Ayer murió Mari Trini. Nunca fui a un concierto suyo, pues encontré su música en otra generación diferente a la suya Sin embargo, la canción 'Amores', uno de sus grandes éxitos y considerada como una de las 50 mejores canciones de la historia de la música española, fue una de las primeras canciones que escuché, junto a 'Clara' de Joan Bautista Humet, cuando descubrí que quería escribir poesía. Luego llegaron las canciones de Sabina, Aute e Ismael Serrano, y por supuesto, los poemas de Luis García Montero.
Desde aquí mi pequeño homenaje, y un par de canciones y sus correspondientes letras para aquellas personas que no conocían la obra de Mari Trini.
Amores
Amores se van marchando
como las olas del mar
amores los tienen todos
pero quien los sabe cuidar
El amor es una barca
con dos remos en el mar
un remo aprietan mis manos
el otro lo mueve el azar
Quien no escribio un poema
huyendo de la soledad
quien a los quince años
no dejó su cuerpo abrazar
y quién cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya
quién no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.
Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar
porque el amor es un niño
que hay que enseñar a andar
El amor es como tierra
que hay que arar y sembrar
mírala al caer la tarde
que no lo vengan a pisar
Amores se van marchando
Yo no soy esa
Yo no soy esa
que tu te imaginas
una señorita tranquila y sencilla
que un dia abandonas
y siempre perdona
esa niña si..no..
esa no soy yo
yo no soy esa
que tu te creias
la paloma blanca
que le baila al agua
que rie por nada
diciendo si a todo
esa niña si..no..
esa no soy yo
No podras presumir jamas
de haber jugado con la verdad
con el amor, de los demas
Si en verdad me quieres
yo ya no soy esa
que se acobarda
frente a una borrasca
luchando entre olas
encuentra la playa
esa niña si..no..
esa no soy yo
Pero si buscas
tan solo aventuras
amigos por guardia
a toda tu casa
yo no soy esa
que pierde esperanzas
piensalo ya
Yo no soy esa
que tu te imaginas
una señorita tranquila y sencilla
que un dia abandonas
y siempre perdona
esa niña si..no..
esa no soy si..no..
esa no soy yo
Me encantan las canciones de Sabina, disfruto con las de Ismael Serrano o Jorge Drexler y admiro profundamente a Luis Eduardo Aute. Pero si tengo que elegir una canción que exprese mi libertad y que además critique la sociedad de hoy en día, que mejor canción que la que me hubiera gustado escribir a mí, tal cual como la escuché por primera vez, a buen seguro sería el 'Animal nocturno' de Ricardo Arjona:
Ser un animal nocturno era una bella rutina
Conquistar a chicas del Jet-Set o a mujerzuelas de esquina
Si es que no son la misma cosa con diferencia de precio
Entrar a algun bar sin conocer ni que me conozcan
Entonar una cancion y esperar el trago de cortesia
Que siempre venia, era mi filosofia
Hasta que un productor segun el me hizo el favor
De grabarme un disco
Y metio la inspiracion en una computadora
Y aquel fuego de libertad en refrigeradora
Me dijeron quitate esos jeans y esa camisa vaquera
Tendremos que cambiarte de look pues ese nadie lo aprueba
Tendras imagen nueva y una prospera carrera
Luciendo siempre cara de mascota recien comprada
Sali en la tele con cierto dejo de tristeza en la mirada
Y el alma enfadada de cantar sin decir nada
Me canse de los representantes y cocteles de moda
Me canse de toda esa gente que dice que te adora
Das la espalda y te ignora, me harte de no ser el mismo
Me compre unos cuantos amigos una novia y un perro
Los amigos y la novia se fueron
Solo me quedo el perro que no tiene prejuicios
Y me acepta como soy
Por eso vine a este bar y aqui me pagan diez mil pesos la hora
Tengo un cuarto con balcon y hasta una chica que me adora
Y es tanta mi fe que aunque no tengo jardin ya me compre una podadora
Y es tanta mi fe que aunque no tengo jardin ya me compre una podadora
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Que no me pierda en el género inconciente
que ha dejado ya su alma al olvido no no
que no me pierda en la risa complaciente
del que espera algo a cambio conmigo
que no me pierda en la noche
que no me pierda en el vino
La vida vale la pena
si aprendo a hacer el camino. (Diego Torres)
Hoy comienza mi aventura de este verano. Esta tarde cojo el tren que me lleva a León y de ahí empezaré el Camino de Santiago. Serán 350km de sol asfixiante, de lluvia y de buenos y malos momentos de todo tipo. Para mí serán las vacaciones más largas en un mismo destino y Santiago sólo será el principio de un largo camino por recorrer.
