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“Después de la tormenta siempre llega la calma”, cantaba Alejandro Sanz…

Ahora que llegan buenas noticias desde Córdoba y Madrid, que pasan los días y uno empieza a aprender cosas que incluso creía ya aprendidas, es tiempo de contar hasta diez y dejar atrás todo lo malo, lo negativo, y no arrepentirse de nada, ni de sus consecuencias. Es una suerte poder contar con tantas manos a mi alrededor, generosas en llamadas, palabras y abrazos.

Hoy creo haber encontrado a esa compañera de viajes que tanto buscaba en verano, hasta que aprendí a viajar solo. Cuando la conocí hace unas semanas le dije que se parece a Mayra Gómez Kemp, incluso el pasado fin de semana le dije, por los pelos que traía, que se parecía (en broma) a la Bruja Avería. La he visto tropezar con el bordillo de la acera y caerse con estilo, y hoy mismo tropezar con una alfombra y abrir una puerta al revés. Es un encanto de mujer, porque da igual lo que ella diga, sienta, piense o haga; siempre tendrá una sonrisa y buen rollo que contagiarte.

Hoy me toca agradecerle a Esther esta tarde que nos pasó volando, y la oportunidad de haberla podido conocer mejor. Para ti estas dos canciones :)





Hay cosas en la vida, y personas, que parecen ser del todo incompatibles. Por ejemplo, que un argentino pueda ser vegetariano. Los habrá, seguro, pero se me hace tan raro imaginarlo como pensar que también haya italianos a los que no les guste la pasta o la pizza. Es raro, como verme a mí comiendo una ensalada con cuchillo dentro de un restaurante vegetariano, gestionado además por argentinos. Eso, más que raro, era casi imposible, pero hoy pasó.

Esta mañana cuando me desperté tenía una llamada perdida de ella, la chica que desapareció la semana pasada, y fuimos a comer a traición (risas) a un restaurante vegetariano muy interesante. Nos pusimos al día de nuestras cosas y de repente, con la mirada triste, hizo una gran observación que nos llevó al mismo tema de conversación de siempre: “¿Te has fijado? Todas las mesas están llenas de gente comiendo sola”.

El cuadro era interesante. Un hombre estaba comiendo y enfrente suyo, en la otra mesa, había otra mujer comiendo sola. Detrás, más de lo mismo. No parecían comer solos por casualidad, pero eso nunca lo sabremos. Menos una pareja y nosotros, nadie hablaba. Todo vino a propósito de la conversación sobre la forma que tiene la gente de relacionarse hoy en día. El sábado estuve en una cena con unos amigos y, al mirar al fondo de la mesa había tres personas, una al lado de la otra, que toqueteaban las teclas de su teléfono móvil, con la mirada fija en la pantalla. En fin…

Lo importante es que por fin he empezado bien un lunes, después de un mes. Siempre me han gustado los lunes. Cuando terminamos de comer nos fuimos a tomar un café y luego otro, y pegarnos ese chute de cafeína que ambos necesitábamos, por motivos bien distintos… por suerte para los dos.

He tenido mucha suerte de poder conocer a esta chica. Como también tuve suerte de conocer a Gemma y Meri, por estricto orden de cómo han ido desarrollándose las situaciones. Lo cierto es que me asusta ver lo difícil que es conseguir una buena amistad y cómo de fácil puede llegar a perderse a veces.

Hay una canción de Tontxu que se llama ‘Con un canto en los dientes’. No la he encontrado en Youtube, pero os dejo una dirección donde podréis leer la letra. Me gustaría poder cantarla algún día en un karaoke y dedicársela a Gemma, Meri, y Tanit, pero va a ser difícil porque nunca hay canciones suyas para elegir. Ahora os la mandaré por e-mail para que podáis escucharla.

http://www.quedeletras.com/letra-cancion-con-un-canto-en-los-dientes-bajar-44778/disco-con-un-canto-en-los-dientes/tontxu-con-un-canto-en-los-dientes.html

Gracias por dos tardes fantásticas y una llamada de teléfono oportuna cuando más lo necesitaba. Gracias por el interés, también, a otras personas que también me caen genial y, por cierto, creo que a algunos les debo una copa; Yolanda, Esther, Jèsica, Marc…

Cambiando de tercio, un par de canciones que llevo escuchando mucho últimamente. La de Quique González, porque es maravillosa, y la de Manuel Quijano porque no dejo de verla en el 40latino cada vez que pongo el canal, y ya tengo grabado la melodía y el estribillo en mi memoria.



Noche de karaoke

Después de una noche de jueves tranquila, con una cena en buena compañía y una buena conversación (de esas que no se acaban nunca, en la que las dos personas se pelean por la palabra), esta noche tocaba karaoke. Después de muchos meses sin pisar uno.

Hacía tiempo que no conocía gente a la que le gustaba ir a cantar (bueno, en ocasiones, ir a hacer el ridículo y saber reírse de uno mismo). Me ocurre lo mismo con el billar. Son dos aficiones que, no sé porqué, no acostumbro a conocer gente que se anime a practicar.

Al principio estuvo genial, porque llegamos los primeros y nos ponían una canción tras otra, perdiendo al mismo tiempo la vergüenza de salir, pues estábamos solos. Yo canté por primera vez, más o menos bien, ‘El rockanroll de los idiotas’, de Sabina. Busqué alguna de Ismael Serrano, pero no hay forma de encontrar una canción suya en los karaokes. Como tampoco encuentro nunca ninguna de Tontxu. Y de Aute, la mayoría tienen el tono de las originales, las antiguas, y no las que ha editado en los últimos discos y que yo conozco.

Después canté, de forma improvisada y a dúo con Marisa, la canción de Alex Ubago ‘Me muero por conocerte’. Nunca se me hubiera ocurrido cantar esta canción yo solo, pero pasaba por ahí, y me animé. Después le siguieron ‘Soy un truhán, soy un señor’ de Julio Iglesias y ‘Tu Calorro’, de Estopa, a dúo con Aitor. También, cómo no, ‘Y nos dieron las diez’ de Sabina, con Charly y Xavi. ¡Cómo destrozamos la canción los tres juntos!

Más tarde fue llegando gente y las canciones tardaban más en llegar. Recuerdo especialmente a un tipo que tenía la misma voz de Serrat, y cantó unas de sus canciones. Lo gracioso es que después cantó una de Melendi y otra de Peret, y me pareció muy curioso aunque lo hacía bastante bien.

Antes de irnos, cantamos el ‘Me voy’ de Julieta Venegas, y, efectivamente, nos fuimos. Al menos unos cuantos. En fin, una noche muy divertida sin duda. Un grupo de gente de lo más agradable. Y unas fotos que deben ser de lo más graciosas. Una noche para repetir, sin duda, aunque con un par de copas más. Esto de salir con el coche un viernes noche, cuando el metro cierra pronto, no me acaba de gustar.

Os dejo dos canciones que me gustan mucho de Juan Luis Guerra, que, será verdad, me parezco tanto. No lo acabo de ver, pero bueno. Últimamente me lo han dicho bastantes veces, y gente diferente. Me lo tomaré como un cumplido ;)



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