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Mercat de Santt Antoni

Soy un tipo de costumbres, qué le voy a hacer: me gusta frecuentar los mismos lugares que me agradan, los mismos cuerpos que me complacen. Me gusta la variedad, sí, pero prefiero la tranquilidad.

Uno de esos lugares, desde hace -sin exagerar- veinte años, era 'Els Tres Tombs', un restaurante emblemático en una de las esquinas del Mercat de Sant Antoni. Quizás no hacían -ni servían- el mejor café de la zona, ni era el punto de encuentro clásico para tomar el vermut un domingo por la mañana, pero al encontrarlo cerrado hoy, con una orden judicial en la puerta, ha sido algo que me ha llamado mucho la atención.

Hace unos días paseaba por la Rambla Cataluña, contemplando el cambio que exige las nuevas generaciones. Reconozco que creí que locales como 'Els Tres Tombs' no iban a cambiar nunca, así como el 'Pollo Rico' de Sant Pau, donde por cierto se come el mejor pollo a l'ast de Barcelona. Es como si la farmacia que hay justo enfrente, precisamente debajo de donde se esconde mi niñez, cerrase de golpe. Cada vez que voy a comer pollo, me aseguro que mi niñez sigue bien resguardada, tras las marcas en las puertas de madera y los llantos nocturnos del piso de arriba.

Hoy ha sido un día especial. De repente me he visto en el mismo lugar, con apenas 11 o 12 años. Recuerdo perfectamente, quizás de las pocas cosas que recuerdo con tal exactitud, cómo ha sido mi historia con el Mercat de Sant Antoni. Primero fue con los cromos, cuaado no sólo completé mis colecciones entonces, sino además comencé a ganar mis primeras pesetas de entonces. Después crecí, y con ello las modas: ahora tocaba vender fotocopias de Dragon Ball (Bola de Drac), lo que parece una tontería daba para mucho entonces. Más tarde, según avanzaba la tecnología, empecé a profundizar con los videojuegos. No daré muchos detalles al respecto, porque cuando dejé de ganar mi primer dinero importante, fue precisamente cuando se llevaban, en la misma esquina de Els Tres Tombs, a un montón de personas que conocía en un furgón policial; por intuición o por suerte, ya lo había dejado.

Desde entonces el Mercat de Sant Antoni ha sido y siempre será especial para mí. Y Els Tres Tombs, donde hace un par o tres de años me tomaba un café con mi amor platónico, sentada junto a su novio entonces, también. Nunca nos entendimos, ni de
jóvenes ni después, en una edad supuestamente madura.

Debo decir que la mañana hoy ya se presumía diferente. Varias de las paradas habituales estaban deshabitadas, algo extraño. No obstante es un alivio, una sensación que no sé cómo describir, comprobar que otros niños, junto a otros padres, acuden cada semana a las mismas esquinas junto a sus listas para intercambiar cromos.

Cada vez que paso por esa esquina, cada vez que veo a ese niño en el que me reflejo por un instante, echo de menos al padre que veo a su lado; al padre que nunca tuve a mi lado, pues siempre fui solo a ese lugar, porque mi padre estaba muy ocupado durmiendo la resaca, o cerrando algún bar.

PD: Ayer me corté el pelo. Cada vez que la máquina pasaba por delante de mis orejas soltaba un montón de canas; muchas. Siempre me han gustado las canas, no tengo complejos al respecto, pero ahora mismo asocio mi imagen en el mismo lugar cuando ni siquiera tenía bigote; ¡cómo pasa el tiempo!

La extraña educación

Han pasado dos años. Por lo visto no es el tiempo suficiente para olvidar una mirada que se cruza con la mía, y en unas centésimas de segundo ambos ponemos esa cara de idiotas que a todo el mundo se le queda mientras su cerebro procesa a toda prisa a quién asociar esa cara.