Me voy pero no huyo. Me voy para seguir creciendo y poniendo en práctica aquello que aprendí en los últimos tres meses, que si bien ya conocía, no había centrado mi atención todo lo que debía.
En los próximos 17 días ordenaré cada uno de mis proyectos, ideas y pensamientos.
Durante cada uno de esos 17 días, sólo echaré de menos a unas cuantas personas, pero especialmente a una, la más especial, por única y última vez :)
Echaré de menos las últimas semanas. Los últimos días y por supuesto las últimas noches. Por echar de menos, en medio de la montaña, hasta echaré de menos la mente inquieta y dividida que me hace cambiar el agua del aire acondicionado a las seis de la mañana.
Porque aunque haya aprendido a vivir el presente y el ahora, sin pensar en el mañana, hay momentos, silencios y miradas del pasado que no se olvidan fácilmente.
Os dejo una canción de Diego Torres que acabo de descubrir.
Nos vemos a la vuelta.
La letra, aquí:
[URL=http://www.letrascanciones.org/diego-torres/un-mundo-diferente/que-no-me-pierda.ph
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Pasaban las estaciones de Antonio Vega y entre tanto Calamaro me enseñó una sociedad secreta, al tiempo que Fito (Páez) me explicaba el significado de aquello tan maravilloso como es dar y recibir. Alejandro Sanz me dijo que las margaritas a veces dicen ‘no’, Quique González la memoria del salitre, Rosana me mostró el camino hacía la otra orilla después de que Fito (Cabrales) me recordase que soy más guapo cuando no me siento feo.
Yo también quisiera, como Pedro Guerra, saber cuándo no se sufre. Puede ser, decía Conchita, que a pesar de equivocarnos una y otra vez, todo volverá a ir bien. Sabina a veces la llama Soledad, a veces Jimena, a veces una cualquiera. Ismael le promete no dejarla nunca sola. Tontxu garantiza tocar el cielo y Serrat le regala la esperanza de días mejores.
Aunque como yo, Jorge Drexler, nunca fue el pianista del gueto de Varsovia, con Ricardo Arjona comprendí que siempre hay una segunda oportunidad para nuestra primera vez.
Qué decir de Aute, pues bien sabe que no puedo vivir sin los latidos de mis musas. Un beso donde les corresponde a todas y cada una de ellas.
Yo esta vez, por ponerle un nombre y completar la rima, a mi última –y favorita- musa esta noche la llamaré, por ejemplo, Georgina :)
ANIMAL
(Luis Eduardo Aute)
Dibuja el paisaje junglas y jaurías
caníbales Light y perros policías...
En vista de que se trata de que el pez gordo
se coma al pez escuálido
y de que el Edén lo pueda devorar
únicamente el rostro pálido...
quítate el vestido, quítate el desnudo
y muéstrame al animal...
Suelta, suelta, suelta
el animal que llevas dentro
y ponte bélica
que es el cuerpo un lobo para el cuerpo
cuando el alma está famélica...
Ánimo animal... cómeme, animal...
Ánimo, animal, ámame...
Mátame animal...
Mi animal.
Y suben los hijos de la Media Luna
buscando espejismos lejos de sus dunas
que abrasan como la sangre que circula
por sus venas faraónicas
y atacan, sedientos, los nuevos vampiros
de la "Ilustración canónica"...
quítate el vestido, quítate el desnudo
y muéstrame al animal...
Suelta, suelta, suelta
el animal que llevas dentro
y ponte bélica
que es el cuerpo un lobo para el cuerpo
cuando el alma está famélica...
