Sólo contigo

Aquellos que me conocen un poco, saben cómo soy. No hace falta profundizar demasiado para saber que me gusta juntar a un grupo de amigos con otro, a no dejar colgado a nadie y tratar de pasarlo bien con todos ellos, en lugar de llevar una agenda y dar cita semana sí, semana no.

Ayer fue un día extraño, pues me llamaron dos amigas, cada una por su lado, a las que hacía tiempo que creí perdidas. Ambas coincidieron en buscarme el mismo día, y cuando ya había quedado a una hora con una y traté de unir a la cita a la otra, al final me fui de marcha con mi madre a Urgencias. Nada grave, por suerte. Un susto más.

Así que a una de esas dos chicas probablemente no la veré hasta que vuelva a Madrid el mes que viene, y con la otra, que vive aquí, tuve una interesante conversación por el MSN, buscando una nueva fecha para vernos.

Mañana jueves voy a cenar con un grupo de amigos y después a un local de música en directo. La invité a unirse, pero declinó la invitación con una frase que hacía tiempo que no me decía una mujer: “No quiero quedar con nadie más, sólo contigo”. Qué más decir, que aumentó considerablemente mi autoestima en apenas un segundo :)

Como todas las frases, tiene una doble lectura. Y esta historia no será una excepción. Por un lado, el positivo, me halaga que una mujer tan guapa, responsable y trabajadora, decida quedar a solas conmigo y disfrutar de una conversación agradable, y probablemente también un par de mojitos. Y unos bailes, si invita la noche. El lado negativo, si lo hay, y pensando como pensaría cualquier hombre que recibe ese regalo de los labios de una mujer, es que ya conozco de antemano el final de algo que aún no llegó, ni llegará.

La mujer en cuestión tiene novio y vive con él. Y yo, que sigo siendo el mismo idiota de antaño, todavía conservo mis principios e ideales respecto de la amistad, la pareja y todos esos valores que pocos entienden y menos comparten. Así me va.

Noche de karaoke

Después de una noche de jueves tranquila, con una cena en buena compañía y una buena conversación (de esas que no se acaban nunca, en la que las dos personas se pelean por la palabra), esta noche tocaba karaoke. Después de muchos meses sin pisar uno.

Hacía tiempo que no conocía gente a la que le gustaba ir a cantar (bueno, en ocasiones, ir a hacer el ridículo y saber reírse de uno mismo). Me ocurre lo mismo con el billar. Son dos aficiones que, no sé porqué, no acostumbro a conocer gente que se anime a practicar.

Al principio estuvo genial, porque llegamos los primeros y nos ponían una canción tras otra, perdiendo al mismo tiempo la vergüenza de salir, pues estábamos solos. Yo canté por primera vez, más o menos bien, ‘El rockanroll de los idiotas’, de Sabina. Busqué alguna de Ismael Serrano, pero no hay forma de encontrar una canción suya en los karaokes. Como tampoco encuentro nunca ninguna de Tontxu. Y de Aute, la mayoría tienen el tono de las originales, las antiguas, y no las que ha editado en los últimos discos y que yo conozco.

Después canté, de forma improvisada y a dúo con Marisa, la canción de Alex Ubago ‘Me muero por conocerte’. Nunca se me hubiera ocurrido cantar esta canción yo solo, pero pasaba por ahí, y me animé. Después le siguieron ‘Soy un truhán, soy un señor’ de Julio Iglesias y ‘Tu Calorro’, de Estopa, a dúo con Aitor. También, cómo no, ‘Y nos dieron las diez’ de Sabina, con Charly y Xavi. ¡Cómo destrozamos la canción los tres juntos!

Más tarde fue llegando gente y las canciones tardaban más en llegar. Recuerdo especialmente a un tipo que tenía la misma voz de Serrat, y cantó unas de sus canciones. Lo gracioso es que después cantó una de Melendi y otra de Peret, y me pareció muy curioso aunque lo hacía bastante bien.

Antes de irnos, cantamos el ‘Me voy’ de Julieta Venegas, y, efectivamente, nos fuimos. Al menos unos cuantos. En fin, una noche muy divertida sin duda. Un grupo de gente de lo más agradable. Y unas fotos que deben ser de lo más graciosas. Una noche para repetir, sin duda, aunque con un par de copas más. Esto de salir con el coche un viernes noche, cuando el metro cierra pronto, no me acaba de gustar.

