Barack Hussein Obama ha ganado las elecciones de EEUU. ¿Hay alguien sobre la faz de la tierra que todavía no se haya enterado? 46 años después del discurso de Luther King, un presidente negro ocupará por fin el Despacho Oval de la Casa Blanca.

A partir de ahora le tocará trabajar para poder cumplir todas las promesas que ha hecho, que no son pocas. La primera, materializar el ‘cambio’, palabra clave en todo el proceso electoral. ¿Qué cambiará, exactamente? Tal vez el hecho de que un hombre afroamericano haya llegado al poder más absoluto sirva para invertir el dinero que históricamente los americanos se han gastado en armamento, quizás, destinarlo a un mejor uso como por ejemplo enviar medicinas y alimentos en los países pobres.

Hay demasiadas cosas por cambiar y aunque su talante es cercano, simpático y aparentemente sincero, el nuevo presidente ‘del mundo’ tendrá que trabajar duro para conseguir su objetivo. Ojalá lo haga. Ojalá que sepa recordar de donde provienen sus raíces y qué debe hacer –y no hacer- para que los ricos sigan siendo más ricos como hasta ahora, y los pobres aún más pobres.

Porque todavía quedan muchas, muchísimas cosas que cambiar en este mundo. En este mismo país, el nuestro, sin ir más lejos…

Si les menciono el nombre de Fernando García, ¿les suena de algo? Si les digo además que su hija se llamaba Míriam García, ¿saben ahora de qué les hablo? Ella fue una de las tres niñas torturadas y asesinadas en Alcàsser en1992. Él, su padre coraje que no cesó en el empeño de encontrar al verdadero asesino y, según sostiene, todas las personas que estaban detrás del trágico suceso.

Leo en el periódico con total estupor y una profunda indignación ajena que Fernando García puede pasar los próximos 16 años en la cárcel por calumniar al fiscal, forenses y jueces que han seguido todo el proceso… ¡16 años! Me parece increíble. Entiendo que no se debe faltar el respeto a nadie, pero también entiendo la postura de un padre que en pocos años perdió a su hija primero y pocos años después a su mujer, y que decidió dedicar su vida a esclarecer las causas de lo sucedido en un crimen que, a día de hoy, sigue sin haber sido detenido el asesino principal.

Por cierto, cuándo un juez se equivoca de forma grave como ha ocurrido recientemente con el caso de Mari Luz, ¿por qué nadie le pide años cárcel y basta con una sanción administrativa?

Pero como ocurre a menudo, vivimos en una sociedad errante, cuya lógica equivale a tratar de condenar por calumnias a una persona con mayor condena de la que se le aplica a una persona que roba, viola o asesina.

Es cierto, el mundo necesita un cambio. Tal vez Barack Hussein Obama no consiga satisfacer los deseos de la totalidad de la población americana, ni mucho menos mundial, pero después de ver la ilusión que genera en la gente por su triunfo, el interés político que ha despertado su candidatura y la posterior elección en las personas que hasta ahora no se preocupaban por la política, es algo que hay que admirar.

Tiempo al tiempo. Dicen que el tiempo pone a cada uno en su lugar y de ser cierto, Fernando García no debería acabar en la cárcel por expresar su opinión, equivocada tal vez, pero no tan desproporcionada como la actitud de nuestra ‘Justicia’, una vez más, metiendo la pata hasta el fondo.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/38316

Inventario

Llueve. Llueve y hay demasiada gente y muy pocas personas ahí afuera. Hay un ejército de lobos recorriendo las estepas de la ciudad, de tristes tigres maullando como gatos persas en los rincones donde comparten su soledad con la manada.

¿La independencia? El mayor de los trabajos temporales. El quiero y no puedo constante, y cuando puedo, no sé si sé lo que quiero, ni si tengo tiempo para ello.

Llueve. Llueven abrazos con puñales y besos afilados que llegan por el camino rápido al corazón: “Cambio una promesa y dos frases bonitas por tres o cuatro gemidos, amor”. La promesa era olvidarte, lo bonito fue no decirlo y estropear ese momento.

¿La dependencia? Un estado emocional del que se acostumbra a intentar huir sin aceptarlo. Se dice, se comenta, que hace falta más cariño que agua y ozono en el planeta, y días de la semana para seguir trabajando sin cesar.

Llueve. Llueve y el paraguas cubre las lágrimas pero no evita las ganas de llorar. El tiempo es una tormenta en la que todos nos perdemos, un bálsamo que escuece pero cura cicatrices.

¿La amistad? La mayor de las quimeras. Es más sencillo encontrar pareja, aunque muchas de esas parejas en realidad se engañan al formarse para compartir sexo programado hasta aburrirse mutuamente, y poco más.

Ha dejado de llover, son las ocho de la tarde y abre el mercado…. marica el último.

¡Manda narices!

Que estamos en época de crisis ya no lo niega nadie, ni en España ni en Estados Unidos en los últimos días. Y mientras aquí los ciudadanos de a pie no llegan a final de mes y los políticos se han congelado el sueldo, la Casa Real aumentará su presupuesto el próximo año en un 2,7% (8,9 millones de euros).

La noticia puede parecer una broma máxime cuando ese dinero saldrá de nuestros bolsillos y se beneficiarán unos pocos, todavía no se entiende muy bien porqué. Pero como hay que conocer todos los datos, cabe decir que la Casa Real ha sido solidaria con la crisis que padecemos puesto que el año anterior su presupuesto aumentó en un 4,5%.

Personalmente, entiendo perfectamente el aumento del presupuesto. Hay que tener en cuenta que son muchas bocas que alimentar y las revistas humorísticas últimamente se cuidan en salud, así pues no generan ingresos extra. También hay que recordar que la Escolta Real cuesta un pico, entre otras cosas por su efectividad (hace pocas semanas detuvieron y encarcelaron inmediatamente a una persona por atentar contra los Duques de Palma en Barcelona).

Por otra parte están las dietas y los gastos de viaje. Como decía anteriormente, hay que alimentar muchas bocas –y para que crezcan y se mantengan sanos la comida debe ser de alta calidad- y son muchos los billetes de avión que se compran al cabo del año. Todos sabemos que las compañías de ‘low cost’ se crearon únicamente para la gente del pueblo; corre el rumor que si algún miembro de la realeza –que por cuestión de imagen, no puede volar a un aeropuerto secundario y coger después un autocar para llegar a su destino final- se le ocurre la idea de comprar un vuelo similar, la compañía lo rechaza inmediatamente y es objeto de burla en las cenas familiares.

Así que por todo esto le pediría un poco de comprensión a la gente que critica a la Casa Real, que reflexione antes de poner el grito en el cielo. Eso sí, a Letizia también le pediría que si tiene intención –o necesidad- de volver a pasar por el quirófano, que no escatime en el precio… si hay que aumentar el presupuesto se aumenta. ¡Manda narices! con la imagen no se juega, princesa, lo primero es lo primero, ¿no?

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/37242

Cambio de rasante

Cuando todo empieza por el final, al principio de uno mismo. Allí donde el charco se hace río que fluye con agua sin embotellar. Madrugadas en espera de ventanas que se abren y cierran de par de par.

Las nubes no tapan el cielo, sólo pasean sin rumbo ni cadenas bajo las montañas donde tan pronto llueve como hace sol. Mala idea adelantar en un cambio de rasante, o dejarse crecer la barba en luna menguante… aceptar el cuatro de oros como un simple premio de consolación.

Qué bueno aprender de los libros y sin embargo saber dejarse llevar por uno mismo cuando hace calor. Qué tiempos aquellos, cuando el 15 de septiembre volver a la rutina del colegio entonces nos hacía ilusión.

Hace mucho

Ya han quedado atrás aquellos tiempos, frágiles nuestros huesos cuando chocaban con piedras de calcio conocidas. No siempre lo malo conocido es mejor que lo bueno por conocer.

Han vuelto las sonrisas a nuestros ojos, la virtud de sabernos vivos y resplandecientes, el rumor de las olas golpeando las aceras de nuestro camino. Hoy es siempre todavía, una y otra vez.

Hemos aprendido que invertir en quimeras es mejor negocio que el ladrillo. La vida no es más que dos soledades compartidas que van cambiando su destino según sopla el viento.

Hoy que empieza todo de nuevo, ahora que el reloj de arena sigue funcionando sin pilas, aprovecho para decirte que no sé dónde crecerán las naranjas del zumo de mañana, pero hace mucho que no te digo que te quiero; por lo menos doce horas.

En el camino

Que no me pierda en el género inconciente
que ha dejado ya su alma al olvido no no
que no me pierda en la risa complaciente
del que espera algo a cambio conmigo
que no me pierda en la noche
que no me pierda en el vino
La vida vale la pena
si aprendo a hacer el camino. (Diego Torres)


Hoy comienza mi aventura de este verano. Esta tarde cojo el tren que me lleva a León y de ahí empezaré el Camino de Santiago. Serán 350km de sol asfixiante, de lluvia y de buenos y malos momentos de todo tipo. Para mí serán las vacaciones más largas en un mismo destino y Santiago sólo será el principio de un largo camino por recorrer.

Me voy pero no huyo. Me voy para seguir creciendo y poniendo en práctica aquello que aprendí en los últimos tres meses, que si bien ya conocía, no había centrado mi atención todo lo que debía.

En los próximos 17 días ordenaré cada uno de mis proyectos, ideas y pensamientos.

Durante cada uno de esos 17 días, sólo echaré de menos a unas cuantas personas, pero especialmente a una, la más especial, por única y última vez :)

Echaré de menos las últimas semanas. Los últimos días y por supuesto las últimas noches. Por echar de menos, en medio de la montaña, hasta echaré de menos la mente inquieta y dividida que me hace cambiar el agua del aire acondicionado a las seis de la mañana.

Porque aunque haya aprendido a vivir el presente y el ahora, sin pensar en el mañana, hay momentos, silencios y miradas del pasado que no se olvidan fácilmente.

Os dejo una canción de Diego Torres que acabo de descubrir.

Nos vemos a la vuelta.