El cóndor volaba libre y sin fronteras
mascando las hojas de sus cordilleras
y en eso llegó el Gran Águila del Norte
y puso coto a sus Hespérides
Y la maldición de la Malinche vengará
algún día esa efemérides...
quítate el vestido, quítate el desnudo
y muéstrame al animal
Suelta, suelta, suelta
el animal que llevas dentro
y ponte bélica
que es el cuerpo un lobo para el cuerpo
cuando el alma está famélica...
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“Como tantas madrugadas encerrados en un coche,
en una calle sin luz, una calle sin nombre,
los dos frente a frente se miran despacio,
tras dedicarse al amor y su trabajo.
Secan su sudor, secan su sudor,
tal como han aprendido, no han olvidado.” (Ismael Serrano)
Él se levantó y tomó el desayuno como cada día. En la radio sonaba Jon Secada y sobre la mesa un artículo del periódico le llamó la atención: las leyes del éxito. Se identificó con él. Con las leyes de Entrega, Desapego y el Dharma.
Había sido un fin de semana intenso. Pero como rezaba el artículo, era pasado y por lo tanto no tenía evolución alguna. Vivía el presente, pues el futuro aún estaba por llegar y nadie sabe lo que puede deparar. Tampoco cabían más preguntas a un principio de incertidumbre que llegó con la cosecha del 2001, por más que quisiera encontrar respuestas.
Aprovechó el día lo mejor posible: eligió a la soledad antes que ésta le eligiera a él. En algún momento de su vida descubrió que no por hacer muchas cosas se sentía mejor que en esas noches de compañía y conversación, que esos pequeños momentos en soledad, meditación y reflexión.
A unos cuantos kilómetros una casa despertaba impoluta, con la ropa planchada en el armario y las ventanas abiertas de par en par. Ella tenía dibujada la sonrisa en su rostro, la mirada perdida en la oscuridad de la noche, la incredulidad al mirarse ante el espejo. Dobló el periódico mientras suspiraba: “Siempre las mismas noticias”.
Nada fue ni será para siempre, aún cuando de vez en cuando se rompan promesas, normas o tradiciones. Cada vez que suene Etta James, me acordaré de ti. Mientras tanto seguiré con Luís Eduardo Aute, mi fiel compañero de viaje.
¿Quién eres tú?
De qué espacio sideral desconocido,
de qué tiempo que ya fue o aún no ha sido,
de qué lluvia de planetas has caído
proclamando un "aquí estoy porque he venido"...
Que aunque no se trate de pedir permiso
por pisar el mismo vértigo que piso,
no se apunta a un corazón sin previo aviso
tan de pronto y disparando tan preciso...
Quién eres tú...
Quién eres tú,
Prodigio o vudú...
Quién eres tú
ensueño o tabú...
quién eres tú...
Cuando ya no queda más que ese momento
en que comienza a repetirse el argumento,
apareces de repente, con el cuento
de que no hay historias... sólo sentimientos
y me invades con palabras como besos
inundándome con pájaros, los sesos
Qué difícil intentar salir ilesos
de esta magia en la que nos hallamos presos...
Te aseguro que no quiero hacerme el fuerte,
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No siempre están de acuerdo los labios y el corazón. (Pietro Metastasio)
Érase una playa, y en la playa estaba una mujer. La mujer tenía unos hermosos labios, sus labios hablaban pero era el silencio de su mirada el que se hacía entender.
Érase un coche, y en el coche dos adolescentes. Él tiraba la primera piedra, ella se dejaba querer.
Érase el séptimo cielo; incienso, velas y piedras. Los dos estaban nerviosos, el horno a punto de arder.
Érase una noche laborable, dos corazones delante de María Callas y una taza de té. ¿Quién se ha muerto por ir sin dormir una vez al trabajo?
De la noche a la mañana todo cambió, y fue a partir de entonces cuando empezó lo mejor de la relación.
“La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora”. (José Ortega y Gasset).
Me he dado cuenta que la felicidad no son las trufas, Sandeman o el licor de canela; la felicidad es el detalle de acordarse de alguien; una perfecta ecuación matemática en la que la voluntad de uno suma la felicidad de dos.
