchas ocasiones.

¿Qué le parece el cine español actual?


Del cine actual me interesa mucho el de Javier Fresser, ‘Camino’ es una pelicula inquietante, extraña, pero con una estética muy personal y peculiar. Un tipo de cine que no tiene nada que ver con el resto de cine español. Tiene una gran personalidad y con cosas que contar. A bote pronto es uno de los que creo que se desmarca mucho del resto de los directores de cine.

¿Le queda por cumplir algún sueño?

Nunca se cumplen los sueños, nunca he soñado en ser alguien. Sueño con hacer la mejor canción, la mejor pintura… pero intento no ser lo que como, ese sentido tan materialista de la vida no me gusta. Creo que el ser humano es algo más que física y química, somos también poesía. Creo que estamos aquí por algo y para algo y todo esto tiene una razón de ser. Tal vez esa razón de ser esté navegando entre los sueños que tenemos. No estamos aquí sólo para sobrevivir sino para soñar también.

¿La tecnología nos está deshumanizando?

La tecnología tiene poco que ver con lo humano, aunque venga del ser humano. La tecnología tiene que ser una herramienta y lo peligroso es que lo que tendría que ser un medio es el mensaje. Parece que la tecnología va a resolver nuestros problemas y no es así, tanto los personales como colectivos. Puede ayudar a resolverlos pero también a incomunicarnos más.

¿Internet ayuda o agudiza los problemas?

Si existe es porque tiene que existir, para bien o para mal. Internet de alguna manera es una invitación a ‘viajar’ para recabar datos e información de forma inmediata, pero creo que la vida se presta un poco de lo contrario, hay que viajar hacia dentro para recabar conocimiento pero no lo conocemos para nada; estamos intentando conocer el espacio sideral y todavía no sabemos lo que somos, lo que hay dentro del traje.

Ahora tenemos libros electrónicos, Webcams…


Entiendo que el papel tiene un olor y una comodidad, aunque cuando no había libros se contaban cuentos oralmente. Personalmente prefiero el libro como objeto soporte al electrónico. Me parecen más inquietantes las webcams, porque elimina la capacidad de imaginación de la otra persona. Todo tiene su lado bueno, en este caso, es la visión en directo de una persona que está lejos, pero también le resta la magia de la imaginación.

¿Qué opina de la crisis actual?

Siendo un desastre esta crisis, que es mucho más que una crisis económica, es un cambio histórico, una crisis de sistemas: la educación, la cultura… todo. Es terrible por un lado, y por otro positivo, porque de las crisis luego salen revoluciones nuevas e inesperadas. Lo malo es cuando no hay crisis, si todo está en una monotonía donde todo esta hecho y no hay nada imprevisible que puede ocurrir. Cuando aparece la crisis hay una promesa de algo distinto que viene después. Hay que mirar positivamente, siempre que ha habido situaciones criticas en el mundo ha dado lugar a una nueva etapa distinta donde se ha vivido de otra manera.

A raíz del trágico suceso en Sevilla se ha vuelto a abrir el debate sobre la cadena perpetua, ¿Qué opina?

Es una situación muy compleja y difícil. Entiendo que se pueda pedir la cadena perpetua perfectamente, pero luego racionalmente rechazo esa reacción visceral porque creo que eso tampoco vaya a evitar que se den más casos. El problema no es el castigo, pero si que cumpla la pena exacta que tiene que cumplir sin ninguna posibilidad de reducir la condena. Porque el problema está en la educación, estamos viviendo en un mundo cada vez mas ‘aeducado’, ni siquiera maleducado.

¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación?

En el caso de la comunicación, en la exaltación del morbo es cada vez mayor porque eso produce audiencia, no importa que se desbaraten estructuras éticas de convivencia si el beneficio es máximo en el menor tiempo posible. Eso, como referencia, esta conduciendo a un mundo al revés, en que el horror se esta convirtiendo en algo positivo porque produce beneficios. Para una persona que de alguna forma ya este educada, con la consciencia de lo que es bueno y es malo, esa tergiversación de valores no le afecta tanto, pero para un niño que ve todo esto como algo normal es difícil hacerle cambiar de opinión.

¿Cómo cree que se soluciona esta situación?


¡Ah! Ésa es la pregunta del siglo…no lo sé, pero las cosas ocurren porque tienen que ocurrir, nada es casual y todo tiene una razón de ser. Probablemente esta crisis de valores que estamos viviendo puede ser una catarsis para este tipo de cosas, que toquemos fondo de tal forma que se intenten otras formas de convivir y sobrevivir.

¿Otro mundo es posible?


Por supuesto, creo en una sociedad educada en la generosidad, en la solidaridad, en la bondad… seria otra sociedad bien distinta, otro mundo debería ser posible y es posible. La naturaleza es sabia y cuando algo le hace daño lo rechaza y cuando la sociedad se hace daño a sí misma, cambiará por sí sola.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/41465

Detalles

En tiempo de crisis conviene ahorrar hasta con las palabras. Así pues, hoy intentaré quedarme sólo con la belleza de las imágenes, las miradas expresivas, los silencios compartidos y los detalles.

Se abren y se cierran puertas que no existen, se habla, se escucha a gente hablar. Se prohíbe cuando está prohibido prohibir, se escucha, se oye a alguien decir algo. La vida suele cambiar con un beso, ése que se insinúa, se negocia o se rechaza; el que se recuerda y el que se olvida, el que hace que te arrepientas por haberlo dado o por no haberlo hecho en toda la vida.

Pasan los años y mientras unas personas cambian, otras siguen igual, pero todo el mundo evoluciona de alguna manera; casi todo el mundo lo hace físicamente, otros, además, lo hacen por dentro, aún entrando en contradicción consigo mismos. A veces se necesitan varios años, o el tiempo que pasa entre una copa y otra.

Me cuentan que nada es para siempre, que tarde o temprano todo se acaba. Pero no es del todo cierto porque los recuerdos siguen ahí, para siempre. Por mucho que se traten de borrar, de archivar. Es algo que he podido comprobar muy recientemente. Los recuerdos son –qué cabrones- los que nos hacen sonreír en aquellas situaciones imprevistas, pero también lamentar en aquellas otras ocasiones que pudimos controlar.

Hoy entiendo que la vida es una sucesión de acontecimientos cuyos detalles son, al final, lo verdaderamente importante. Una llamada telefónica, un mensaje, un abrazo o un beso en el momento más imprevisible suele ser, a menudo, un gran soplo de aire fresco por el cuál dar las gracias…

Por ejemplo a ti, que me lees en la clandestinidad, pues me pediste que escribiera algo bonito y esto es lo único que se me ha ocurrido. Si no te ha gustado, siempre puedo volver a inundar de flores tu balcón, o tocarte el culo en sociedad y huir calle arriba hasta desaparecer ;-)

A ti, por las cinco horas de charla del otro día, castigos y diferentes formas de ver las cosas aparte ;-)

A ti, por esos besos en la mejilla que ya había olvidado y tanta falta hacen a veces.

Y a ‘mi catalaneta dels cullons’, cómo no. Al fin y al cabo parece que todos los caminos me conducen hasta Aribau, de una forma u otra. Ya ves. Por lo absurdo de seguir respirando, ya sabes :-)

Volver a empezar

En Madrid, y muchos meses después de mi último post, vuelvo a empezar, sigo escribiendo :)

Saludos a todos.

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