Es sorprendente lo rápido que podemos llegar a identificar a una persona en esas centésimas de segundo, entre tantos cientos, miles, de personas que se han cruzado por nuestro camino en alguna ocasión. Aunque su pelo tenga hoy otro color, o la persona que le acompañe sea un auténtico desconocido para nosotros, el cerebro tiene perfectamente identificada al sujeto. Aunque claro, en tan breve espacio de tiempo uno no puede reaccionar, justo en ese instante ambas personas ya se han reconocido, y aunque ambas quisieran seguir su camino sin más, no pueden. La educación es un valor de extraño uso. Mientras los dos tratamos de recordar el nombre en las próximas centésimas de segundo, se intercambia un educado y absurdo diálogo tras los dos besos de rigor:

- ¡Hola...! ¿Qué tal? Creí que estabas...
- ¡Hola...! Sí, estaba... pero ya no, por aquí ando, ahora salgo del trabajo.
- ¡Ah! Nosotros venimos de...
- Bueno, pues cuídate, ¡que vaya bien!
- ¡Igualmente!

En los próximos minutos, mientras camino Rambla Cataluña abajo y descubro que una de mis librerías favoritas ya no está, que otros tantos comercios han cerrado o están en proceso de hacerlo, siento que vivo en una ciudad que un día dejo de ser mía, quizás para siempre. Al mismo tiempo, tras lo sucedido, me pregunto por qué muchas personas son tan educadas con las personas que un día perdieron el contacto -aunque no tengan intención de recuperarlo ahora- y sin embargo esa educación, ese respeto y esa atención, no se tenga con las personas que a diario nos rodean, o simplemente desaparezca de repente.

Algún día lo entenderé.

Sufrir y gozar

Tal día como hoy me tiré a la piscina, pero estaba vacía; te bebiste toda el agua creyendo que era cerveza y ni siquiera decidiste compartirla. Después te tomaste todos mis caramelos Smint creyendo que eran otro tipo de pastillas, y lo curioso fue ver cómo te hicieron el efecto que esperabas.

Cuando quise darme cuenta habían pasado los suficientes años para entender que debía revisar mi proyecto de vida. Me olvidé de tu nombre, jamás te quise (sólo por despecho) y nunca pude recuperar el manual de la buena conducta que olvidé, a propósito, en tu casa.

Y mientras tú, tan bonita como siempre, le regalas cada día una sonrisa al mundo que tanto odías, yo decidí dejar de sufrir, y gozar cada instante aunque fuera incomprendido y rechazado. Fue en aquel momento cuando descubrí que las personas que iban a compartir mi vida debían ser parecidas a mí, y no parecidas a como se suponía que tenía que aparentar yo.

Pero, sinceramente, resultó ser poco práctico. Jamás entendí a los hombres que maltratan físicamente a sus parejas, ni a éstas, al volver con ellos cuando decían estar arrepentidos. Nunca entendí por qué se mantiene una relación cuando ambas partes saben que ha terminado, ni la fidelidad a la infidelidad, o buscar en otros la libertad que está en uno mismo. Tampoco comprenderé nunca por qué entender es un agujero negro ni, por supuesto, a las mujeres que se transforman a sí mismas un sábado por la noche y no entienden al día siguiente por qué los chicos se marchaban al despertar.

Siempre me entristeció la falta de valores que encontré en el camino. Nunca fui capaz de entender cómo para estar cerca de alguien era imprescindible alejarse, la imperiosa necesidad de coleccionar a las personas como cromos, o que para conocer a alguien había que ser antes su amigo. Me he preguntado muchas veces qué habría sido de nosotros si hubieras aceptado mis pétalos de rosa aquella primavera en la que todavía no me dolía tanto la cabeza. Creo que ahora es cuando, y te reirás tanto como decías, debería estar buscando tu tarjeta. La ironía, sin embargo, será cuando yo me ría tanto cuando tú llores mi ausencia.

Me acostumbré a los fracasos emocionales, pero no aceptaré nunca la hipocresía ni la indiferencia; quién se engaña a sí mismo tiene un problema, pero quien además cree tener la razón, tiene dos problemas.