Resulta que la felicidad era esto. Esa copa de más que abre ventanas y da rienda suelta a la imaginación. La inmediatez de lo efímero, la sensatez ante lo eterno, la rueda del coche protestando sobre las aceras.
Mirar las fotografías –aún- con esa incredulidad, el brillo en la mirada, los suspiros de la mejor de las tardes primero, noche después, y mañanas por llegar. Y a todo esto, Barcelona a nuestros pies… observándonos, disfrutando de la velada.
“Se cayeron mis alas y yo no me rendí, así que ven aquí… brindemos que hoy es siempre todavía, que nunca me gustaron las despedidas”…
Hace bastante tiempo que aprendí a dejar atrás el miedo de viajar solo a cualquier lugar desconocido; la vergüenza de no compartir con nadie el desayuno, una comida, una copa en buena compañía.
Desde entonces y hasta hoy, por contrapartida, disfruto como un niño con esos pequeños detalles que giran a mí alrededor, aquellos que a otras personas se les escapan entre la prisa y el estrés que les persigue incluso cuando están de vacaciones. Hoy, sin ir más lejos, sin haber hecho nada especial, ni haber visitado ningún lugar turístico de esta maravillosa Mallorca, ha sido un día casi perfecto.
No hice otra cosa, además de pensar en ti, que pasarme tres largas horas al sol en la playa de Son Moll. Después, una paellita en la terraza del paseo marítimo (precioso), y después de dar un paseo por la zona comercial y comprar algunos recuerdos, otra horita más de sol, esta vez en la piscina del hotel. Desde entonces y hasta ahora, escribí no sé cuánto, y aquí sigo… haciendo un inciso, enviándote un abrazo.
Como te decía, hoy ha sido un día casi perfecto; sólo faltabas tú

Hoy es un día para las parejas. Un día comercial para las parejas que se quieren lo justo y necesario puedan demostrarse, una vez al año, que se quieren mucho; muchísimo.
Hoy es el día en que se factura un alto porcentaje en las ventas de rosas y libros de todo el año. Rosas que marchitan, como los recuerdos, en apenas unos días; libros que nunca se llegan a leer. Es, al fin y al cabo, otro día comercial de lo que un día empezó siendo una bonita tradición. Y es que sólo unas pocas personas saben del amor, además de aquellas que no tienen pareja y regalan rosas o libros por placer y no compromiso, aunque el presente no les pertenezca.
Con los años uno aprende que el amor puede expresarse de muchas maneras; el beso apasionado de tu pareja, el abrazo de un ser querido, las margaritas por sorpresa de un buen amig@.
Cada persona, con sus virtudes y defectos, es un mundo. Un mundo en el que se debería investigar con más profundidad de la habitual, pues muy a menudo resulta más interesante aquella persona que menos lo parece. Acostumbrados como estamos a la carne, lejos de la piel, a la risa alejada de la sonrisa, cada día se hace más difícil conocer a las personas que van con mucha prisa entre el gentío.
Hay que tener clara una cosa: sólo tenemos una vida, al menos a ciencia cierta. A partir de ahí, cada uno elige su forma de vivir. Habrá personas más o menos dependientes, más o menos necesitadas de cariño, de apoyos, de necesidades fí-psico-intelectuales, preocupadas de buscar y/o encontrar una pareja, un compañer@, un amig@.
Habrá, cómo no, personas que dediquen más tiempo de su vida en pensar y controlar la de los demás, pero la misma vida pone, tarde o temprano, a cada uno en su sitio. Así que desde mi pequeño rinconcito te mando un abrazo bien grande, y que no te falte nunca el beso de quien aprecias, una flor para regalar a alguien, y un libro que leer.
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“Puede ser que la respuesta sea no preguntarse por qué” (Fito y Fitipaldis)
Hace tres días que no escribo nada. Después de un gran fin de semana, totalmente improvisado, el calendario sigue su curso sin tregua alguna. Hace ya un mes que no dejo de sonreír y conocer cosas de mí mismo, buenas y malas, que si bien ya estaban ahí, van saliendo y madurando poco a poco. Estoy disfrutando como nunca, de todas y cada una de ellas.