La letra, aquí:

[URL=http://www.letrascanciones.org/diego-torres/un-mundo-diferente/que-no-me-pierda.ph

Un chico y una chica se conocieron en un bar:

- ¿Cómo te llamas? –preguntó él.
- Cristina –respondió ella
- ¿Y qué haces, Cristina? – continuó él.
- Tomar un café contigo.
- Quería decir, ¿a qué te dedicas?
- Soy empresaria. Tengo una farmacia.
- Yo trabajo en un banco. –dijo él, respondiendo a una pregunta que no le formuló Cristina y sin precisar que su jornada laboral, además, la pasaba haciendo fotocopias para el director y los diferentes gestores.
- ¿Y tú quién eres? – preguntó ella, con mucha curiosidad.
- Soy Juan.
- ¿Pero tú quién eres, Juan? – insistió.
- Soy Juan Baeza. Soy andaluz.

Ella se acabó el café y no volvió a preguntar más. Él le explicó unas cuántas anécdotas de su pueblo, de su vida.

Ella no volvió a llamarle después de ese día. Él se fue a casa convencido de haber hecho una nueva amiga.




Quedan exactamente 8 días para irme a León y empezar el Camino de Santiago. Ha comenzado la cuenta atrás y no veo el momento de encontrarme con ampollas en los pies, con agujetas por todo el cuerpo y ese agotamiento, el malestar general con todo el mundo que me rodea pero sobre todo conmigo mismo, pensando en la hora en que se me ocurrió apuntarme a tal aventura. Sé que a pesar de todo, el viaje y la experiencia valdrán la pena.

Como han valido la pena los últimos meses, en plena sequía, regando las semillas que planté un día. Han crecido dos hermosas flores: una rosa –a veces blanca, a veces roja- y una margarita que luce espléndida, que junto a mi recién estrenado elefante de la suerte, hacen con su presencia y compañía que mis días sean un poco mejor si cabe :)

Ayer fue un día feliz. Los miércoles dejaron de ser como todos los miércoles hasta ahora para convertirse en los próximos miércoles. Volví a ver a la margarita y me encantó achucharla. Y aunque no te eché de menos, ayer faltabas tú, rosa roja. Lo sabes.

Con el paso del tiempo

Tiempo es una palabra
que empieza y que se acaba
que se bebe y se termina
que corre despacio y que pasa deprisa.


“Tiempo” (Jarabe de Palo)


A medianoche cerramos el trato. Corrí hacía la playa en busca de la luna llena que fue testigo de nuestro intercambio legal, acorde y conforme a las condiciones establecidas de antemano. Entonces disfruté, más si cabe, lo recibido.

Hablé en voz baja todo lo que había callado. Recordé los acentos, las comas y los puntos suspensivos. Fui a controlar mi suerte futura durante un rato. De camino, observaba a los personajes de la nueva obra de teatro.

Estaban casi todos, sólo faltabas tú. Un grupo de chicos italianos bebían la cerveza que le había vendido un hombre, que a su vez ofrecía hachís en voz baja. Eso, o estaba constipado. También dos chicas, muy guapas y probablemente nórdicas, paseaban su palmito delante de los italianos que inexplicablemente ni se inmutaron. En la puerta de las discotecas los porteros ejercían de porteros. Los clientes mostraban su mejor cara para poder entrar; ellos intentaban no parecer borrachos, ellas se revisaban el escote.

De camino a casa y atravesando la ciudad, un motorista salió de la nada, y nada le pasó de milagro. Muchas personas esperando el autobús en las paradas, el metro había cerrado pero a mí esta noche me apetecía escuchar música.

De repente una canción me recuerda a ti, y sin embargo poco tiene que ver conmigo en realidad. Descubrí entonces que las canciones, alguno de sus estribillos y versos son eternos. Las canciones a veces cuentan cosas que entendemos mejor con los años. Con el paso del tiempo se aprende que las canciones siempre estuvieron ahí, que somos nosotros los que las hacemos especiales cuando nos adaptamos a ellas.





“No neguemos nada; no afirmemos nada; esperemos.” (Arthur Schopenhauer)

Se siente. Mi futuro inmediato es veinte minutos más allá del momento presente. Si los demás tienen prisa, que se estresen. Lo mío es tumbarme en la playa y rodearse de niños que juegan a tirar la arena en mi toalla, y escuchar las profundas e interesantes conversaciones de las mujeres jubiladas.

Cuando termine, ya te llamaré… o no. Y cuando me canse de llamarte y pasen cinco minutos, volveré a querer llamarte y te preguntaré: ¿Dónde dices que estás y a que hora vienes?

Y nos reiremos de nosotros mismos.


“El primer defecto de la humanidad fue la fe; la primera virtud la duda.” (Carl Sagan)

Aunque mi futuro es algo más lejano que el tuyo y nuestros objetivos son tan parecidos como diferentes, ¿dónde dices que siente qué? ¡Vive el presente! Dicen que la cabra siempre tira al monte, y cómo yo soy cabra según el horóscopo chino (y esporádicamente ‘cabrón’ en la oscuridad), lo mío es tirar hacía a la montaña y andar, andar…

Anda, llámame ahora y no cinco minutos más tarde. No vayamos a perdernos otro concierto de Bach por culpa del tequila….los Dioses nos esperan. AHORA que ha sido virtud resolver definitivamente la duda, que la fe siga siendo un defecto sin velas aromáticas que lo reanimen. Toda llama se termina apagando tarde o temprano.

Mi sombrero y yo hemos vuelto. Lo siento, ¿dónde decías que está el fuego? Si me invitas a un té, te diré a oscuras que he aparcado bien el coche a propósito.

Y volveremos a reírnos de nosotros mismos. Y el uno del otro, también. ¡Qué cabrón!


“Donde hubo fuego caricias quedan.” (Mario Benedetti)

Ayer una amiga me regaló el libro ‘Perdona si te llamo amor’, de Federico Moccia. Un tocho de más de 600 páginas que pienso leerme, el primero de una larga cola de libros que tengo pendientes para este verano. Lo mejor, el detalle, esa promesa cumplida y la bonita dedicatoria que me ha dejado. ¡Gracias!

Me encanta el título del libro. Para mí el amor es una forma de vivir la vida. Intento que haya amor en cada cosa que pienso y hago por mi gente, al menos intento expresarlo así, sin la necesidad ni obligación de que ese amor sea el único como habitualmente conocemos, como ese intercambio de sentimientos intensos y más íntimos. El amor también se demuestra con las amistades, con los pequeños detalles como un abrazo o un comentario cariñoso, pero es cierto que no todo el mundo sabe interpretar bien esa clase de amor y puede confundirse. Aún así, seguiré regalando mi amor a aquellas personas que os lo merecéis.

Por lo tanto, y por si acaso, perdonad si os llamo amor en alguna ocasión ;)

Mi música

Pasaban las estaciones de Antonio Vega y entre tanto Calamaro me enseñó una sociedad secreta, al tiempo que Fito (Páez) me explicaba el significado de aquello tan maravilloso como es dar y recibir. Alejandro Sanz me dijo que las margaritas a veces dicen ‘no’, Quique González la memoria del salitre, Rosana me mostró el camino hacía la otra orilla después de que Fito (Cabrales) me recordase que soy más guapo cuando no me siento feo.

Yo también quisiera, como Pedro Guerra, saber cuándo no se sufre. Puede ser, decía Conchita, que a pesar de equivocarnos una y otra vez, todo volverá a ir bien. Sabina a veces la llama Soledad, a veces Jimena, a veces una cualquiera. Ismael le promete no dejarla nunca sola. Tontxu garantiza tocar el cielo y Serrat le regala la esperanza de días mejores.

Aunque como yo, Jorge Drexler, nunca fue el pianista del gueto de Varsovia, con Ricardo Arjona comprendí que siempre hay una segunda oportunidad para nuestra primera vez.

Qué decir de Aute, pues bien sabe que no puedo vivir sin los latidos de mis musas. Un beso donde les corresponde a todas y cada una de ellas.

Yo esta vez, por ponerle un nombre y completar la rima, a mi última –y favorita- musa esta noche la llamaré, por ejemplo, Georgina :)





ANIMAL

(Luis Eduardo Aute)

Dibuja el paisaje junglas y jaurías
caníbales Light y perros policías...
En vista de que se trata de que el pez gordo
se coma al pez escuálido
y de que el Edén lo pueda devorar
únicamente el rostro pálido...
quítate el vestido, quítate el desnudo
y muéstrame al animal...
Suelta, suelta, suelta
el animal que llevas dentro
y ponte bélica
que es el cuerpo un lobo para el cuerpo
cuando el alma está famélica...

Ánimo animal... cómeme, animal...
Ánimo, animal, ámame...
Mátame animal...
Mi animal.

Y suben los hijos de la Media Luna
buscando espejismos lejos de sus dunas
que abrasan como la sangre que circula
por sus venas faraónicas
y atacan, sedientos, los nuevos vampiros
de la "Ilustración canónica"...
quítate el vestido, quítate el desnudo
y muéstrame al animal...
Suelta, suelta, suelta
el animal que llevas dentro
y ponte bélica
que es el cuerpo un lobo para el cuerpo
cuando el alma está famélica...

El cóndor volaba libre y sin fronteras
mascando las hojas de sus cordilleras
y en eso llegó el Gran Águila del Norte
y puso coto a sus Hespérides
Y la maldición de la Malinche vengará
algún día esa efemérides...
quítate el vestido, quítate el desnudo
y muéstrame al animal
Suelta, suelta, suelta
el animal que llevas dentro
y ponte bélica
que es el cuerpo un lobo para el cuerpo
cuando el alma está famélica...

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente / Déjame que te hable también con tu silencio.” (Pablo Neruda)

Una mariposa se encontró a un elefante desorientado en la selva. Se acercó a él y sin mediar palabra se recostó sobre su oreja y le dijo: “¿Por qué no somos amigos tú y yo?

El elefante, que tenía una memoria prodigiosa, no tardó en recordarle que él, debido a su envergadura, no podía estar persiguiéndola constantemente por la selva como hacían los demás animales, en busca de su amistad o la captura de una presa más.

