Por lo visto, para ser político hace falta cursar la carrera de hipocresía y, en el caso de tener intención de afiliarse al PP, un master de doble moral, a poder ser con referencias homófobas y racistas.

Resulta sorprendente la facilidad con la que dentro de un mismo partido se permite estigmatizar a todo un colectivo, en este caso el de los gitanos rumanos de Badalona, al mismo tiempo que Esperanza Aguirre asegura que en Madrid se trata de un colectivo modélico. Aunque, sin duda, lo más incoherente es cómo Sánchez-Camacho, la presidenta del PP en Cataluña, trata de lavarse las manos cuando estuvo repartiendo personalmente la propaganda racista, para después decir que apoya y respeta a los gitanos rumanos.

Para ser sinceros, lo que más me sorprende no es el hecho en sí, algo a lo que ya estamos acostumbrados por parte del PP, sino que a estas alturas todavía traten de justificarse, máxime sabiendo que en las encuestas de Cataluña van de mal en peor, en lugar de hacer un ejercicio de sinceridad y, por una vez, decir públicamente lo que han venido demostrando todo este tiempo con su actitud política: homofobia y racismo, primero con su enérgica protesta con la ley en favor del colectivo gay, y ahora, una vez más, contra los inmigrantes… cuando curiosamente, en Badalona, la tasa de españoles detenidos duplica la cifra de los gitanos rumanos.

Como decía antes, el día que los responsables del PP catalán decidan quitarse la máscara y decir sin tapujos lo que piensan, y no lo que creen que piensan los ciudadanos, probablemente obtendrán más votos de los que habitualmente vienen perdiendo; sólo con el voto convencido de homófobos y racistas, a buen seguro que suman más que esos pocos indecisos que votan a la derecha catalana únicamente por votar contra la extrema izquierda independentista.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/55204

En la playa de la Barceloneta, un sábado de primavera un padre se dispone a dar a su hijo una de las clases más importantes en la vida de todo hombre: construir su primer castillo de arena.

El niño se había quedado maravillado con el castillo de arena que, además, incorporaba todo un parque a su alrededor, y hasta un pequeño lago de agua natural que su creador, que cobraba en el paseo marítimo por cada foto que se hacían los turistas, se encargaba puntualmente de ir reponiendo.

El padre, cuyo objetivo era tener entretenido al niño y adoptar cuanto antes la postura de hombre separado que educa con valores a su hijo, guardaba tres libros diferentes en la mochila (uno de Luis García Montero y otros dos de Carlos Ruiz
Zafón y el último de Stieg Larsson) para sacar el que más le convenía según el perfil que sacaba de la chica que le interese en ese momento.

El niño que con seis años todavía no había leído un libro, como el padre con 40, recibió instrucciones muy precisas de su padre:

- Hijo mío, el secreto está en la proporción correcta de agua y arena.

El niño, que por supuesto no entendía nada, empezó a hacer lo que buenamente pudo. Y como buenamente pudo hacer bien poco, se dedicó a seguir preguntando al padre, hasta que éste, cansado, decidió invertir totalmente en su hijo durante un tiempo, para que éste dejase de molestarle, y mientras su hijo conseguiría hacer por sí mismo un gran castillo de arena, él podría seguir observando el mercado de chicas aparentemente solteras.

Los dos trabajaron juntos, codo a codo. El niño escuchó atentamente y puso en práctica los consejos que le dio su padre, que a su vez recordó su etapa de la infancia cuando él era el niño... y su padre, que también miraba a las chicas aparentemente solteras.

Después de cavar un hoyo en una superficie de arena que estaba constantemente mojada, cerca de la orilla, ni muy cerca de la orilla para impedir que las olas les molestasen, ni muy lejos para no cavar un hoyo demasiado profundo. Arrastraron los montones de arena mojada del fondo y comenzaron a construir el castillo, mientras lo iban modelando.

El castillo, al final, quedó bastante bien para el poco interés que puso en realidad el padre, que pensó en el lado positivo de lo que él había considerado una pérdida de tiempo, pues seguro que alguna de las chicas aparentemente solteras de la playa estaría fijándose en tan noble acto, de un padre ayudando a su hijo en algo que no conoce, y que probablemente le servirá en el futuro para ser constante y conseguir aquello que se proponga.

El hijo, muy contento después de haber hecho su primer castillo, se fue a dar un chapuzón y jugar con otros niños de la playa. Casualmente hizo amistad con una niña que había venido sólo con su madre, y el padre aprovechó la ocasión para
entablar conversación con ella mientras los niños jugaban. Cuando al poco rato de tener confianza se preguntaron por su situación de padres solteros, él le dijo que era viudo. Ella, que ya le consideraba un hombre interesante (puesto que
casualmente leía a Carlos Ruiz Zafón, su autor favorito), ahora además sentía lástima por el suceso de ese hombre tan joven.