Hay días extraños, de esos que te levantas de la cama sin muchas ganas. Días en los que te rodeas de gente alegre y feliz, pero un pequeño gesto, detalle o mirada, te entristece un poco… lo justo hasta que otra mirada te regala una sonrisa o un abrazo. Días en los que te preguntas cosas que no tienen respuesta ni sentido, y sin embargo encuentras respuesta a preguntas que nunca antes te hubieras planteado.
Hay días extraños en los que cuando te apetece mucho hacer algo, y hacerlo con alguien, esa persona te llama de repente a última hora para hacerte sonreír de nuevo. Y uno termina cantando en público en un local donde voy hace años y nunca antes lo había hecho. Y fluyo… y me siento bien. Tan bien…quizás demasiado.
En apenas un mes he organizado buena parte de los viajes que quiero hacer. He encontrado pareja de baile para aprender salsa. He conocido a un grupo de personas enorme… y he conocido también a una persona muy especial. ¿Qué más se puede pedir?
Por eso intento transmitir esa felicidad, que cuando llega hay que aprovechar y vivir al máximo, a todas esas personas que conozco, y especialmente las que últimamente están muy cerca de mí de una forma u otra. Mientras escucho esta canción he recordado que una de estas personas ayer no tuvo un buen día, y desde aquí le deseo que hoy le vaya mucho mejor… y sabes bien que puedes contar conmigo, aunque no siempre opinemos lo mismo. De eso se trata, en parte, la amistad… de complementarse.
Un beso enorme, y un abrazo aún mayor.
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"Iba tan deprisa que no te vi pasar
tan deprisa que no veía nada,
tan deprisa que me perdí el paisaje
y la belleza que me rodeaba.”
(Jarabe de Palo)
Paseo por la Diagonal y observo cuan diferente es una misma ciudad, partida por dos, y dividida entre toda su gente; mujeres anoréxicas que presumen con orgullo su talla, hombres con traje y corbata que miran por encima del hombro, pijos de postín que interpretan su papel. Y todos están solos y solas. Mucha gente sola tomando un café en los bares y terrazas.
Llego a Francesc Macià y mientras echo de menos el Pokin’s, me hago una pregunta: ¿Qué hacía un sitio como ése en un lugar como éste?
A partir de ahí la ciudad es otra. La Diagonal es la única calle de Barcelona que une y divide por unos metros a los ricos y los pobres, pero desde Francesc Macià huele diferente. A partir de ahí hacía el centro, todo es tráfico y polución... atrás queda el agradable olor que desprende la hierba cuidada en las zonas comunitarias de los edificios más selectos.
Sin embargo toda la Diagonal tiene un nexo en común, de igual modo que con el resto de la ciudad; las prisas. Hay muchísimas personas con prisa; los peatones en los pasos de cebra, los conductores en los semáforos, los ciclistas… por todas partes. A medida que uno se adentra en la ciudad, encuentra más gente con prisa a su alrededor.
He observado que todo el mundo vive deprisa, camina deprisa, y sin embargo son pocas las personas que llegan puntuales a sus citas, sus compromisos. Hoy, mientras observaba y reflexionaba, recordé que alguien me dijo un día que el que va con prisas en la vida puede llegar a tiempo, pero el que va despacio llega siempre más lejos.
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Sigo con mi habitual racha de conocer los mismos nombres y oficios en diferentes personas. Ayer conocí a Hawwah (Eva en hebreo), una amiga maña que se ha venido a vivir a Barcelona. La conozco desde hace un mes, apenas de intercambiar comentarios en nuestros respectivos blogs. Es la segunda persona que conozco de esta forma, la primera a la que ni siquiera tenía ni necesitaba una imagen para reconocerla. Es el doble de Mai Meneses, sin duda :)
La primera impresión fue excelente… además, llegó puntual. “Se nota que no eres de Barcelona”, le dije entre risas, coincidencias musicales y anécdotas varias. Después de cenar fuimos al Pipiolo; qué mejor local para empezar a conocer la Barcelona más bohemia, la mejor de las músicas. Sé que le encantó. Lo sé porque me lo dijo, y porque se le notaba, algo de lo que me alegro. No podía ser de otro modo, pues siempre que doy a conocer el Pipiolo la gente sale encantada.