Me gustó fotografiarte; siempre dije que tu mirada era transparente. Cuando ahora veo las fotografías sólo me arrepiento de haberme equivocado. Para poder gozar también hay que saber sufrir. Y aunque para sufrir basta con uno mismo, ¿quién prefiere estar sin sufrir ni gozar?

Sabes que el día menos pensado la vida cambia, e inmediatamente pasas de estar feliz a triste, o al contrario. Es muy agradable ver cómo te acompañan en la alegría, pero cuando te encuentras solo en la tristeza te sientes vacío. Y te haces preguntas:

¿Por qué te echo de menos? ¿Cuándo encontraré mi camino? ¿Fichará el Barça a Villa?

He conseguido olvidar tu adolecencia de Peter Pan y quitarle importancia a las llantas de tu coche. Disfruto con las arrugas del atardecer de Madrid, y con Puccini encuentro la tranquilidad que me negaban tus cicatrices. Hoy sólo espero encontrar algo sorprendente, pues me he cansado de la rutina de la normalidad.

Cuando casi te doy la razón al seguir tu ejemplo, encontré un nuevo camino. Al final de ese camino me preguntarán si he querido lo suficiente, y al abrir mi corazón los demás se sorprenderán.

La evolución del Pasado

Volvió a nacer un 4 de mayo, y mayo le dijo entonces que el pasado ya no existe porque -supuestamente- no tiene evolución.

Le dijo también que nada es para siempre, que todo se termina irremediablemente, y por tanto formaría parte de ese pasado que no iba a evolucionar más, quizás, porque simplemente le faltaba voluntad para lograrlo.

Pero sucede que a veces el pasado sí evoluciona y vuelve a formar parte del presente e, inevitablemente, su recuerdo vuelve a latir como entonces, como siempre aún en la distancia y el olvido de las cosas que se terminaron.

Será por la nostalgía con aquello de las fechas y el calendario, pero en estos días no pude evitar recordar ciertas teorías acerca del pasado y reírme con tales afirmaciones. Hoy sonrío, preparando el recibimiento en la T-4, dentro de siete días... siete años después :-)

Siete

Siete vidas tiene un gato, siete almas por una vida, siete días por semana, siete meses trabajando para disfrutar de unas vacaciones.

Siete son los colores del arco iris, siete los pecados capitales y también siete las virtudes cardinales. Siete son las artes, los mares, las notas musicales.

Siete, las edades del hombre según Shakespeare... siete, dicen, son las Maravillas del Mundo. Siete son los sacramentos y también los enanos que perseguían a Blancanieves.

Como si la perfección se vistiera con defectos siete años después para volver a saber de ti; siete horas hablando, jugando... sin dejar de reír en las madrugadas de Barcelona-Madrid, siete días después D ;-)


"Desde que has aparecido
y sin que lo parezca,
siento que te he conocido
sin que apenas te conozca."

Adiós, Mari Trini

Ayer murió Mari Trini. Nunca fui a un concierto suyo, pues encontré su música en otra generación diferente a la suya Sin embargo, la canción 'Amores', uno de sus grandes éxitos y considerada como una de las 50 mejores canciones de la historia de la música española, fue una de las primeras canciones que escuché, junto a 'Clara' de Joan Bautista Humet, cuando descubrí que quería escribir poesía. Luego llegaron las canciones de Sabina, Aute e Ismael Serrano, y por supuesto, los poemas de Luis García Montero.

Desde aquí mi pequeño homenaje, y un par de canciones y sus correspondientes letras para aquellas personas que no conocían la obra de Mari Trini.




Amores


Amores se van marchando
como las olas del mar
amores los tienen todos
pero quien los sabe cuidar
El amor es una barca
con dos remos en el mar
un remo aprietan mis manos
el otro lo mueve el azar

Quien no escribio un poema
huyendo de la soledad
quien a los quince años
no dejó su cuerpo abrazar
y quién cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya
quién no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.

Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar
porque el amor es un niño
que hay que enseñar a andar
El amor es como tierra
que hay que arar y sembrar
mírala al caer la tarde
que no lo vengan a pisar

Amores se van marchando



Yo no soy esa






Yo no soy esa
que tu te imaginas
una señorita tranquila y sencilla
que un dia abandonas
y siempre perdona
esa niña si..no..
esa no soy yo
yo no soy esa
que tu te creias
la paloma blanca
que le baila al agua
que rie por nada
diciendo si a todo
esa niña si..no..
esa no soy yo
No podras presumir jamas
de haber jugado con la verdad
con el amor, de los demas
Si en verdad me quieres
yo ya no soy esa
que se acobarda
frente a una borrasca
luchando entre olas
encuentra la playa
esa niña si..no..
esa no soy yo
Pero si buscas
tan solo aventuras
amigos por guardia
a toda tu casa
yo no soy esa
que pierde esperanzas
piensalo ya
Yo no soy esa
que tu te imaginas
una señorita tranquila y sencilla
que un dia abandonas
y siempre perdona
esa niña si..no..
esa no soy si..no..
esa no soy yo

Lo veo. De Barcelona a Madrid. Aire fresco, nuevo aire que respirar, por fin. De Madrid ¿A Lisboa? ¿A Sevilla? ¿A Benidorm? ¡Menuda Semana Santa de procesión kilométrica! Lo único seguro es que el día 11 volveré a Santiago de Compostela, esta vez de cualquier otra forma diferente a la de ir caminando. Y la propuesta de León o Cuenca siguen en la lista, a continuación de Marrakesh, Roma (en mayo, sólo si el Barça hace lo que tiene que hacer) o cualquier otra ciudad europea que Ryanair me ofrezca a un máximo de 5 euros por vuelo. Quizás, también, con algún que otro apaño a New York en el horizonte o la locura de Australia, un sueño cada vez más cercano. Dame una carta.

Perfecto. Veo y doblo la apuesta. Sé bien lo que es jugar con la mejor de las manos y salir perdiendo, así que ahora sólo puedo ganar y celebrarlo el 29 de un mes cualquiera, con un mojito y en la mejor terraza de Ibiza, viendo como su atardecer es el comienzo de nuestra soledad.

Lo sabía, gano yo. Es una lástima -y un alivio- haber ganado a tu trío con un farol por falta de valor. Hubiera firmado tablas tras la tregua, pero las cosas pasaron porque supuestamente tenían que pasar así. Paciencia. Lo dicho, ese día y ese fin de semana, estaré en esa terraza parra invitarte a un mojito muy cargado de falta de explicaciones, si lo deseas. De todo lo demás, ya no me acordaré.

Vuelvo al aeropuerto, suena el teléfono, no entiendo nada. Llego a casa y deja de sonar ese teléfono... sigo sin entender nada. 2 de abril de 2009, ¿qué pasó la semana pasada, qué pasó también ayer? Sigo sin acordarme de nada... qué mala memoria la mía, que casi siempre olvida casi todo pero a veces, y sólo a veces, también recuerda... por aquello del instinto de supervivencia.

Esta vez sí, querida, me despido de ti y de tus incoherencias para "siempre". Lo entrecomillo porque contigo nunca se sabe, ni yo sé tampoco para contigo. Como te decía, el 29 de un mes cualquiera me tomaré un mojito en la mejor terraza que encuentre en Ibiza, que no será la más cara ni la más barata... simplemente será la que a mí me guste y, si además coincide con la que te guste a ti también, ahí nos veremos de nuevo. Corre, aunque no lo hagas... aún quedan vuelos baratos que desaprovechar para terminar pagando a última hora 10 veces el precio de lo que ahora cuestan.

¿Bailas conmigo, querida, desnuda de ropa y tal vez, sólo tal vez, desnuda también del alma?

Tres cosas que se pueden hacer con 15 euros:

1. Una entrada de cine + palomitas y refresco (2 horas)
2. Tomar un Jack Daniels con Ginger ale en una discoteca de moda (apenas unos minutos).
3. Pasar un fin de semana completo con Aviva(va) y más de 40 borrachuzos, disfrutando de una inmejorable compañía entre algunos conocidos y muchos desconocidos hasta ese momento. El precio incluye pensión completa y barra libre de risas, barbacoa en la playa, fiesta casera y fresas... muchas fresas.