Os dejo dos canciones que me gustan mucho de Juan Luis Guerra, que, será verdad, me parezco tanto. No lo acabo de ver, pero bueno. Últimamente me lo han dicho bastantes veces, y gente diferente. Me lo tomaré como un cumplido ;)



Últimamente

Dice Sabina en una canción que “nunca le hago ascos a la última copa, ni al próximo bar”. Algo así me sucede a mí también, aunque sea un martes por la noche. Si la compañía es buena, que lo era y mucho, la noche no debería acabarse nunca. Lástima que no todas las noches terminan como uno quisiera, ni tampoco en camas ajenas.

Últimamente ando algo perdido, me han vencido viejos fantasmas, nuevas rutinas. Eso dijo Ismael Serrano hace bastantes años en una de sus canciones, cuando comencé a escucharlo. Entonces y aún hoy, me sigue llegando hondo la canción, pues me veo reflejado en ella, salvo en lo de llegar tarde. Otro día tocaré ese tema, con más calma, porque vaya tela.

Hoy recibí un e-mail de Tanit, con varios párrafos como a mí me gustan, en el que me recordaba lo maravilloso que es fluir, e incluía la palabra GRACIAS hasta en cuatro ocasiones. Su última frase me la reservo para mí, porque hoy necesitaba escuchar algo bonito y me ha devuelto con creces la rosa que le regalé ayer, de forma improvisada.

No he empezado bien la semana, no. Y ya van dos seguidas. Al menos, poco a poco, y quizás cuando la luna se vaya encogiendo, se vaya engrandeciendo todo lo positivo que me rodea, que no he dejado de ver, pero que a veces me cuesta trabajo.

Para empezar, en pocos días empezaré a escribir una columna deportiva en un diario digital, algo que me motiva e ilusiona. Ya os contaré. Por otra parte, he decidido deshacerme de todo lo negativo que me rodea, de la gente que me pone de mal humor. Si la vida son dos días y se trata de ser feliz, no vale la pena perder el tiempo con tonterías.

Es en estos momentos cuando uno sabe quién está a tu lado. Así que valoro, y mucho, los ‘petonetis’ de Ana, que me envía por mail o a través del teléfono, o ese ángel que conocí hace poquito, y que en los últimos días me ha demostrado que no estaba equivocado, incluso cuando me equivoqué; ahora sé que con ella, por muy oscuras que sean algunas noches, volverá a amanecer. Seguro.

Y por supuesto, a toda la buena gente que, también últimamente, he conocido y con la que estoy compartiendo tan buenos ratos.

Aunque estar jodido tampoco es malo. Es mejor estar jodiendo, que diría Cela, pero la última semana me ha servido como una enorme fuente de inspiración a la hora de escribir poemas. Así pues, al final todo resulta ser positivo, si uno se pone a reflexionar un poco.

Os dejo otra canción, ésta de Sabina, que me gusta mucho en estos momentos de oscuridad.

Lázaro

Lázaro, levántate y anda,
ponte el apellido,
vuelve del olvido,
engánchate a la oferta y la demanda
Eh, flaco,
esto es un atraco,
págale a la vida
más de lo que pida,
eh, viejo,
jugáte el pellejo.
Aquí te esperan
las ojeras
del mar,
el recibo del gas,
la gorda de la esquina,
y el Clarín y el Prozac
y crecer y subir y bajar
y el otoño, el café, la rutina
y Tom Waits y Edith Piaf…
Y volver a volver a empezar
a volver a empezar, a volver a empezar.
Eh, loco,
contrólate un poco,
mira que las musas
no aceptan excusas,
Eh, pibe
despiértate y vive.
Eh, socio,
que esto es un negocio,
échame una mano,
siéntate al piano,
Eh, Fito,
que te necesito.
Aquí te esperan
las tijeras
del sol
el asfalto, el smog
y el perfume más caro
y el jazmín y el caviar y el reloj
y el granizo, la ley, los disparos
y el azul y el carbón.
Y el amor después del amor
después del amor, después del amor
Eh, Lázaro, levántate y anda.

Quiero pensar que fue la luna llena quien esta noche alumbró nuestro destino, lo buenos y malos momentos.

Quiero pensar que fue eso, lo que hizo olvidar que un Cardhu a 12 euros no es caro, cuando se comparte entre amigos.

Quiero ordenar todas las palabras que ahora podría despotricar sobre ti, sobre ella. Sobre todo lo que siento. Todo lo que pienso. Todo lo que envidio, sin envidiarte, por supuesto, en absoluto. ¡Válgame Dios! Como dirían los cristianos. Y aquí lo dejo.