La mariposa se supo sorprendida. Enmudeció en un profundo silencio compartido con el elefante durante algunos minutos, hasta que de repente dijo: “No puedo quedarme más tiempo, debo marcharme.”

El elefante asentó, con cierta tristeza, no sin antes preguntar: “¿Y qué haremos ahora con la poesía?”

Buena pregunta, respondió la mariposa.


POEMA XV

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda.

“Como tantas madrugadas encerrados en un coche,
en una calle sin luz, una calle sin nombre,
los dos frente a frente se miran despacio,
tras dedicarse al amor y su trabajo.
Secan su sudor, secan su sudor,
tal como han aprendido, no han olvidado.” (Ismael Serrano)



Él se levantó y tomó el desayuno como cada día. En la radio sonaba Jon Secada y sobre la mesa un artículo del periódico le llamó la atención: las leyes del éxito. Se identificó con él. Con las leyes de Entrega, Desapego y el Dharma.

Había sido un fin de semana intenso. Pero como rezaba el artículo, era pasado y por lo tanto no tenía evolución alguna. Vivía el presente, pues el futuro aún estaba por llegar y nadie sabe lo que puede deparar. Tampoco cabían más preguntas a un principio de incertidumbre que llegó con la cosecha del 2001, por más que quisiera encontrar respuestas.

Aprovechó el día lo mejor posible: eligió a la soledad antes que ésta le eligiera a él. En algún momento de su vida descubrió que no por hacer muchas cosas se sentía mejor que en esas noches de compañía y conversación, que esos pequeños momentos en soledad, meditación y reflexión.

A unos cuantos kilómetros una casa despertaba impoluta, con la ropa planchada en el armario y las ventanas abiertas de par en par. Ella tenía dibujada la sonrisa en su rostro, la mirada perdida en la oscuridad de la noche, la incredulidad al mirarse ante el espejo. Dobló el periódico mientras suspiraba: “Siempre las mismas noticias”.

Nada fue ni será para siempre, aún cuando de vez en cuando se rompan promesas, normas o tradiciones. Cada vez que suene Etta James, me acordaré de ti. Mientras tanto seguiré con Luís Eduardo Aute, mi fiel compañero de viaje.



¿Quién eres tú?

De qué espacio sideral desconocido,
de qué tiempo que ya fue o aún no ha sido,
de qué lluvia de planetas has caído
proclamando un "aquí estoy porque he venido"...
Que aunque no se trate de pedir permiso
por pisar el mismo vértigo que piso,
no se apunta a un corazón sin previo aviso
tan de pronto y disparando tan preciso...

Quién eres tú...
Quién eres tú,
Prodigio o vudú...
Quién eres tú
ensueño o tabú...
quién eres tú...

Cuando ya no queda más que ese momento
en que comienza a repetirse el argumento,
apareces de repente, con el cuento
de que no hay historias... sólo sentimientos
y me invades con palabras como besos
inundándome con pájaros, los sesos
Qué difícil intentar salir ilesos
de esta magia en la que nos hallamos presos...

Te aseguro que no quiero hacerme el fuerte,



¿Derecha o izquierda?

Derecha o izquierda… más que un voto, menuda papeleta. Todo va bien…

Qué buen rollo, todo vuelve a la normalidad. Derecha o izquierda, ¿qué más da?

Derecha o izquierda; entre la sonrisa de el Everest y el K2 sólo se diferencia la apariencia de un color. Y en medio… en medio, feliz y contento, resucito entre risas y dolor.

Derecha o izquierda… cómo si de la pregunta pudiera ser partícipe yo, y mi respuesta… mi respuesta se divide entre dos; ¡Qué par de dos!

No siempre están de acuerdo los labios y el corazón. (Pietro Metastasio)


Érase una playa, y en la playa estaba una mujer. La mujer tenía unos hermosos labios, sus labios hablaban pero era el silencio de su mirada el que se hacía entender.

Érase un coche, y en el coche dos adolescentes. Él tiraba la primera piedra, ella se dejaba querer.

Érase el séptimo cielo; incienso, velas y piedras. Los dos estaban nerviosos, el horno a punto de arder.

Érase una noche laborable, dos corazones delante de María Callas y una taza de té. ¿Quién se ha muerto por ir sin dormir una vez al trabajo?

De la noche a la mañana todo cambió, y fue a partir de entonces cuando empezó lo mejor de la relación.

La felicidad era esto

“La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora”. (José Ortega y Gasset).


Me he dado cuenta que la felicidad no son las trufas, Sandeman o el licor de canela; la felicidad es el detalle de acordarse de alguien; una perfecta ecuación matemática en la que la voluntad de uno suma la felicidad de dos.

Resulta que la felicidad era esto. Esa copa de más que abre ventanas y da rienda suelta a la imaginación. La inmediatez de lo efímero, la sensatez ante lo eterno, la rueda del coche protestando sobre las aceras.

Mirar las fotografías –aún- con esa incredulidad, el brillo en la mirada, los suspiros de la mejor de las tardes primero, noche después, y mañanas por llegar. Y a todo esto, Barcelona a nuestros pies… observándonos, disfrutando de la velada.

“Se cayeron mis alas y yo no me rendí, así que ven aquí… brindemos que hoy es siempre todavía, que nunca me gustaron las despedidas”…

Un día casi perfecto


Hace bastante tiempo que aprendí a dejar atrás el miedo de viajar solo a cualquier lugar desconocido; la vergüenza de no compartir con nadie el desayuno, una comida, una copa en buena compañía.

Desde entonces y hasta hoy, por contrapartida, disfruto como un niño con esos pequeños detalles que giran a mí alrededor, aquellos que a otras personas se les escapan entre la prisa y el estrés que les persigue incluso cuando están de vacaciones. Hoy, sin ir más lejos, sin haber hecho nada especial, ni haber visitado ningún lugar turístico de esta maravillosa Mallorca, ha sido un día casi perfecto.

No hice otra cosa, además de pensar en ti, que pasarme tres largas horas al sol en la playa de Son Moll. Después, una paellita en la terraza del paseo marítimo (precioso), y después de dar un paseo por la zona comercial y comprar algunos recuerdos, otra horita más de sol, esta vez en la piscina del hotel. Desde entonces y hasta ahora, escribí no sé cuánto, y aquí sigo… haciendo un inciso, enviándote un abrazo.

Como te decía, hoy ha sido un día casi perfecto; sólo faltabas tú


Un beso y una flor


Hoy es un día para las parejas. Un día comercial para las parejas que se quieren lo justo y necesario puedan demostrarse, una vez al año, que se quieren mucho; muchísimo.

Hoy es el día en que se factura un alto porcentaje en las ventas de rosas y libros de todo el año. Rosas que marchitan, como los recuerdos, en apenas unos días; libros que nunca se llegan a leer. Es, al fin y al cabo, otro día comercial de lo que un día empezó siendo una bonita tradición. Y es que sólo unas pocas personas saben del amor, además de aquellas que no tienen pareja y regalan rosas o libros por placer y no compromiso, aunque el presente no les pertenezca.

Con los años uno aprende que el amor puede expresarse de muchas maneras; el beso apasionado de tu pareja, el abrazo de un ser querido, las margaritas por sorpresa de un buen amig@.

Cada persona, con sus virtudes y defectos, es un mundo. Un mundo en el que se debería investigar con más profundidad de la habitual, pues muy a menudo resulta más interesante aquella persona que menos lo parece. Acostumbrados como estamos a la carne, lejos de la piel, a la risa alejada de la sonrisa, cada día se hace más difícil conocer a las personas que van con mucha prisa entre el gentío.

Hay que tener clara una cosa: sólo tenemos una vida, al menos a ciencia cierta. A partir de ahí, cada uno elige su forma de vivir. Habrá personas más o menos dependientes, más o menos necesitadas de cariño, de apoyos, de necesidades fí-psico-intelectuales, preocupadas de buscar y/o encontrar una pareja, un compañer@, un amig@.

Habrá, cómo no, personas que dediquen más tiempo de su vida en pensar y controlar la de los demás, pero la misma vida pone, tarde o temprano, a cada uno en su sitio. Así que desde mi pequeño rinconcito te mando un abrazo bien grande, y que no te falte nunca el beso de quien aprecias, una flor para regalar a alguien, y un libro que leer.


El pasado fin de semana fue para mí, de lejos, el mejor en mucho tiempo. Organizar una cena para 40 personas no es sencillo, aunque siempre se agradece que haya personas que se ofrecen a facilitarte el trabajo y echarte una mano. Al final conseguimos sentarnos los 40 en el restaurante, pero eso no fue lo más sorprendente.

Después de la cena, las risas, las fotos y las despedidas de los que al día siguiente madrugaban (conste que yo tenía la intención de empalmar pero al final no pudo ser), se sumaron más personas a las copas, y lo sorprendente fue conseguir meter a 43 personas dentro del Pipiolo, que no se caracteriza precisamente por ser un local muy grande. Entramos, vaya si entramos. Y con las canciones de fondo, más copas, risas, guerra de kilos y las fotos que nunca falten para reflejar el buen rollo y el rato tan agradable que pasamos.

Para terminar, como siempre últimamente, Velvet. Al principio sólo fuimos cuatro, entre los que se marcharon a casa, a otra discoteca o se quedaron en el Pipiolo hasta que cerró, pero en apenas media hora ya nos habíamos juntado otra vez más de diez personas y más de uno terminamos descamisado… pasándolo genial.

Como no podía ser de otra forma, a esas horas, faltaban los churros con chocolate. Y una vez más, cayeron. Y aunque de camino al metro todavía nos planteamos la posibilidad de ir a la caminata de Garraf, decidimos que lo más sensato era recuperar las agujetas que empezaban a notarse del tenis; sabia decisión, aunque me hubiera gustado ir al menos a la butifarrada. La próxima vez iré.

Gracias a tod@s los que vinisteis; a los del tenis el sábado por la mañana y a los de la cena el sábado por la noche.