Cada una de las tres opciones cuesta 15 euros... amanecer con el sonido de las gaviotas de Punta Umbria, no tiene precio.

Desde aquí y como mejor sé hacerlo, quiero dar las gracias a todas las personas con las que compartí la tercera opción este fin de semana. Ha sido todo un placer conocer al doble de Pete Doherty, tratar de rimar en blues con la armónica de la Jirafa y hasta las 15 horas de viaje se hicieron cortas en tan buena compañía :-)

Y especialmente a Aviva(va), por su hospitalidad y la buena organización... y a los más de 40 borrachuz@s que espero ver pronto en otro meeting!

Para siempre

El sol, el mar, las calles; los edificios se renuevan pero las calles siguen estando ahí. ¿Quién piensa que Las Ramblas o el Paseo Marítimo dejarán de existir algún día, mientras sigamos vivos?

Los libros, las canciones, la historia… hay cosas que son y serán eternas, con mayor o menor interés por nuestra parte.

Las estrellas que quisiéramos poder ver desde las grandes ciudades, los planetas que nos han explicado y los que no conocemos, la luna llena cada mes… nuestra propia existencia, mientras estamos vivos.

Como tus ojos, esa mirada viendo pasar los años con distancia, las fotografías ahora que son digitales. Tu recuerdo. Barcelona, Madrid, Ibiza… la dulce miel de tus labios :-)

Puede que tengas razón y el amor no, no dure para siempre…pero yo siempre me acordaré de ti, en mayor o menor medida según el momento, aunque sólo sea para llevarte la contraria, y demostrarte que el amor es algo más que sexo. Y que el amor que uno siente por dentro es para siempre, aunque se siente que la otra persona no sienta lo mismo.

Guapa, simpática y cariñosa contigo misma, te recitaría –por ejemplo- Lorca desde el sur que tanto te gusta. A la altura de tus pasos cuesta cierto trabajo mantenerse, motivo por el cual aprendí que es mejor perder el equilibrio entre sueños que caminar con paso firme por la rutina de la realidad.

Guapa y simpática, pero sin uñas; te las comiste todas y cada una de ellas… pero lo gracioso es cuándo y cómo conseguiste comerte además las mías, con nocturnidad y alevosía, apenas sin darme cuenta.

Homenaje a Pepe Rubianes




Nadie me garantiza que mis latidos seguirán vigentes mañana, cuando me despierte el ruido de las calles que construyen una nueva semana, un nuevo mes en este año caótico.

Mañana será tarde para casi todo, incluso compartir un café en el ‘Deportivo’, justo enfrente donde empecé a hacerme mayor, cuando aprendí que este juego trata de abrazar a la pareja y aprovechar al máximo cada suspiro, cada beso, cada ronquido. Se trata de ser amigo y enemigo, admirar al que ignora la hermosura, genio y figura hasta la sepultura.

Hace casi un año me dejaste compuesto y sin entrevista, con una razón de peso que te obligó a dejar los escenarios. Hoy leo con tristeza que te has ido para no volver, a buen seguro que rodeado de tremendas mulatas, camino a un retiro sino mejor que tu Kenia habitual.

Descansa en paz, sin perder esa sonrisa eterna.

Detalles

En tiempo de crisis conviene ahorrar hasta con las palabras. Así pues, hoy intentaré quedarme sólo con la belleza de las imágenes, las miradas expresivas, los silencios compartidos y los detalles.

Se abren y se cierran puertas que no existen, se habla, se escucha a gente hablar. Se prohíbe cuando está prohibido prohibir, se escucha, se oye a alguien decir algo. La vida suele cambiar con un beso, ése que se insinúa, se negocia o se rechaza; el que se recuerda y el que se olvida, el que hace que te arrepientas por haberlo dado o por no haberlo hecho en toda la vida.

Pasan los años y mientras unas personas cambian, otras siguen igual, pero todo el mundo evoluciona de alguna manera; casi todo el mundo lo hace físicamente, otros, además, lo hacen por dentro, aún entrando en contradicción consigo mismos. A veces se necesitan varios años, o el tiempo que pasa entre una copa y otra.