Sé que mañana, hoy, u otro día, me leerás. Y ella también. Y, en lugar de reírte, como en otras ocasiones, entenderás que algunas palabras se dicen en serio. Aunque a veces te parezca que bromeo.

Quiero pensar que anoche lo pasaste bien, o eso espero. Deseo que sólo fuera una noche de sexo y placer, de falsas palabras de amor que, debo decirte, ella también me insinuó a mí cuando bailabas con otra. ¿Cómo se llama a una mujer que, sin cobrar, juega con los sentimientos de los demás, a sangre fría? Perdón, creo que dejé muy claro la solución al acertijo. Bien sabes por qué lo digo. Y bien sé, o eso espero, que poco te importe ya.

Quiero olvidar, por mucho que me cueste, que esta noche me sentí fatal. No esperaba salir perdiendo entre los dos, pero, te lo digo de corazón, que tampoco hubiera aceptado ser el ganador en esa situación. Me complace, y no sabes cuánto, ser el que ha ganado después de perder.

Sinceramente, no recuerdo su nombre. Coqueteó conmigo, antes, durante y después de irte al lavabo. De bailar con aquella otra chica. Me dio su móvil, y ella anotó el mío. Acto seguido te preguntó: ¿Te vienes? Y te fuiste. En un segundo, en medio de la calle Balmes, desapareciste. Ahí me mostraste cómo eres. La carne, al fin y al cabo, es la carne. Te entiendo, pero no te compadezco.

Durante el camino a casa recordé la conversación de esa misma noche con Irma. El recuerdo de Natalia (la madrileña), los besos que olvidé ya de Inma. Qué cosas. Durante la cena pensé que podía estar equivocado, que realmente mi postura era la incorrecta. Pero, sinceramente, no creo que así sea. Ahora, gracias especialmente a ti, lo sé.

A día de hoy, hay algo que es importante recalcar de lo que puedo presumir de muchas cosas. Entre otras, de las que ‘un hombre’, no debería presumir.

Puedo presumir, con orgullo y desgracia, de ser un gilipollas. De meter en un taxi camino a su casa a una chica borracha que me abrazaba y besaba. Presumo de ser el imbécil que cree que la amistad es cosa de dos, cuando en realidad parece ser cosa de uno que debe demostrar todo lo bueno de sí mismo, primero, en todo caso.

Puedo presumir, y esta vez con orgullo, de poder regalar una rosa a una chica que apenas conozco y que me pareció estupenda. Simplemente porque me apeteció, sin más, en ese momento. Sin la necesidad de ir al mercado cuando hay luna llena. Sólo por ella, esta noche mereció la pena.

Puente aéreo

Hoy viernes aterrizo de nuevo en Madrid. Lo hago en una ciudad en pie de guerra, en cuando a la política y el fútbol. Este sábado se disputa el Atlético-R. Madrid, y en los dos últimos días se ha disputado en lo político el Ruiz-Gallardón-Esperanza Aguirre. En condiciones normales el fútbol manda, pero los tiempos están cambiando.

Es la primera vez que visito Madrid por segunda vez en apenas un mes. Lo hice en diciembre, lo hago ahora y ya tengo el vuelo reservado para febrero. Por ahora sólo son escapadas de fines de semana, pero a partir de marzo empezaré a ir una semana entera, luego dos, y cuando me quiera dar cuenta estaré viviendo ahí. Hay que ir tanteando el terreno, conocer gente y mantener las amistades que voy haciendo. Este año pienso cumplir el viejo sueño de la capital.

Por algún motivo que desconozco, Madrid me inspira especialmente. No sólo a la hora de escribir, sino al vivir en sí. Cuando llego al caos de Barajas, a las interminables escaleras mecánicas que nunca llegan al metro, me siento como en casa. Pero en una casa que todavía no disfrutado, un lugar que aún tiene que llegar.

En diciembre estuve tres días y tenía mucha gente con la que repartir mi tiempo. No pude visitar el Retiro, pero va a ser lo primero que haga en esta ocasión. Espero que el tiempo me acompañe, y pueda pasarme una tarde entera paseando, escuchando a los artistas que ahí tocan, o simplemente terminar el libro que estoy leyendo.

Y por supuesto, esta vez no me pierdo las anchoas de Tomás, de la taberna en la Calle Tabernillas. El sábado estaré puntualmente en la barra tomando unos vinos, y espero que aún le quede algún ejemplar del libro que ha escrito y tiene ya a la venta. Recomendación de Rodolfo Serrano, nada menos.