Este breve texto es para agradecerte una de las mejores noches que he pasado ahí, sobre todo porque prácticamente todas las canciones que tocaban nos gustaban a los dos, y tú encima te las sabes al pie de la letra. Así que ya sabes, desde ahora tienes un nuevo compañero de conciertos bohemios –los de ayer no fue los mejores, ni de lejos-, y aunque ahora que te conozco personalmente sé y entiendo que no va a ocurrir… nunca, nunca estarás sola en Barcelona, al menos mientras yo esté por aquí.
Mira lo que te canta Ismael. Los sueños a veces se cumplen. Siempre se cumplen, cuando uno se lo propone, te digo yo que sí.
Porque también tenemos derecho a estar tristes de vez en cuando, forma parte de la felicidad. Uno aprende a valorarla mejor cuando se ha sentido triste en alguna ocasión.
Porque algunas miradas tristes esconden mucha felicidad. Porque muchas miradas alegres esconden un gran vacío. Porque, en definitiva, las miradas casi siempre engañan a primera vista.
Y sobre todo, porque escuchar a Rosana con una copa de vino y una buena amiga, no tiene precio. Para todos los demás, os dejo una canción:
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Se llamaba Soledad y estaba sola, como un puerto maltratado por las olas (Joaquín Sabina).
Durante muchos años vivió en un barco de crucero, uno de esos barcos que se llenan a diario con personas en busca de los destinos más turísticos y comerciales. Trabajaba seis meses al año y nunca estaba sola. Siempre se rodeaba de los compañeros de trabajo, siempre hombres, pues de entre las mujeres que ahí trabajaban era la más guapa y simpática, la que despertaba más envidias. Nunca le faltó un cuerpo que acariciar cuando llegaba la primavera y terminaba el verano. Siempre supo seducir a los hombres más atractivos y ellos siempre le regalaron enormes ramos de rosas, cajas con los bombones más exquisitos y una botella de champagne francés junto a la cual nunca le acompañaban dos copas.
Durante esos meses ganaba más dinero que en cualquiera de sus trabajos anteriores, pero apenas lo gastaba. Ésa era su norma, ahorrar e invertir su tiempo libre en leer libros, escuchar música o ver películas. En el barco tenía mucho ocio del que disfrutar sin necesidad de gastar dinero.
Cuando llegaba el otoño se quedaba sin trabajo. Y durante los siguientes seis meses hasta la próxima primavera, se dedicaba a viajar por el mundo. Siempre lo hacía sola, porque después de muchos viajes frustrados con gente que conoció, aprendió a sobrevivir por sí misma sin depender de nadie.
Durante esas temporadas de otoño, a lo largo de lo años desde que redirigió su vida, jamás se acostó con ningún hombre. Tenía una norma, un sueño -absurdo para algunos-, y era no tener relaciones sexuales con ninguno que únicamente buscase eso en ella. Para eso ya tenía suficiente con los hombres que conocía en el barco y le ayudaban a desconectar del trabajo de vez en cuando.
Cuando conocía a alguien, intimaba pero nunca llegaba hasta el final. Para cerciorarse de las intenciones de cada uno, no había mejor método; si desaparecía, no era amor, y si se quedaba… bueno, ninguno llegó a quedarse el tiempo suficiente para averiguar lo que se debía sentir entonces.
Es por eso que Soledad seguía trabajando en el barco durante seis meses, y los otros seis meses los dedicaba a viajar por el mundo entero, en busca de ese hombre que, una vez encuentre, sabrá darle todo su amor a cambio de su tiempo. Nunca estableció una duración, pero estimó que depende de cada hombre, puede ser entre unos pocos días y muchas semanas, o meses. Ella buscaba un amor verdadero. Un amor casi inexistente.