Me cuentan que nada es para siempre, que tarde o temprano todo se acaba. Pero no es del todo cierto porque los recuerdos siguen ahí, para siempre. Por mucho que se traten de borrar, de archivar. Es algo que he podido comprobar muy recientemente. Los recuerdos son –qué cabrones- los que nos hacen sonreír en aquellas situaciones imprevistas, pero también lamentar en aquellas otras ocasiones que pudimos controlar.

Hoy entiendo que la vida es una sucesión de acontecimientos cuyos detalles son, al final, lo verdaderamente importante. Una llamada telefónica, un mensaje, un abrazo o un beso en el momento más imprevisible suele ser, a menudo, un gran soplo de aire fresco por el cuál dar las gracias…

Por ejemplo a ti, que me lees en la clandestinidad, pues me pediste que escribiera algo bonito y esto es lo único que se me ha ocurrido. Si no te ha gustado, siempre puedo volver a inundar de flores tu balcón, o tocarte el culo en sociedad y huir calle arriba hasta desaparecer ;-)

A ti, por las cinco horas de charla del otro día, castigos y diferentes formas de ver las cosas aparte ;-)

A ti, por esos besos en la mejilla que ya había olvidado y tanta falta hacen a veces.

Y a ‘mi catalaneta dels cullons’, cómo no. Al fin y al cabo parece que todos los caminos me conducen hasta Aribau, de una forma u otra. Ya ves. Por lo absurdo de seguir respirando, ya sabes :-)

Cambio de rasante

Cuando todo empieza por el final, al principio de uno mismo. Allí donde el charco se hace río que fluye con agua sin embotellar. Madrugadas en espera de ventanas que se abren y cierran de par de par.

Las nubes no tapan el cielo, sólo pasean sin rumbo ni cadenas bajo las montañas donde tan pronto llueve como hace sol. Mala idea adelantar en un cambio de rasante, o dejarse crecer la barba en luna menguante… aceptar el cuatro de oros como un simple premio de consolación.

Qué bueno aprender de los libros y sin embargo saber dejarse llevar por uno mismo cuando hace calor. Qué tiempos aquellos, cuando el 15 de septiembre volver a la rutina del colegio entonces nos hacía ilusión.

Hace mucho

Ya han quedado atrás aquellos tiempos, frágiles nuestros huesos cuando chocaban con piedras de calcio conocidas. No siempre lo malo conocido es mejor que lo bueno por conocer.

Han vuelto las sonrisas a nuestros ojos, la virtud de sabernos vivos y resplandecientes, el rumor de las olas golpeando las aceras de nuestro camino. Hoy es siempre todavía, una y otra vez.

Hemos aprendido que invertir en quimeras es mejor negocio que el ladrillo. La vida no es más que dos soledades compartidas que van cambiando su destino según sopla el viento.

Hoy que empieza todo de nuevo, ahora que el reloj de arena sigue funcionando sin pilas, aprovecho para decirte que no sé dónde crecerán las naranjas del zumo de mañana, pero hace mucho que no te digo que te quiero; por lo menos doce horas.

En el camino

Que no me pierda en el género inconciente
que ha dejado ya su alma al olvido no no
que no me pierda en la risa complaciente
del que espera algo a cambio conmigo
que no me pierda en la noche
que no me pierda en el vino
La vida vale la pena
si aprendo a hacer el camino. (Diego Torres)


Hoy comienza mi aventura de este verano. Esta tarde cojo el tren que me lleva a León y de ahí empezaré el Camino de Santiago. Serán 350km de sol asfixiante, de lluvia y de buenos y malos momentos de todo tipo. Para mí serán las vacaciones más largas en un mismo destino y Santiago sólo será el principio de un largo camino por recorrer.

Me voy pero no huyo. Me voy para seguir creciendo y poniendo en práctica aquello que aprendí en los últimos tres meses, que si bien ya conocía, no había centrado mi atención todo lo que debía.