Así pues, se avecinan días felices, como siempre que estoy en Madrid, con más o menos gente. Tengo que estirar este mes de enero que, sin darme cuenta, se me escapa al pasar ya su ecuador. En breve viajaré a Malta, mi último destino hasta que pase el frío. Hasta que llegue la primavera, y con ella nuevos viajes y también dos nuevos libros en mi humilde bibliografía.

Buen fin de semana a todos!

Soledades compartidas

Hace unos meses alguien me dijo que yo no creía en la gente, que me molestaba. Esa persona estaba muy equivocada, pero tenía una pequeña parte de razón en algo: me cuesta mucho creer en las personas que, en determinados lugares, se conocen hoy en día. En este caso me refiero a Internet.

Este medio ofrece infinitas posibilidades para encontrar prácticamente cualquier cosa: salir de la rutina, diversión, amistades, sexo, etc. No se debe responsabilizar a Internet, como habitualmente se hace, como algo negativo cuando algo va mal ni tampoco algo positivo cuando va bien. Son las personas quienes, a veces, no saben hacer buen uso de una inmejorable herramienta como es ésta para llegar a tantas otras personas en todo el mundo.

Hace muchos años que navego por la Red y he conocido a mucha gente, de diferentes lugares, formas de pensar y actuar consigo mismas y con los demás. Después de hacer una reflexión profunda sobre el tema, tras muchas alegrías y decepciones, llegué a la conclusión que tratar de CONOCER a las personas por Internet es un error.

Lo mejor es utilizarlo como un medio de contacto y CONOCER a las personas en ‘el mundo real’. Por muchas conversaciones que se mantengan mediante chats, intercambio de e-mails o leer perfiles en las páginas web de contactos, la realidad no es otra que aquella que te mira a los ojos, que gesticula y cuya voz se escucha en directo. Cuando las relaciones se alargan demasiado en el tiempo e Internet se usa como ‘EL MEDIO’ en lugar de ‘UN MEDIO’, la realidad se distorsiona con demasiada facilidad y comienzan los problemas, los malos entendidos, las decepciones.

Cuando Marc me explicó el proyecto de su blog acerca de las diferentes formas de conocer gente a través de Internet, me pareció una buena idea. Me pidió que escribiera un artículo explicando mi experiencia más reciente, como administrador del foro de un grupo de amistad que cree, cansado de lo que veía en otros grupos de amistad.

Todo empezó a principios del 2007, cuando asistí a varias cenas organizadas por diferentes grupos. En ese tiempo pude comprobar muchas cosas, pero la que me pareció entonces más extraña es que dentro de un mismo grupo, era rara la ocasión en la que se juntaban las mismas personas en la siguiente cena. También observé que las mismas personas se van moviendo por los diferentes grupos, en lugar de mantener un contacto y fidelidad al mismo, para tratar de conocer a las personas que lo integran.

Después de varias cenas y diferentes grupos, entendí el por qué de esa situación. Esos grupos dicen ser de amistad, pero la mayoría en realidad son hombres y mujeres que buscan algo más; una pareja estable, una aventura o sencillamente no quedarse en casa una noche sin planes. En definitiva, un conjunto de soledades compartidas que se engañan unos a otros, y a sí mismos. Un mercado de carne, para entendernos.

Hay un fabuloso eufemismo para disimular que uno está o se siente solo (son cosas completamente diferentes). En muchos anuncios se puede leer ‘quiero ampliar mi círculo de amistades’, cuando en realidad quieren hacer nuevas amistades porque no tienen otras y no se atreven a decirlo, por el “qué pensarán de mí”, o sólo buscan pasarlo bien esa noche y el utilizan de forma errónea la palabra ‘amistad’.

Ante la cantidad de personas que se sentían solas en una ciudad como Barcelona, pensé que sería una buena idea organizar un foro y tratar de unir a todas esas personas, tratando de discriminar a todas esas personas que tenían por costumbre dar vueltas por los grupos, y tratar de juntar a gente que verdaderamente quisiera conocer gente y hacer amistades.

Mi experiencia como administrador del foro de mi grupo fue positiva al principio. Desde el primer momento puse una serie de reglas que entendí básicas para evitar que mi grupo fuera igual que los demás. Nunca entendí a las personas que se registran en los sitios, teóricamente buscando algo, y luego desaparezcan incluso sin saludar cuando llegaron. Esa era una de las normas por las que se regía el grupo, entre otras; presentarse y mantenerse activos, bien a través del foro o en las quedadas que semanalmente se organizaban.