Días extraños

“Puede ser que la respuesta sea no preguntarse por qué” (Fito y Fitipaldis)

Hace tres días que no escribo nada. Después de un gran fin de semana, totalmente improvisado, el calendario sigue su curso sin tregua alguna. Hace ya un mes que no dejo de sonreír y conocer cosas de mí mismo, buenas y malas, que si bien ya estaban ahí, van saliendo y madurando poco a poco. Estoy disfrutando como nunca, de todas y cada una de ellas.

Hay días extraños, de esos que te levantas de la cama sin muchas ganas. Días en los que te rodeas de gente alegre y feliz, pero un pequeño gesto, detalle o mirada, te entristece un poco… lo justo hasta que otra mirada te regala una sonrisa o un abrazo. Días en los que te preguntas cosas que no tienen respuesta ni sentido, y sin embargo encuentras respuesta a preguntas que nunca antes te hubieras planteado.

Hay días extraños en los que cuando te apetece mucho hacer algo, y hacerlo con alguien, esa persona te llama de repente a última hora para hacerte sonreír de nuevo. Y uno termina cantando en público en un local donde voy hace años y nunca antes lo había hecho. Y fluyo… y me siento bien. Tan bien…quizás demasiado.

En apenas un mes he organizado buena parte de los viajes que quiero hacer. He encontrado pareja de baile para aprender salsa. He conocido a un grupo de personas enorme… y he conocido también a una persona muy especial. ¿Qué más se puede pedir?

Por eso intento transmitir esa felicidad, que cuando llega hay que aprovechar y vivir al máximo, a todas esas personas que conozco, y especialmente las que últimamente están muy cerca de mí de una forma u otra. Mientras escucho esta canción he recordado que una de estas personas ayer no tuvo un buen día, y desde aquí le deseo que hoy le vaya mucho mejor… y sabes bien que puedes contar conmigo, aunque no siempre opinemos lo mismo. De eso se trata, en parte, la amistad… de complementarse.

Un beso enorme, y un abrazo aún mayor.

Tan deprisa

"Iba tan deprisa que no te vi pasar
tan deprisa que no veía nada,
tan deprisa que me perdí el paisaje
y la belleza que me rodeaba.”
(Jarabe de Palo)

Paseo por la Diagonal y observo cuan diferente es una misma ciudad, partida por dos, y dividida entre toda su gente; mujeres anoréxicas que presumen con orgullo su talla, hombres con traje y corbata que miran por encima del hombro, pijos de postín que interpretan su papel. Y todos están solos y solas. Mucha gente sola tomando un café en los bares y terrazas.

Llego a Francesc Macià y mientras echo de menos el Pokin’s, me hago una pregunta: ¿Qué hacía un sitio como ése en un lugar como éste?

A partir de ahí la ciudad es otra. La Diagonal es la única calle de Barcelona que une y divide por unos metros a los ricos y los pobres, pero desde Francesc Macià huele diferente. A partir de ahí hacía el centro, todo es tráfico y polución... atrás queda el agradable olor que desprende la hierba cuidada en las zonas comunitarias de los edificios más selectos.

Sin embargo toda la Diagonal tiene un nexo en común, de igual modo que con el resto de la ciudad; las prisas. Hay muchísimas personas con prisa; los peatones en los pasos de cebra, los conductores en los semáforos, los ciclistas… por todas partes. A medida que uno se adentra en la ciudad, encuentra más gente con prisa a su alrededor.

He observado que todo el mundo vive deprisa, camina deprisa, y sin embargo son pocas las personas que llegan puntuales a sus citas, sus compromisos. Hoy, mientras observaba y reflexionaba, recordé que alguien me dijo un día que el que va con prisas en la vida puede llegar a tiempo, pero el que va despacio llega siempre más lejos.

Ayer planté un árbol

La vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por los que se sientan a ver lo que pasa. (Albert Einstein).


Hay un refrán que dice “Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, y es de lo más cierto. Los años pasan para todo el mundo, aunque algunos lo aprovechan mejor que otros; cada uno a su manera, a su modo. Cada uno con sus propios intereses o apetitos.

Tenía entendido que cuando una persona dice una cosa al mismo tiempo que piensa otra, era hipócrita. Lo que desconocía, y es que de todo aprende uno, es que también se puede decir la misma cosa que se piensa, pero actuar de forma contraria. Como no tengo estudios de psicología, me limitaré a definir como ‘mala’ a esa clase de personas. Y es que nunca creí que la hipocresía y maldad pudieran ser tan hipócritas y malas, a veces, cuando en el intento de exaltar la inteligencia aflora toda su ignorancia. Pero ya se sabe que perro viejo no ladra a tocón. Por suerte he aprendido a tiempo, a perder el menor tiempo posible con personas de esta estirpe.

Los dobles sentidos y sarcasmos me encantan, cuando se dicen con un tono de broma y para reírse de uno mismo, en todo caso. Cuando se dicen con maldad y un profundo cinismo, desconocimiento completo de causa y además se hace en persona con ánimo de incomodar y reírse de él, es a mí a quien le produce la risa, y la pena. Risa porque esa clase de personas me recuerdan a los compañeros de mi etapa de colegio, y pena porque supongo que hay que sentir una soledad muy grande al llegar a casa para comportarse así, con personas que sólo tratan de conocer gente que aparentemente son buenas personas. El problema está en que según la ley natural y no escrita de la vida, las personas mayores deben conocer y corregir sus defectos y errores; esos que probablemente les han hecho llegar a la situación personal en la que se encuentran. Cuando no los han corregido, uno debe pensar que desconocen cuáles son, o que los conocen muy bien y no piensan en cambiarlos, porque ya les va temporalmente bien así, o sencillamente disfrutan con su forma de ser. No sé qué me preocupa más.

Hay personas que invierten demasiado tiempo de su vida pensando y preocupándose de lo que hacen otros con la suya. El problema no está en lo que buscan los demás para su vida, sino en lo que se convierte uno mismo. Se puede opinar, sin criticar, pero nunca se debe juzgar sin conocer siquiera a la persona, y mucho menos controlar la vida de nadie; salvo a quien le interese que controlen la suya, pues aunque entre el interés y el apetito hay mucha diferencia, cada uno es de su padre y de su madre.

Personalmente me quedo con la gente que va de frente y mira a los ojos cuando habla, y los que además escuchan cuando te miran. Las personas que sonríen hasta cuando se enfadan, te hablan cuando algo les sienta mal y no callan, esperan y te la guardan. Me quedo con la gente que sabe usar un teléfono mejor que un puñal, pero sobre todo, me quedo con toda la gente que he perdido a lo largo de mi vida prestando más atención y tiempo a personas equivocadas.


Ayer planté un árbol en un lugar precioso de Manresa, rodeado de malas hierbas alrededor y frente a un puente que estaba en medio de un bonito paisaje. Ya he plantado un árbol y he escrito libros; me falta un hijo, pero visto lo visto, es algo que tendrá que esperar.

Os dejo unas frases que he encontrado y le servirán para pensar y reflexionar, a aquellos que deseen hacerlo:

Estamos más interesados en hacer creer a los demás que somos felices que en ser felices por nosotros mismos.

Las mentes mediocres rechazan todo lo que va más allá de su entendimiento.

El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros (Jaime Balmes)

No estarás sola

Sigo con mi habitual racha de conocer los mismos nombres y oficios en diferentes personas. Ayer conocí a Hawwah (Eva en hebreo), una amiga maña que se ha venido a vivir a Barcelona. La conozco desde hace un mes, apenas de intercambiar comentarios en nuestros respectivos blogs. Es la segunda persona que conozco de esta forma, la primera a la que ni siquiera tenía ni necesitaba una imagen para reconocerla. Es el doble de Mai Meneses, sin duda :)

La primera impresión fue excelente… además, llegó puntual. “Se nota que no eres de Barcelona”, le dije entre risas, coincidencias musicales y anécdotas varias. Después de cenar fuimos al Pipiolo; qué mejor local para empezar a conocer la Barcelona más bohemia, la mejor de las músicas. Sé que le encantó. Lo sé porque me lo dijo, y porque se le notaba, algo de lo que me alegro. No podía ser de otro modo, pues siempre que doy a conocer el Pipiolo la gente sale encantada.

Este breve texto es para agradecerte una de las mejores noches que he pasado ahí, sobre todo porque prácticamente todas las canciones que tocaban nos gustaban a los dos, y tú encima te las sabes al pie de la letra. Así que ya sabes, desde ahora tienes un nuevo compañero de conciertos bohemios –los de ayer no fue los mejores, ni de lejos-, y aunque ahora que te conozco personalmente sé y entiendo que no va a ocurrir… nunca, nunca estarás sola en Barcelona, al menos mientras yo esté por aquí.

Mira lo que te canta Ismael. Los sueños a veces se cumplen. Siempre se cumplen, cuando uno se lo propone, te digo yo que sí.

Ayer

Porque también tenemos derecho a estar tristes de vez en cuando, forma parte de la felicidad. Uno aprende a valorarla mejor cuando se ha sentido triste en alguna ocasión.

Porque algunas miradas tristes esconden mucha felicidad. Porque muchas miradas alegres esconden un gran vacío. Porque, en definitiva, las miradas casi siempre engañan a primera vista.

Y sobre todo, porque escuchar a Rosana con una copa de vino y una buena amiga, no tiene precio. Para todos los demás, os dejo una canción:

Carambola a tres bandas

La Liga se ha puesto más emocionante que nunca, gracias a la constante irregularidad del Barça y Madrid, es ahora el Villarreal el tercer aspirante al haberse puesto a seis puntos del líder, algo que a falta de nueve jornadas en cualquier otra temporada sería una ventaja sustanciosa, pero que en ésta puede pasar cualquier cosa, teniendo en cuenta que los dos primeros todavía tienen que enfrentarse de nuevo, y uno u otro –o ambos- perderán puntos.