En los próximos 17 días ordenaré cada uno de mis proyectos, ideas y pensamientos.

Durante cada uno de esos 17 días, sólo echaré de menos a unas cuantas personas, pero especialmente a una, la más especial, por única y última vez :)

Echaré de menos las últimas semanas. Los últimos días y por supuesto las últimas noches. Por echar de menos, en medio de la montaña, hasta echaré de menos la mente inquieta y dividida que me hace cambiar el agua del aire acondicionado a las seis de la mañana.

Porque aunque haya aprendido a vivir el presente y el ahora, sin pensar en el mañana, hay momentos, silencios y miradas del pasado que no se olvidan fácilmente.

Os dejo una canción de Diego Torres que acabo de descubrir.

Nos vemos a la vuelta.



La letra, aquí:

[URL=http://www.letrascanciones.org/diego-torres/un-mundo-diferente/que-no-me-pierda.ph




Quedan exactamente 8 días para irme a León y empezar el Camino de Santiago. Ha comenzado la cuenta atrás y no veo el momento de encontrarme con ampollas en los pies, con agujetas por todo el cuerpo y ese agotamiento, el malestar general con todo el mundo que me rodea pero sobre todo conmigo mismo, pensando en la hora en que se me ocurrió apuntarme a tal aventura. Sé que a pesar de todo, el viaje y la experiencia valdrán la pena.

Como han valido la pena los últimos meses, en plena sequía, regando las semillas que planté un día. Han crecido dos hermosas flores: una rosa –a veces blanca, a veces roja- y una margarita que luce espléndida, que junto a mi recién estrenado elefante de la suerte, hacen con su presencia y compañía que mis días sean un poco mejor si cabe :)

Ayer fue un día feliz. Los miércoles dejaron de ser como todos los miércoles hasta ahora para convertirse en los próximos miércoles. Volví a ver a la margarita y me encantó achucharla. Y aunque no te eché de menos, ayer faltabas tú, rosa roja. Lo sabes.

Con el paso del tiempo

Tiempo es una palabra
que empieza y que se acaba
que se bebe y se termina
que corre despacio y que pasa deprisa.


“Tiempo” (Jarabe de Palo)


A medianoche cerramos el trato. Corrí hacía la playa en busca de la luna llena que fue testigo de nuestro intercambio legal, acorde y conforme a las condiciones establecidas de antemano. Entonces disfruté, más si cabe, lo recibido.

Hablé en voz baja todo lo que había callado. Recordé los acentos, las comas y los puntos suspensivos. Fui a controlar mi suerte futura durante un rato. De camino, observaba a los personajes de la nueva obra de teatro.

Estaban casi todos, sólo faltabas tú. Un grupo de chicos italianos bebían la cerveza que le había vendido un hombre, que a su vez ofrecía hachís en voz baja. Eso, o estaba constipado. También dos chicas, muy guapas y probablemente nórdicas, paseaban su palmito delante de los italianos que inexplicablemente ni se inmutaron. En la puerta de las discotecas los porteros ejercían de porteros. Los clientes mostraban su mejor cara para poder entrar; ellos intentaban no parecer borrachos, ellas se revisaban el escote.

De camino a casa y atravesando la ciudad, un motorista salió de la nada, y nada le pasó de milagro. Muchas personas esperando el autobús en las paradas, el metro había cerrado pero a mí esta noche me apetecía escuchar música.

De repente una canción me recuerda a ti, y sin embargo poco tiene que ver conmigo en realidad. Descubrí entonces que las canciones, alguno de sus estribillos y versos son eternos. Las canciones a veces cuentan cosas que entendemos mejor con los años. Con el paso del tiempo se aprende que las canciones siempre estuvieron ahí, que somos nosotros los que las hacemos especiales cuando nos adaptamos a ellas.


Ayer una amiga me regaló el libro ‘Perdona si te llamo amor’, de Federico Moccia. Un tocho de más de 600 páginas que pienso leerme, el primero de una larga cola de libros que tengo pendientes para este verano. Lo mejor, el detalle, esa promesa cumplida y la bonita dedicatoria que me ha dejado. ¡Gracias!