Las quedadas empezaron siendo cenas de sábado noche y al final hubo semanas que prácticamente salimos casi cada día. Mi idea era compartir actividades de todo tipo, pero la rutina nos llevó a la misma cena-discoteca, salvo contadas excepciones, de cualquier otro grupo. Luego surgieron los conflictos. Los problemas y los malos entendidos. Y la decepción, de haber dedicado muchas horas a un grupo de gente que no siempre supo valorar el esfuerzo y el tiempo invertido en tener que ir detrás de las personas que supuestamente querían conocer gente nueva. ¿No debería ser al contrario?

Después de reflexionar esta pregunta llegué a la conclusión que lo mejor era dar por terminado el grupo; ése grupo. No estaba manteniendo el grupo que yo quería. Era mi decisión, que muchos no entendieron, pero que probablemente tampoco se pusieron en mi lugar. Resulta que no importa cuantas cosas buenas hagas en la vida; a veces basta con un error, o una simple mala interpretación, para que todo se venga abajo y el egoísmo de las personas salga a relucir.

A pesar de todo considero que fue una buena experiencia, pues me permitió ver cómo es y reacciona el ser humano. Me aportó ciertos conocimientos sobre su conducta, y por desgracia comprobé que muy pocas personas se salvan de la hipocresía cuando está en juego algo que les interesa. Recuerdo la frase de uno de los participantes del grupo, cuando sentenció: “A mí lo que me interesa es alegrarme la vista y que cada fin de semana me lleven a los sitios”. Puede parecer una frase de un joven inmaduro, pero el tipo en cuestión tiene 35 años.

Personalmente no creo que vuelva a organizar un grupo de amistades. Soy una persona muy sociable y extrovertida, y así me consideran aquellos que me conocen. Nunca he tenido problemas para conocer gente pero sí a la hora de hacer amistades, pues es algo a lo que no todo el mundo está dispuesto, y cuando lo está, no tiene el tiempo suficiente para atenderlas y mantener el contacto.

He observado que todo el mundo, y me incluyo, somos demasiado impacientes para empezar cualquier tipo de relación a través de Internet. Después de las diferentes decepciones, cuya culpa sólo es mía y de las personas que se crean demasiadas expectativas, he decidido que lo mejor es hacer como el resto, tomar a los demás como le toman a uno mismo; como un parche en el tiempo, un entretenimiento puntual entre diferentes soledades que se acompañan.

Presentación

Aunque éste es el primer post del blog, no es la primera vez que abro uno. De hecho, ahora hace ya cuatro años del primero que abrí, ‘Cada día es una nueva oportunidad’, que poco más tarde se convertiría en el título de mi primer libro.

A partir de entonces abandoné un poco el mundo de los blogs, lo reconozco. Me centré en mi nueva vida de escritor y en mi página web, Un m2 de Barcelona, aunque ahora vuelvo para ponerme al día y conocer a las muchas personas interesantes que por aquí escriben.

He elegido Blogger por comodidad, porque es lo que ya conozco y porque es lo más práctico. No pretendo tener un blog con mil artilugios, como otros que leo, pero sí diversificar los textos que escribo en mi página, a fin de llegar a más gente, toda la que sea posible.

Para ello presento este blog, ‘La lucidez del espejo’, que pretende ser una especie de diario, con reflexiones personales y mis pensamientos sobre algunos asuntos.

Por otra parte también he abierto el blog ‘Camino de nubes’, dedicado exclusivamente al placer de viajar. En los últimos meses he conocido varias ciudades europeas, y en ello sigo, así que me pareció buena idea explicar mis viajes y, al mismo tiempo, ofrecer una serie de enlaces útiles e interesantes para las personas que quieran visitar esos lugares.

Y para finalizar, el blog ‘Eduardo Cassano’, cuyo título no es muy original pero tampoco es necesario. Aquí publicaré todos los textos referentes a la política y sociedad, desde mi columna ‘Presos de la libertad’ del Diario Siglo XXI hasta las cartas publicadas en prensa, una costumbre que quiero volver a retomar en breve.

Espero que lo que leas aquí sea de tu agrado y estás invitado a participar, opinando sobre cualquiera de los temas planteados. Si no te gustan mis opiniones, no te molestes en escribir insultos, pues los comentarios están moderados. No pierdas el tiempo :-)

Un saludo a todos, y nos leemos!

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