Pero la última primavera no volvió al barco. Los que la conocían dicen, tal vez, que en alguno de sus viajes conoció a Juan Luís Guerra, y éste, tan sorprendido como ella, le dedicó la canción que muy probablemente le inspiró:
Doble o nada a la carta más urgente / sin código, ni tribu, ni proyecto, / mi futuro es pretérito imperfecto, / mi pasado nostalgia del presente. (Joaquín Sabina)
Me gusta caminar entre las nubes, levantar castillos de arena y soñar. Sobre todo soñar.
Me gusta, me gusta volar.
Me gusta ver las cosas diferentes, captar la esencia del ruido en tu silencio, los tormentos de tu desidia.
Me gusta, me gusta observar.
Me gusta jugar con las reglas en la mano, los ojos vendados y la miel en los labios.
Doble o nada; cuando juego, me gusta ganar. Cuando pierdo, lo vuelvo a intentar.
También me gustan las canciones tristes cuando estoy bajo de moral, dar mil vueltas a todo, hablar mucho y escuchar poco.
Me gusta, me gusta sufrir.
Y de vez en cuando me gusta tirarme a la piscina y dejar de escuchar esta canción :)
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Ya estamos en plena Semana Santa, con las procesiones y demás. Y yo, como buen ateo practicante que soy, y a falta de una televisión digna en este país, me he puesto al día en todas las series que tenía pendientes. ¿Y ahora qué? Pues eso, ¡más cine y más bares! Desde luego, salgo de malas compañías y me meto en otras peores :)
Menuda racha llevo. De repente me han salido tres compis de viaje, con uno de ellos ya he planeado lo de Polonia. Con otra, el viaje a Madrid de mayo, y mañana seguro que improviso un tercer plan durante el café. Ahora que llega el buen tiempo no pueden faltar las escapadas por Europa, que todavía tengo muchos lugares que conocer, y disfrutar de las ofertas de ida y vuelta tan económicas que encuentro últimamente.
Pero lo mejor es que, parece ser, por fin voy a aprender a bailar salsa. Después del chasco del año pasado, de repente he conocido a tres muchachas con intereses mutuos: una está dispuesta a ser mi pareja de baile, la otra no lo sé. Pero hay una tercera, el comodín viajera-salsera-padelera-senderista-y to’ lo que haga falta, es toda una experta y aún me saldrán gratis las clases, e intensivas.
Pero con lo que de verdad no veo la hora es por ir a Madrid el 3 de abril para empezar a mover mi nuevo libro. Va a ser una situación nueva para mí y estoy muy motivado en ello. Además, sólo con ver la portada va a llamar la atención, porque es genial. Me encanta como está quedando. Está casi acabada, la semana que viene perfilamos los últimos detalles y ahora sólo faltan las ilustraciones.
Llevo dos semanas muy centrado. En el momento que dejé de preocuparme tanto por ciertas cosas todo va mucho mejor. Cada vez que me entra el mono de irme a vivir a Madrid, encuentro al menos una razón para quedarme aquí. La penúltima, plantar un árbol este mes y ver con los años como irá creciendo.
Os dejo una canción de Coti que me gusta mucho:
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Ya hace una semana que tenemos la canción que nos representará este año en Eurovisión, ‘Baila el Chiki Chiki’ de Rodolfo Chikilicuatre. Hoy se estrena la versión definitiva, cuya letra ha sido modificada en parte para adaptarse a las normas del concurso.
La verdad es que no termino de creerme que, por fin, acudamos al festival como hacen muchos otros países, con más ganas de reírse del propio acontecimiento que la ilusión por ganar. Desde el 2003 cuando vi al austriaco Alf Poier, me di cuenta que Eurovisión no era lo que había sido, sobre todo cuando el primero de los muchos freakys que desfilaron después, alcanzó la sexta posición final.
Es por eso que este año probablemente no ganemos, como siempre, pero tampoco quedaremos en las últimas posiciones, como ha venido sucediendo últimamente. ¿La broma? de Buenafuente creando el personaje de Rodolfo Chikilicuatre tendrá más mérito aún si consigue ganar el festival. ¿Qué dirán entonces los críticos? Qué el festival de Eurovisión ha perdido la calidad de antaño. ¿Y que decían hasta ahora, cuando decepcionados blasfemaban contra los países del Este? Exactamente lo mismo.