Me encanta el título del libro. Para mí el amor es una forma de vivir la vida. Intento que haya amor en cada cosa que pienso y hago por mi gente, al menos intento expresarlo así, sin la necesidad ni obligación de que ese amor sea el único como habitualmente conocemos, como ese intercambio de sentimientos intensos y más íntimos. El amor también se demuestra con las amistades, con los pequeños detalles como un abrazo o un comentario cariñoso, pero es cierto que no todo el mundo sabe interpretar bien esa clase de amor y puede confundirse. Aún así, seguiré regalando mi amor a aquellas personas que os lo merecéis.

Por lo tanto, y por si acaso, perdonad si os llamo amor en alguna ocasión ;)

“Como tantas madrugadas encerrados en un coche,
en una calle sin luz, una calle sin nombre,
los dos frente a frente se miran despacio,
tras dedicarse al amor y su trabajo.
Secan su sudor, secan su sudor,
tal como han aprendido, no han olvidado.” (Ismael Serrano)



Él se levantó y tomó el desayuno como cada día. En la radio sonaba Jon Secada y sobre la mesa un artículo del periódico le llamó la atención: las leyes del éxito. Se identificó con él. Con las leyes de Entrega, Desapego y el Dharma.

Había sido un fin de semana intenso. Pero como rezaba el artículo, era pasado y por lo tanto no tenía evolución alguna. Vivía el presente, pues el futuro aún estaba por llegar y nadie sabe lo que puede deparar. Tampoco cabían más preguntas a un principio de incertidumbre que llegó con la cosecha del 2001, por más que quisiera encontrar respuestas.

Aprovechó el día lo mejor posible: eligió a la soledad antes que ésta le eligiera a él. En algún momento de su vida descubrió que no por hacer muchas cosas se sentía mejor que en esas noches de compañía y conversación, que esos pequeños momentos en soledad, meditación y reflexión.

A unos cuantos kilómetros una casa despertaba impoluta, con la ropa planchada en el armario y las ventanas abiertas de par en par. Ella tenía dibujada la sonrisa en su rostro, la mirada perdida en la oscuridad de la noche, la incredulidad al mirarse ante el espejo. Dobló el periódico mientras suspiraba: “Siempre las mismas noticias”.

Nada fue ni será para siempre, aún cuando de vez en cuando se rompan promesas, normas o tradiciones. Cada vez que suene Etta James, me acordaré de ti. Mientras tanto seguiré con Luís Eduardo Aute, mi fiel compañero de viaje.



¿Quién eres tú?

De qué espacio sideral desconocido,
de qué tiempo que ya fue o aún no ha sido,
de qué lluvia de planetas has caído
proclamando un "aquí estoy porque he venido"...
Que aunque no se trate de pedir permiso
por pisar el mismo vértigo que piso,
no se apunta a un corazón sin previo aviso
tan de pronto y disparando tan preciso...

Quién eres tú...
Quién eres tú,
Prodigio o vudú...
Quién eres tú
ensueño o tabú...
quién eres tú...

Cuando ya no queda más que ese momento
en que comienza a repetirse el argumento,
apareces de repente, con el cuento
de que no hay historias... sólo sentimientos
y me invades con palabras como besos
inundándome con pájaros, los sesos
Qué difícil intentar salir ilesos
de esta magia en la que nos hallamos presos...

Te aseguro que no quiero hacerme el fuerte,

¿Derecha o izquierda?

Derecha o izquierda… más que un voto, menuda papeleta. Todo va bien…

Qué buen rollo, todo vuelve a la normalidad. Derecha o izquierda, ¿qué más da?

Derecha o izquierda; entre la sonrisa de el Everest y el K2 sólo se diferencia la apariencia de un color. Y en medio… en medio, feliz y contento, resucito entre risas y dolor.

Derecha o izquierda… cómo si de la pregunta pudiera ser partícipe yo, y mi respuesta… mi respuesta se divide entre dos; ¡Qué par de dos!

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