El Madrid de Schuster es un fracaso, sobre todo comparado con el Madrid de Capello, al margen de que finalmente conquiste la Liga, el único título del famoso trébol al que aspira. No se la merecen, como tampoco la merece el Barça de Rijkaard, al que se le ha ido de las manos la manga ancha que le dio en su momento a Ronaldinho. Mientras tanto, el Villarreal ha ido haciendo su temporada de forma más regular, con un equipo que no está diseñado para ganar el campeonato y que, de mantener sus estadísticas, puede hacer bueno aquel refrán que dice que “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Nuestra Liga ha dejado de ser la de las estrellas, y lo ha hecho justo después de varios años en los que Barça y Madrid no eran los únicos equipos que aspiraban a ser campeones. La competición tenía más emoción cuando el Deportivo, Valencia o Sevilla estaban en primera fila, ganando títulos y poniendo en aprietos a los teóricos ‘grandes’. Ahora que es cosa de dos, otra vez, parece que ninguno de ellos quiere ganar esta temporada, y al igual que sucedió el año pasado, es posible que en la última jornada el que vaya líder decida volver a regalar el campeonato.

El principal problema de todo esto es la falta de humildad en algunos casos, el acomodamiento y la falta de competitividad en otros. Pero, sobre todo, la inexplicable (in)capacidad técnica de los entrenadores. En el Madrid, además de fichar sin criterio, no se cuida a la cantera, y De la Red o Arbeloa tuvieron que salir del club para llegar, hoy, a ser internacionales con la Selección. Soldado, por su parte, se quedó en el banquillo esperando una oportunidad, pero apenas le han dado minutos; ni cuando el equipo tenía ganados los partidos, ni cuando necesitaba un revulsivo. En el Barça se cuida y se mima a la cantera, ahí están los ejemplos de Bojan, Iniesta o Xavi entre otros, jugadores que esta temporada han ganado muchos puntos para el equipo. El problema en el equipo azulgrana es de actitud, y jugadores como Ronaldinho han pasado de ser un ejemplo a una mala influencia para los jóvenes, algo que conviene erradicar de inmediato.

Algo sucede este año, tal vez sea el escaparate de la Eurocopa, que los jugadores juegan a medio gas. No se explica cómo un equipo que va líder con nueve puntos de ventaja no sepa conservarlos, ni otro que tiene abiertas todas las opciones en la Champions –y es el favorito para ganarla en las apuestas-, jueguen tan mal, y ni así sepan ganar ya.

http://www.deporte365.com/blogs/index.php?&idDueno=67&idComent=673

La travesía

Se llamaba Soledad y estaba sola, como un puerto maltratado por las olas (Joaquín Sabina).

Durante muchos años vivió en un barco de crucero, uno de esos barcos que se llenan a diario con personas en busca de los destinos más turísticos y comerciales. Trabajaba seis meses al año y nunca estaba sola. Siempre se rodeaba de los compañeros de trabajo, siempre hombres, pues de entre las mujeres que ahí trabajaban era la más guapa y simpática, la que despertaba más envidias. Nunca le faltó un cuerpo que acariciar cuando llegaba la primavera y terminaba el verano. Siempre supo seducir a los hombres más atractivos y ellos siempre le regalaron enormes ramos de rosas, cajas con los bombones más exquisitos y una botella de champagne francés junto a la cual nunca le acompañaban dos copas.

Durante esos meses ganaba más dinero que en cualquiera de sus trabajos anteriores, pero apenas lo gastaba. Ésa era su norma, ahorrar e invertir su tiempo libre en leer libros, escuchar música o ver películas. En el barco tenía mucho ocio del que disfrutar sin necesidad de gastar dinero.

Cuando llegaba el otoño se quedaba sin trabajo. Y durante los siguientes seis meses hasta la próxima primavera, se dedicaba a viajar por el mundo. Siempre lo hacía sola, porque después de muchos viajes frustrados con gente que conoció, aprendió a sobrevivir por sí misma sin depender de nadie.

Durante esas temporadas de otoño, a lo largo de lo años desde que redirigió su vida, jamás se acostó con ningún hombre. Tenía una norma, un sueño -absurdo para algunos-, y era no tener relaciones sexuales con ninguno que únicamente buscase eso en ella. Para eso ya tenía suficiente con los hombres que conocía en el barco y le ayudaban a desconectar del trabajo de vez en cuando.

Cuando conocía a alguien, intimaba pero nunca llegaba hasta el final. Para cerciorarse de las intenciones de cada uno, no había mejor método; si desaparecía, no era amor, y si se quedaba… bueno, ninguno llegó a quedarse el tiempo suficiente para averiguar lo que se debía sentir entonces.

Es por eso que Soledad seguía trabajando en el barco durante seis meses, y los otros seis meses los dedicaba a viajar por el mundo entero, en busca de ese hombre que, una vez encuentre, sabrá darle todo su amor a cambio de su tiempo. Nunca estableció una duración, pero estimó que depende de cada hombre, puede ser entre unos pocos días y muchas semanas, o meses. Ella buscaba un amor verdadero. Un amor casi inexistente.

Pero la última primavera no volvió al barco. Los que la conocían dicen, tal vez, que en alguno de sus viajes conoció a Juan Luís Guerra, y éste, tan sorprendido como ella, le dedicó la canción que muy probablemente le inspiró:

Ayer hizo mucho tiempo de muchas cosas. Hacía mucho tiempo que no cogía un tren, que no me reía tanto y lo pasaba tan bien. Además fue la primera vez que visitaba una feria medieval, y que me juntaba con más de 40 personas.

Después de las previsiones de meteorológicas que amenazaban tormenta para este fin de semana, y tras llover lo suyo el sábado por la noche, Barcelona se despertó preciosa, con un bonito día soleado, un cortado en buena compañía y un montón de gente esperando a otro montón de gente en la parada de tren. De camino a Gerona, la cosa cambió, y a mediodía el día se hizo noche, llegaron los truenos y los relámpagos, y castillo arriba y montaña abajo huimos en busca de un bar para comer. Al cabo de un par de horas el sol volvió a salir, pero los espectáculos ya se habían cancelado, una lástima.

Lo dicho, ayer disfruté como un niño. Conocí gente de lo más agradable, me reí, y como decían en el tren de camino a casa, fluí. Eso sí, acabe destrozado de tanto andar.

Os pongo algunas fotos haciendo el burro.




Doble o nada

Doble o nada a la carta más urgente / sin código, ni tribu, ni proyecto, / mi futuro es pretérito imperfecto, / mi pasado nostalgia del presente. (Joaquín Sabina)

Me gusta caminar entre las nubes, levantar castillos de arena y soñar. Sobre todo soñar.
Me gusta, me gusta volar.

Me gusta ver las cosas diferentes, captar la esencia del ruido en tu silencio, los tormentos de tu desidia.
Me gusta, me gusta observar.

Me gusta jugar con las reglas en la mano, los ojos vendados y la miel en los labios.
Doble o nada; cuando juego, me gusta ganar. Cuando pierdo, lo vuelvo a intentar.

También me gustan las canciones tristes cuando estoy bajo de moral, dar mil vueltas a todo, hablar mucho y escuchar poco.
Me gusta, me gusta sufrir.

Y de vez en cuando me gusta tirarme a la piscina y dejar de escuchar esta canción :)

De ida y vuelta

Ya estamos en plena Semana Santa, con las procesiones y demás. Y yo, como buen ateo practicante que soy, y a falta de una televisión digna en este país, me he puesto al día en todas las series que tenía pendientes. ¿Y ahora qué? Pues eso, ¡más cine y más bares! Desde luego, salgo de malas compañías y me meto en otras peores :)

Menuda racha llevo. De repente me han salido tres compis de viaje, con uno de ellos ya he planeado lo de Polonia. Con otra, el viaje a Madrid de mayo, y mañana seguro que improviso un tercer plan durante el café. Ahora que llega el buen tiempo no pueden faltar las escapadas por Europa, que todavía tengo muchos lugares que conocer, y disfrutar de las ofertas de ida y vuelta tan económicas que encuentro últimamente.

Pero lo mejor es que, parece ser, por fin voy a aprender a bailar salsa. Después del chasco del año pasado, de repente he conocido a tres muchachas con intereses mutuos: una está dispuesta a ser mi pareja de baile, la otra no lo sé. Pero hay una tercera, el comodín viajera-salsera-padelera-senderista-y to’ lo que haga falta, es toda una experta y aún me saldrán gratis las clases, e intensivas.

Pero con lo que de verdad no veo la hora es por ir a Madrid el 3 de abril para empezar a mover mi nuevo libro. Va a ser una situación nueva para mí y estoy muy motivado en ello. Además, sólo con ver la portada va a llamar la atención, porque es genial. Me encanta como está quedando. Está casi acabada, la semana que viene perfilamos los últimos detalles y ahora sólo faltan las ilustraciones.

Llevo dos semanas muy centrado. En el momento que dejé de preocuparme tanto por ciertas cosas todo va mucho mejor. Cada vez que me entra el mono de irme a vivir a Madrid, encuentro al menos una razón para quedarme aquí. La penúltima, plantar un árbol este mes y ver con los años como irá creciendo.

Os dejo una canción de Coti que me gusta mucho:

Ya hace una semana que tenemos la canción que nos representará este año en Eurovisión, ‘Baila el Chiki Chiki’ de Rodolfo Chikilicuatre. Hoy se estrena la versión definitiva, cuya letra ha sido modificada en parte para adaptarse a las normas del concurso.

La verdad es que no termino de creerme que, por fin, acudamos al festival como hacen muchos otros países, con más ganas de reírse del propio acontecimiento que la ilusión por ganar. Desde el 2003 cuando vi al austriaco Alf Poier, me di cuenta que Eurovisión no era lo que había sido, sobre todo cuando el primero de los muchos freakys que desfilaron después, alcanzó la sexta posición final.

Es por eso que este año probablemente no ganemos, como siempre, pero tampoco quedaremos en las últimas posiciones, como ha venido sucediendo últimamente. ¿La broma? de Buenafuente creando el personaje de Rodolfo Chikilicuatre tendrá más mérito aún si consigue ganar el festival. ¿Qué dirán entonces los críticos? Qué el festival de Eurovisión ha perdido la calidad de antaño. ¿Y que decían hasta ahora, cuando decepcionados blasfemaban contra los países del Este? Exactamente lo mismo.