Os dejo el videoclip de la nueva y definitiva canción:
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Por fin he terminado mi tercer libro. Lo he guardado en un cajón y dentro de una semana haré los últimos cambios antes de ir a registrarlo. Ya he encargado la portada y esta mañana he recibido el primer boceto, y tiene muy buena pinta. Tengo muchas ganas de ver la definitiva, pues será la culminación de un trabajo que se ha hecho esperar más de lo debido, pero ya está aquí.
A partir de ahora se abre ante mí un nuevo camino. En realidad un cruce de caminos: optar de nuevo por la autoedición o encontrar una editorial por el método convencional, o presentar el libro a concursos. Por ahora optaré por la primera parte del segundo camino, y a ver si hay suerte. Siempre habrá tiempo para lo demás.
Hoy veo el futuro con el mismo optimismo que el día que decidí escribir y publicar el primer libro. El proyecto inicial y todos los planes que entonces tracé y se fueron torciendo por el camino, ahora han vuelto con más fuerza si cabe. Acabado el tercer proyecto, ahora voy a retomar la novela que está reposando desde hace algún tiempo, al mismo tiempo que empezaré el que será mi quinto libro, si todo va bien, antes de que termine este año.
Hasta dentro de una o dos semanas no desvelaré el título y portada del libro (algunos ya lo conocéis), pero es tan poético como el verso de un poeta que me encanta, como una declaración de intenciones a aquellas personas que cuando me conocen piensan que vivo de ilusiones sin molestarse en conocerme. Tal vez tengan razón, y dentro de unos años vuelva a calzarme un traje y corbata, y me esperen largas jornadas de un trabajo repetitivo, y un humor de perros cuando me sienta triste y vacío por no haber cumplido mis expectativas. Pero hasta entonces, seguiré luchando por mis sueños, y si no los alcanzó al menos sabré y podré decir que tuve el valor de haberlo intentado. Siempre habrá tiempo para ser como los demás.
Hoy estaba escuchando esta canción de Revólver y quiero compartirla con los que habitualmente me leéis.
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Otra vez a vueltas con los lunes negros, esa forma de comenzar las semanas.
Esta vez ha sido mi ordenador portátil el que ha dicho basta, y en medio de la biblioteca se puso a protestar en voz alta, haciendo un ruido estrepitoso. Al llegar a casa el ruido cesó, pero a los dos minutos, una y otra vez, el puñetero ordenador se apaga.
Hoy escribo desde el ordenador de sobremesa, y parece mentira que no acabe de acostumbrarme a escribir desde el teclado de toda la vida. Menuda diferencia. A todo lo bueno se acostumbra uno, y cuesta hacerse a la idea de tener que volver a adaptarse a los cambios.
Pero lo bueno ha sido que este fin de semana fue de lo más productivo. Por una parte ganó finalmente Rodolfo Chikilicuatre y nos representará en Eurovisión. Ya tengo ganas de verlo, y de reírme, por supuesto. El domingo también ganó Zapatero, como no podía ser de otra forma, y salvo Gaspar Llamazares y Carod-Rovira, el resto de políticos han ganado, a su manera, como siempre…
Pero al margen de los asuntos político-sociales, como decía antes ha sido un fin de semana de lo más productivo para mí. Volví a disfrutar de los calçots y una buena compañía, cerré planes de futuro inmediato y a medio plazo, reflexioné sobre las personas que me rodean, y la clase de personas que quiero y necesito cerca de mí.
Hoy, sin embargo, cabe recordar que se cumplen 4 años de la mayor masacre en nuestro país, donde 192 personas perdieron la vida en Madrid. Os cuento también que ya he reservado mi billete a Polonia para finales de mayo, lejos del frío y cerca de la vergüenza histórica, otra masacre aún mayor.
Ahora más que nunca es momento de conocer y valorar a las personas que siempre van de frente, que no son muchas, pero son las mejores.
Os dejo el verso de una canción de Ricardo Arjona: “El problema no es que digas, el problema es lo que callas”. Y también una canción de Rosana:
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