Os dejo el videoclip de la nueva y definitiva canción:


Caminos

Por fin he terminado mi tercer libro. Lo he guardado en un cajón y dentro de una semana haré los últimos cambios antes de ir a registrarlo. Ya he encargado la portada y esta mañana he recibido el primer boceto, y tiene muy buena pinta. Tengo muchas ganas de ver la definitiva, pues será la culminación de un trabajo que se ha hecho esperar más de lo debido, pero ya está aquí.

A partir de ahora se abre ante mí un nuevo camino. En realidad un cruce de caminos: optar de nuevo por la autoedición o encontrar una editorial por el método convencional, o presentar el libro a concursos. Por ahora optaré por la primera parte del segundo camino, y a ver si hay suerte. Siempre habrá tiempo para lo demás.

Hoy veo el futuro con el mismo optimismo que el día que decidí escribir y publicar el primer libro. El proyecto inicial y todos los planes que entonces tracé y se fueron torciendo por el camino, ahora han vuelto con más fuerza si cabe. Acabado el tercer proyecto, ahora voy a retomar la novela que está reposando desde hace algún tiempo, al mismo tiempo que empezaré el que será mi quinto libro, si todo va bien, antes de que termine este año.

Hasta dentro de una o dos semanas no desvelaré el título y portada del libro (algunos ya lo conocéis), pero es tan poético como el verso de un poeta que me encanta, como una declaración de intenciones a aquellas personas que cuando me conocen piensan que vivo de ilusiones sin molestarse en conocerme. Tal vez tengan razón, y dentro de unos años vuelva a calzarme un traje y corbata, y me esperen largas jornadas de un trabajo repetitivo, y un humor de perros cuando me sienta triste y vacío por no haber cumplido mis expectativas. Pero hasta entonces, seguiré luchando por mis sueños, y si no los alcanzó al menos sabré y podré decir que tuve el valor de haberlo intentado. Siempre habrá tiempo para ser como los demás.

Hoy estaba escuchando esta canción de Revólver y quiero compartirla con los que habitualmente me leéis.


Hoy no voy a hablar de política, aunque a buen seguro que las formas de nuestros políticos tengan mucho que ver en lo que transmiten a la gente de la calle. En las últimas semanas sólo se ha hablado de política y ahora volveremos a centrar nuestra atención al deporte o demás temas de conversación. Y una vez hemos votado, las personas dejaremos de ser ciudadanos para volver a ser números y porcentajes en las estadísticas.

Hoy no voy a hablar de la gente que escupe cuando va por la calle, los que te invitan sin preguntar al humo de su cigarrillo, o aquellos que cruzan su destino con el tuyo en las aceras o salen de los portales sin observar. Hoy quiero contaros lo que me sucedió el miércoles, mientras esperaba durante cuatro horas en la sala de espera de un hospital.

Antes de empezar a leer el periódico observé con curiosidad a mi alrededor. Éramos ocho personas separadas en tres grupos diferentes. Por suerte, ningún niño. Todo indicaba que iba a ser una espera placentera… ¡qué iluso!

A los cinco minutos llegó otro grupo; un hombre, dos mujeres mayores, y una loca de atar. Ésta última en cuestión, llegó a la sala de espera de un hospital como el que llega al mercado, o a una peluquería, con el insoportable estrépito de su voz. Todo el mundo le miraba mal, pero nadie decía nada. Yo, que la tenía prácticamente al lado, le pedí por favor que bajase el tono, y asintió no sin protestar en voz baja con los suyos. A la media hora ella y sus nervios estaban golpeando una botella de agua contra la silla, como si de un niño enfadado se tratase, sin caer en la cuenta del lugar en el que se encontraba, y mostrando su falta de saber estar en los sitios. Por suerte la agonía ‘sólo’ duró dos horas. Le tocó su turno y se marchó para alivio de todos los presentes. Algunos incluso hacían comentarios una vez no estaba presente.

La gente seguía entrando en la sala de espera hasta que se llenó. Nadie, ni una sola persona, leía un libro. Había mujeres leyendo revistas del corazón, una chica joven relajando sus pies descalzos sobre uno de los asientos libres, y un hombre jugando a un videojuego con el móvil. Lo tenía enfrente, y aunque no pude ver su pantalla, sé que jugaba porque el sonido de su móvil así lo indicaba durante cada uno de los segundos que tuvimos que soportarle el resto de personas. Una vez más, nadie dijo nada. Yo esta vez tampoco. Me limité a mirarle fijamente hasta que conseguí que él hiciera lo mismo, y sin llegar a decirnos nada yo le dije que estaba molestando a los demás y él me dijo que le importaba un carajo. Y siguió a lo suyo.

Poco después entró por la puerta un chico de mi edad con traje y corbata, el pelo ‘rubio pollo’ y uno de esos bolsos para hombres. Cuando se sentó y metió la mano dentro del bolso, pensé que éste sí, por fin, alguien iba a sacar un libro. Aunque fuera el de Boris Izaguirre. Cuál fue mi sorpresa, señoras y señores, cuando vi una máquina de videojuegos de los años 90, de esas de doble pantalla y con más ruido por segundo si cabe.

En ese instante, ruido de móvil a un lado, ruido del clásico videojuego por el otro, lamenté profundamente no caer en la cuenta que para ir a una sala de espera de hospital, parece ser, hoy en día hay que ir provisto del mp3 y con los auriculares en el oído desconectar de todo lo que suceda a tu alrededor. Pero de haberlo hecho no habría tenido la oportunidad de escuchar mi nombre minutos después, y saber que la tortura llegaba a su fin. Ya podía ir a visitar a mi madre, pasadas las dos horas de una operación que en realidad sólo duró quince minutos.

Hoy tampoco voy a hablar de la pésima organización y funcionamiento de los hospitales públicos. Sólo he querido hacer una pequeña reflexión acerca de la mala educación y falta de respeto de algunas personas que esperan en una de las salas de espera, en este caso la que me tocó a mí. Será mala suerte, un mal día, qué se yo.

Siempre de frente

Otra vez a vueltas con los lunes negros, esa forma de comenzar las semanas.

Esta vez ha sido mi ordenador portátil el que ha dicho basta, y en medio de la biblioteca se puso a protestar en voz alta, haciendo un ruido estrepitoso. Al llegar a casa el ruido cesó, pero a los dos minutos, una y otra vez, el puñetero ordenador se apaga.

Hoy escribo desde el ordenador de sobremesa, y parece mentira que no acabe de acostumbrarme a escribir desde el teclado de toda la vida. Menuda diferencia. A todo lo bueno se acostumbra uno, y cuesta hacerse a la idea de tener que volver a adaptarse a los cambios.

Pero lo bueno ha sido que este fin de semana fue de lo más productivo. Por una parte ganó finalmente Rodolfo Chikilicuatre y nos representará en Eurovisión. Ya tengo ganas de verlo, y de reírme, por supuesto. El domingo también ganó Zapatero, como no podía ser de otra forma, y salvo Gaspar Llamazares y Carod-Rovira, el resto de políticos han ganado, a su manera, como siempre…

Pero al margen de los asuntos político-sociales, como decía antes ha sido un fin de semana de lo más productivo para mí. Volví a disfrutar de los calçots y una buena compañía, cerré planes de futuro inmediato y a medio plazo, reflexioné sobre las personas que me rodean, y la clase de personas que quiero y necesito cerca de mí.

Hoy, sin embargo, cabe recordar que se cumplen 4 años de la mayor masacre en nuestro país, donde 192 personas perdieron la vida en Madrid. Os cuento también que ya he reservado mi billete a Polonia para finales de mayo, lejos del frío y cerca de la vergüenza histórica, otra masacre aún mayor.

Ahora más que nunca es momento de conocer y valorar a las personas que siempre van de frente, que no son muchas, pero son las mejores.

Os dejo el verso de una canción de Ricardo Arjona: “El problema no es que digas, el problema es lo que callas”. Y también una canción de Rosana:

Votos y calçots



(Imagen de 'La Manzana Digital')


Por fin ha llegado el día más decisivo de los próximos cuatro años. Hoy toca votar y poner a cada político en su sitio. No te quedes en casa. Votar es gratis, además de un derecho fundamental que todos debiéramos ejercer.

Yo después del cafe, a las urnas. Y después, para celebrarlo y evadirnos del clima político que se va a respirar durante todo el día, a una calçotada entre amigos.

Feliz domingo :)

Tiempo



Si hay algo que el dinero no puede comprar, además del amor, es el tiempo. Pasa exactamente igual para todo el mundo, ricos y pobres, aunque cada persona lo viva, sufra y valore de diferente forma.

Si hay algo que sabemos hacer bien las personas, en ocasiones, es sentir que lo estamos perdiendo, al pensar que un segundo de nuestra vida no hay forma de recuperarlo.

Cuando creemos estar perdiendo el tiempo en cualquier cosa en realidad no lo estamos valorando. Por ejemplo, con las personas. Si para conocer a una gran persona, estadísticamente, antes hay que conocer al menos a otras cien que pasarán con indiferencia por tu vida, nunca el tiempo es perdido; que vayan apareciendo las próximas cien, yo tengo el saldo positivo para el resto del año.

Os dejo dos canciones al respecto. Por cierto, la autora de la imagen de arriba es Magdalena Silva: http://www.flickr.com/photos/magdalenasilvaf/



Apaga y vámonos

Ver, oír y callar. Resolver preguntas con más preguntas. Entenderlo todo y no entender nada.

Aprender a contar hasta diez, a leer las palabras más silenciosas, a dejar de perder el tiempo.

Atreverme a entrar en ese bar con un verso de Ismael Serrano debajo del sombrero y decirle a ela: “Quieta ahí; tus labios o la vida”. Y seguir durmiendo con la luz encendida, o apaga y vámonos.

Desconocid@s

La vida es una mierda, porque lo es, y quien diga lo contrario miente o se engaña a sí mismo; es cuestión de tiempo que comparta mi afirmación. Quizás debería decir que la sociedad es una mierda, que también, pero en realidad sólo somos nosotros, las personas, los que no hacemos más que complicarnos la existencia. ¿Por qué todo es tan difícil, cuando podría ser mucho más sencillo?

Es tarde, muy tarde, como de costumbre últimamente. Me cansé de repasar y modificar versos y empecé a navegar entre los diferentes blogs. Por casualidad o inercia llegué al blog ‘Sigrid de los bosques’ y leí su último post: ‘Sobre mí’. No tengo palabras. No tengo palabras porque ella las dijo todas; es, posiblemente, el post más sincero y humano que recuerdo haber leído en un blog.

No la conozco, ni siquiera sé su verdadero nombre. Es de Madrid, y sólo por eso estoy seguro de que debe ser una gran persona, pero aunque no tengo ni idea de lo que le ha ocurrido exactamente, más allá de aquello que ha escrito y puedo leer, imagino que ha debido ser difícil para ella. Al terminar la lectura me he sentido impotente, cabreado con la vida, con lo injusta que puede resultar a veces.

Enseguida le escribí un comentario, eso que se hace entre ‘bloggers’, bueno… a veces. Es muy curioso; me detengo un segundo. ¿Cómo es capaz una persona de esperar que le escriban comentarios cuando, a pesar de recibirlos, jamás se preocupa en ponerlos? A veces sobra egoísmo, falta compañerismo y sensibilidad…Sigo.

Lo que decía, le escribí un comentario porque me apetecía y creí conveniente hacerlo. Al terminar y leerlo, me di cuenta que estaba escribiendo a una auténtica desconocida, alguien por quien no sentía absolutamente nada, ni siquiera amistad, tan sólo una relativa afinidad a la música de Ismael Serrano, en todo caso. Quizás, seguro, muchas cosas más, pero no deja de ser una persona completamente desconocida para mí.

Ahí está la cuestión. Hoy en día la gente prácticamente no se preocupa ni de sus seres queridos, su familia, sus amistades, sus amores ni desamores. Es difícil conectar con alguien, y mucho más mantener esa relación cuando surge, del tipo que sea. Sin embargo, por suerte, todavía hay momentos en los que uno puede, de alguna forma, llegar a preocuparse –de algún modo- por los problemas ajenos a pesar de ser un desconocido, y tener ese detalle y sensibilidad a dar un apoyo, aunque sea con un simple comentario, para que una persona de este maldito mundo pueda tener un despertar feliz, un amanecer más próximo a la esperanza y la alegría de saber que nada, nunca, jamás, está ni debe darse por perdido :)

Por eso quiero pediros, queridos conocid@s y desconocid@s míos, con todo el cariño del mundo, que os paséis por su blog, leáis su post y si os sale del corazón, le dejéis un comentario; se lo merece, y a buen seguro que lo necesita, y sabrá agradecéroslo.

http://sigriddelosbosques.blogspot.com/

Azabache

Y qué hacer. Qué hacer cuando el olvido se te queda prendido entre las uñas(Rodolfo Serrano)

Ha terminado el primer debate entre Zapatero y Rajoy. Leo los primeros titulares de los periódicos digitales. No puedo evitar reírme… qué diferentes son tantas personas a pesar de ver lo mismo. Nunca había tenido tan claro a quién votar, y a quién no hacerlo.

Ya tengo destinos y fechas localizadas, aunque aún no compré los billetes. Esperaré a hoy o mañana a ver si se concretan un par de planes pendientes con otras personas.

El 2008 empezó tarde pero transcurre muy deprisa. Ahora que el mes de marzo está a punto de tocar a la puerta, es hora de retomar los planes olvidados y ponerse en marcha, antes de que alguien termine robándome el mes de abril.

Por último, una sorpresa descomunal: Cristina. Todavía me estoy riendo con su e-mail, al mismo tiempo que me ruborizo… ¡yo! Ojalá todas las mujeres fueran capaces de querer decir lo que piensan, lo que sienten, sin complejos. Últimamente no dejan de sorprenderme; algunas de forma muy negativa, otras por el contrario muy positivamente. Una suerte, la mía.

Dos notas musicales: Hoy sale a la venta el nuevo disco de Estopa., y comienza la cuenta atrás para el concierto de Rosana: 10 días.

Os dejo una canción que hacía tiempo que no escuchaba, la encontré el otro día y es para mi amiga más transparente. Siempre hay alguien que se acuerde de ti, y de tus sms multiplicados por mil ;)


Febrero

Estos días de luna llena, fantasmas y lobas heridas, acabaron con el último fin de semana de febrero que no podía ser de otro modo sino de contrastes. Hoy fue un gran domingo de lluvia; ocho horas non-stop de verduritas, té, pizza e inmejorable compañía, conversación y persona. Por fin, además, hemos visto ‘No es país para viejos’, justo antes de la gala de los Oscar’s cuya estatuilla ha ganado Bardem, totalmente merecida.

Pasan los meses y los versos van terminando de encajar en ese puzzle que muy pronto tomará forma de libro. Ya queda menos.

También vuelve del olvido una bonita sonrisa del norte, llega una promesa del Este, y continúan las gratas sorpresas, las señales, casualidades, o caprichos del destino.

Mañana por la noche Ryanair pone a la venta billetes a 0,01 € con tasas incluidas. Si tengo suerte y llego a tiempo, compraré seis o siete viajes para el próximo trimestre.

Es hora de dormir. Hoy no hay canción. No existe canción para días como éste… tendré que escribirla yo.

He aprendido a no arrepentirme de mis decisiones, y como en este caso tengo más a ganar que perder, cambio fin de semana por cuatro versos de Neruda, y una bonita canción.


Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Versos extraídos de ‘Veinte poemas de amor y una canción desesperada’ de Pablo Neruda


Peggy

A veces pienso que las personas sencillamente somos tontas. Parece mentira todo lo que se puede llegar a hacer para encontrar el cariño y el afecto de los demás. Todas las trabas y complicaciones que existen de por medio, ese manual no escrito sobre el comportamiento, la educación y las buenas maneras. Y, por supuesto, la posibilidad de equivocarse, y saber utilizar el perdón en lugar del rencor. Hay gente, además, que da lecciones de moral con más rencor.

Un día le dije a alguien que no importa cuantas cosas buenas puedas hacer en la vida por una persona, pues bastará con una o dos cosas que hagas mal para ser juzgado y condenado. La vida no es, sino, un baile de disfraces de gente muy diversa que interpreta su papel, pero cuando se quitan las caretas, ¡ay! cuando se quitan las caretas… pocas personas te sorprenden. Eso sí, cuando se encuentra a alguna de esas pocas personas, no importa cómo de grandes son las decepciones; siempre valdrá la pena.

Un día que llego triste a casa, me dejo caer con mis preguntas y sus respuestas vacías sobre el sofá, y entonces llega Peggy con su alegría, con su ignorancia sobre la raza humana, y moviendo la cola se sube encima mío para abrazarme e inundarme de besos.

Ése es el comportamiento habitual en ella, pero cuando algún día llego triste, además, se percata y se queda quieta durante un instante y me mira, sólo me mira. Y como si supiera lo que estoy pensando, de repente vuelve a darme más besos, como tratando de decirme lo que está pensando ella; que las personas somos tontas y que, por mucho que haga uno, nunca cambian.

Sin duda, no hay compañía más leal que la de un perro. Y pensar que hay gente que los abandona…

Reggaeton

Después de una semana complicada, cuanto menos rara.

Después de una exposición de lo más curiosa, interesante, propicia al debate.

Después de una buena pizza rodeado de ensaladas.

Después de dos cervezas y ganar al billar todas las partidas, menos una (y otra).

Después de casi dejar plantado a un amigo que llegaba tarde, y tomar la última con él.

Después de medía hora después, vernos dentro de una discoteca donde nadie peinaba canas.

Eso de hacerse mayor debe ser cuando uno decide irse a casa, a las tres de la madrugada… justo cuando una chica con un piercing debajo del ojo te corta el paso y se pone a bailar reggaeton contigo. Y entonces abres los ojos.

“Después de la tormenta siempre llega la calma”, cantaba Alejandro Sanz…

Ahora que llegan buenas noticias desde Córdoba y Madrid, que pasan los días y uno empieza a aprender cosas que incluso creía ya aprendidas, es tiempo de contar hasta diez y dejar atrás todo lo malo, lo negativo, y no arrepentirse de nada, ni de sus consecuencias. Es una suerte poder contar con tantas manos a mi alrededor, generosas en llamadas, palabras y abrazos.

Hoy creo haber encontrado a esa compañera de viajes que tanto buscaba en verano, hasta que aprendí a viajar solo. Cuando la conocí hace unas semanas le dije que se parece a Mayra Gómez Kemp, incluso el pasado fin de semana le dije, por los pelos que traía, que se parecía (en broma) a la Bruja Avería. La he visto tropezar con el bordillo de la acera y caerse con estilo, y hoy mismo tropezar con una alfombra y abrir una puerta al revés. Es un encanto de mujer, porque da igual lo que ella diga, sienta, piense o haga; siempre tendrá una sonrisa y buen rollo que contagiarte.

Hoy me toca agradecerle a Esther esta tarde que nos pasó volando, y la oportunidad de haberla podido conocer mejor. Para ti estas dos canciones :)





Mano a mano

Un día, una noche con muchas novedades, cómo sino, en ésta época de mi vida.

No he escrito la columna política-social de esta semana, ni tampoco la deportiva. Al carajo con cada una de ellas. Lo siento, había cosas más importantes. Tenía que reír junto a Tanit y Gemma, y oye, a día de hoy, para mí eso es más importante. Quizás ellas no sepan ni siquiera ella cuánto lo agradezco, mediante piedra a través, o sin necesidad de ella… oye, genial. ¡Un besazo enorme a las dos!

No he vivido todas y cada una de las emociones que esperaba sentir en esta semana, ni tampoco las que creía, de forma improvisada, iban a aparecer. No voy a hablar de Ana, ni de Magda, ni de Judith. Bueno, de ésta sí, en parte por petición propia. En los últimos posts hablaba de los ases de mi baraja, y ella era el cuarto, el último, el primero. No puse su nombre, y le ha sentado mal, cuando en otro momento sí lo hice, y le sentó peor (oye, parecía la Belén Esteban escupiendo sapos y culebras, amenazas), así que voy a complacerla… o putearla, no sé, a menos que un juez me diga, aquí queda mi pensamiento, mi vida, al fin y al cabo, ¿no? Éste es mi espacio, ésta es mi vida… yo lo cuento, no cobro, ¿te jode? Es tú problema.

Y mi buena amiga, que hace tan poco que la conozco pero ya es casi como una hermana mayor, va dando las gracias por la calle, piedra en mano, siguiendo el consejo de Jenny Moix, la chica que nos ofreció una grandísima conferencia sobre la felicidad, el otro día. Cuántas reflexiones nos produjo, cuántas preguntas y respuestas… Aún me río de algunas situaciones, ella sabe cuáles, pues además sé que me lee y ahora estará riéndose… (¿has visto? Otra gente está llorando, o cabreada… que inútiles..).

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(Este espacio esta promocionado por mí mismo, por el Pipiolo (C/Balmes, creo, nº 113), por el simple hecho de haber conocido a dos mujeres en concreto; una, la rubia que salió a cantar ‘Peor para el sol’ (gran canción y lo hizo genial, al más puro estilo de ¿Luz Casal?), y después por la ¿novia? de la chica que medía 1.95 como poco, y oye, era preciosa –la bajita-. La mujer de mi vida. Aunque claro, Sonia, la camarera, también era la mujer de mi vida… pero tenía piercings, tatuajes, y seguro que además fuma. En fin… (Por cierto, era un jueves de San Valentín.. por si esto llega, nunca se sabe, a saber cuándo…)

FIN DE LA PUBLICIDAD

Para la gente que lee este blog, de forma habitual o esporádica (saludos Dani, ahora que sé que me lees, aunque oye, no te conozco, pero te compadezco, y no malinterpretes nada, de corazón te lo digo), quería dedicaros una frase de Judith, ahora sí, la menciono sin problemas, por una de sus frases, de sus perlas que callo y guardo:

“Y por último, genial el detalle tuyo de tener cojones para publicar todos los trapos sucios por tu blog y no tener cojones para añadirme como cuarto as de la baraja. Perdona pero me siento un poco estafada: ¿las cosas malas son dignas de publicarse y las cosas buenas, no? A mi ya me has visto suficiente en tu baraja”.

Esto es un párrafo (o parágrafo) que me escribió Judith en un e-mail privado (que repito, si un juez me prohíbe exhibir (por cierto, aquí no se mencionan apellidos; Judith’s hay muchas en el mundo, en España, en incluso en Cataluña), lo borraré y oye, si hay que pagarle cuatro cañas, se las pago. En él me demuestra su total ineptitud, sobre mí, pobre, sobre ella misma. No entraré ahí. Eso sí, me ofende y quiero comentar, que por una parte me parece despreciable que una persona califique como ‘cosas malas’ algo que era una especie de, por Dios, valga mi inocencia y sentido del ridículo, declaración de amor. Sí, oiga, esta chica me gustaba –y sé que yo a ella también-, pero jamás lo confesará, ni me importa… y ahora, por suerte, ¡me alegro!.

Como digo, Judith se convirtió en muchas cosas, más malas que buenas, y que ahora no vale la pena comentar, para qué. ¿Qué se puede decir de una chica que, cuando ha dejado a su ex, te lo deja MUY claro de antemano, queda contigo tres o cuatro veces, incluso de madrugada, te propone paseos en la playa por la noche, después se empecina en que a ti te gusta otra chica (en plan celosa, con opinión contrastada por otras personas) y que te acaba confesando que lo hace en plan melosa para llamar tu atención? Uf! Pasopalabra… ¿Malos entendidos? O soy muy tonto, que cabe dicha posibilidad… o me mejor me callo :)

En fin, Judith, guapa, escucha, sobre todo, el final. Por cierto, ¿sabes que las agresiones físicas, basadas en tus amenazas (escritas y documentadas), son delito? Te recomiendo una tila, contar hasta diez, y relajarte. O un abogado, llegado el caso :D

Es una pena terminar así, pero hoy pongo punto y final a una historia que venia escribiendo hace días, de forma ‘encubierta’, que ella sabía bien… pero claro, hay cosas y momentos que sólo sabemos los dos (repito, no nos hemos enrollado; no hemos follado, vamos a hablar claro, que luego hay malos entendidos) Y oye, hasta aquí puedo leer… porque lo demás son teorías, cábalas de espuma… gente equivocada, seguro, según ella. Pero claro, lástima de ella, de mí, saber que a ambos nos importaba bien poco el sexo, que había cosas más importantes… lástima, como digo, no saber entendernos.

PD: Me gustaría aclarar que Judith, como tal, fue el primer amor de mi vida. Era rubia, de ojos azules, y aún conservo sus fotografías, de entonces, niña pálida e inocente. Ya se sabe, oiga, que las mujeres cambian constantemente de físico… por si acaso, pudiera ser, no se tratase de la misma persona. Y de no serlo, como me han preguntado 32 personas, exactamente, ¿qué más da? Veremos, hasta donde llega la libertad de expresión.

Buenas noches, buenos días… buenas tardes.

Una canción, para recordar... para olvidar:

Hoy me he levantado pronto, alegre y con una sonrisa. He salido a la calle con uno de mis sombreros, he tomado un buen café en un bar nuevo para mí y me ha sonreído la camarera.

Acaba de empezar el día y quiero compartir con vosotros un poema y una canción.

El poema es de Rodolfo Serrano, incluido en su libro de poesía ‘Especial para cócteles’, que se puede comprar a muy buen precio en: www.exlibrisediciones.com

La canción es de Pedro Guerra, ‘Quisiera saber’ el primer single de su último disco ‘Vidas’, un gran disco.


Aquellos viejos días


Cuando cuentas
tu infancia de muchacha
delgadita y morena,
y esa adolescencia
de los ojos abiertos,
de las calles exploradas
y te veo
silenciosa y perdida
dulcecita y cerrada
entre tu corazón
y entre tus miedos.

Cuando me hablas
de los años difusos,
del silencio
y la angustia,
y de tu paz de entonces
y de tu fortaleza,
de lo feúcha que eras,
de la muerte que un día
te revolvió las sábanas
y la vida por siempre.

Cuando hablas, de noche,
a mi lado, despacio,
y te escucho
y te siento
respirar
y te noto
el dolor todavía
como un dulce mordisco.

Entonces te quisiera
como un pájaro herido
en el hueco caliente
de mi mano. Y besarte
suavemente las plumas.
Y noto la ternura
correrme por las venas…

Entonces
me derramo en tu pecho
como un vaso de aceite.


Hay cosas en la vida, y personas, que parecen ser del todo incompatibles. Por ejemplo, que un argentino pueda ser vegetariano. Los habrá, seguro, pero se me hace tan raro imaginarlo como pensar que también haya italianos a los que no les guste la pasta o la pizza. Es raro, como verme a mí comiendo una ensalada con cuchillo dentro de un restaurante vegetariano, gestionado además por argentinos. Eso, más que raro, era casi imposible, pero hoy pasó.

Esta mañana cuando me desperté tenía una llamada perdida de ella, la chica que desapareció la semana pasada, y fuimos a comer a traición (risas) a un restaurante vegetariano muy interesante. Nos pusimos al día de nuestras cosas y de repente, con la mirada triste, hizo una gran observación que nos llevó al mismo tema de conversación de siempre: “¿Te has fijado? Todas las mesas están llenas de gente comiendo sola”.

El cuadro era interesante. Un hombre estaba comiendo y enfrente suyo, en la otra mesa, había otra mujer comiendo sola. Detrás, más de lo mismo. No parecían comer solos por casualidad, pero eso nunca lo sabremos. Menos una pareja y nosotros, nadie hablaba. Todo vino a propósito de la conversación sobre la forma que tiene la gente de relacionarse hoy en día. El sábado estuve en una cena con unos amigos y, al mirar al fondo de la mesa había tres personas, una al lado de la otra, que toqueteaban las teclas de su teléfono móvil, con la mirada fija en la pantalla. En fin…

Lo importante es que por fin he empezado bien un lunes, después de un mes. Siempre me han gustado los lunes. Cuando terminamos de comer nos fuimos a tomar un café y luego otro, y pegarnos ese chute de cafeína que ambos necesitábamos, por motivos bien distintos… por suerte para los dos.

He tenido mucha suerte de poder conocer a esta chica. Como también tuve suerte de conocer a Gemma y Meri, por estricto orden de cómo han ido desarrollándose las situaciones. Lo cierto es que me asusta ver lo difícil que es conseguir una buena amistad y cómo de fácil puede llegar a perderse a veces.

Hay una canción de Tontxu que se llama ‘Con un canto en los dientes’. No la he encontrado en Youtube, pero os dejo una dirección donde podréis leer la letra. Me gustaría poder cantarla algún día en un karaoke y dedicársela a Gemma, Meri, y Tanit, pero va a ser difícil porque nunca hay canciones suyas para elegir. Ahora os la mandaré por e-mail para que podáis escucharla.

http://www.quedeletras.com/letra-cancion-con-un-canto-en-los-dientes-bajar-44778/disco-con-un-canto-en-los-dientes/tontxu-con-un-canto-en-los-dientes.html

Gracias por dos tardes fantásticas y una llamada de teléfono oportuna cuando más lo necesitaba. Gracias por el interés, también, a otras personas que también me caen genial y, por cierto, creo que a algunos les debo una copa; Yolanda, Esther, Jèsica, Marc…

Cambiando de tercio, un par de canciones que llevo escuchando mucho últimamente. La de Quique González, porque es maravillosa, y la de Manuel Quijano porque no dejo de verla en el 40latino cada vez que pongo el canal, y ya tengo grabado la melodía y el estribillo en mi memoria.



Ojalá

Una gran canción de Silvio Rodríguez para cerrar heridas:

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