Al poco rato barajaron la posibilidad de ir a comer juntos, con los niños. Enseguida él llamó a su hijo, a lo que éste no estaba dispuesto a marcharse tan pronto, pues había hecho su primer castillo de arena y quería seguir disfrutando de él,
consciente de que no podía llevárselo a casa. Protestó enérgicamente ante la insistencia de su padre, primero con la voz suave y prometiéndole un regalo, después con un tono más serio y, finalmente, pisando y destrozando su castillo en un
torpe e inesperado tropezón, cuando la mujer y su hija no estaban mirando.

- Lo siento hijo, he tropezado, pero te prometo que mañana volvemos y hacemos un castillo más grande - le dijo para consolarlo, y terminar de convencerlo.

El niño no entendía nada. Sólo recordaba la ilusión y el trabajo que había puesto en construir su primer castillo de arena, la ayuda y el apoyo de su padre, que fue el que al final acabó destruyéndolo con tal de no escucharlo quejarse más. Lo
único que acertó a decir en ese momento fue:

- ¡Jo! Pero si mama nos dijo que vendría a buscarnos dentro de dos horas, ¿por qué nos vamos ahora?

Esa frase, ante la mujer y su hija que en esta ocasión sí estaban delante escuchando la conversación, lo cambió todo.

El Sudoku

omo cada mañana poco antes de las nueve, se encontraron en la estación de Sagrera, en el andén de la Línea 1 dirección Fondo, unos centímetros más cerca el uno del otro que el día anterior.

Los dos habían vuelto a sobrevivir a la carrera que cada día se organiza –sin mucha organización- en las escaleras que comunican las líneas 1 y 5. Los dos, con una sonrisa dibujada en el rostro, se tomaban la carrera como un juego cada vez que coincidían en el pasillo, pues sin comunicación alguna comenzaba entre ellos una carrera personal que ambos querían ganar, y eso los alejaba del malestar y las quejas por parte de los otros usuarios del metro entre sí.

Una vez dentro del vagón, ella leía, casi siempre algún libro de autoayuda; él sin, embargo, se entretenía rellenando sudokus cada día. La primera vez que se sentaron juntos ella se quedó impresionada con la capacidad de ese chico, cuya mente debía ser privilegiada para completar con tanta rapidez un pasatiempo que ella ni siquiera comprendía. Él, absolutamente concentrado, apenas la miró nunca. Cuando llegaba su parada se levantaba a toda prisa y ella siempre se preguntaba si al día siguiente volverían a encontrarse.

Después de una semana ella decidió que había llegado el momento de ser valiente y conocer mejor a ese chico, el que hacía que sus primeros minutos del día fueran a menudo los mejores, porque aunque no lo conocía su instinto le decía que era el chico que siempre había estado buscando. Estaba desconcertada; no entendía porqué aquel chico parecía sentir la misma atracción que ella antes de subir al vagón, y después se mostraba con total indiferencia, siempre tan concentrado con los sudokus.

Al día siguiente, después de toda la liturgia diaria y una vez dentro del vagón, se acercó al chico, reclamó su atención con un saludo y él, por primera vez, la miró fijamente a sus ojos. Ella, bastante nerviosa ante la atenta mirada de ese chico, cuyos ojos azules parecían estar desnudándola por dentro, sacó del bolso un libro de sudokus y se lo ofreció.

- Si consigues resolver todos estos sudokus para mañana cuando volvamos a vernos, te invito a un café – le propuso ella, con total seguridad en su reto y en que el chico iba a conseguirlo.

El chico esbozó una sonrisa, cogió el libro, lo hojeó e hizo ademán de devolvérselo.

- Te lo agradezco, pero no tengo ni idea de cómo se resuelve un sudoku. Llevo todo este tiempo rellenando las celdas con cualquier número, únicamente porque estaba nervioso; me sentía incapaz de mirarte fijamente a los ojos, acercarme y decirte algo para conocerte. Supongo que no me he ganado ese café, pero dime, ¿al menos puedo saber tu nombre?
- Susana – respondió ella, sorprendida y con una enorme sonrisa cómplice. ¿Cómo te llamas tú? – le preguntó con más interés aún.
- Llámame cariño –respondió él.

La crisis del cielo

No, en esta columna no voy a hablar de los suicidas acechados por la crisis económica, ni tampoco por los casos de pederastia dentro de la Iglesia. En esta ocasión la crisis ha llegado a sus cotas más altas, las del propio cielo, debido al caos aéreo que ha originado la nube de cenizas del volcán Eyjafjalla.

Más de 100.000 vuelos cancelados, 1,2 millones de pasajeros afectados en todo el mundo y, lo más importante de todo este asunto al final, más de 1.000 millones en pérdidas para las aerolíneas, que han presionado todo lo que han podido para levantar las restricciones cuanto antes.

Como en toda época de crisis, siempre hay alguien que hace su agosto. En este caso, especialmente, los taxistas, que han cobrado hasta 2.000 euros por una carrera… y lo que es más preocupante para el pasajero, probablemente habrá tenido que aguantar su conversación durante largas horas de viaje. También las empresas de alquiler de vehículos, los autobuses y los barcos han sido los medios de transporte alternativos que han cubierto todas sus plazas en estos días.

La reflexión de toda esta situación no es sólo, por una vez, la falta de humanidad y la forma de aprovecharse de la situación aumentando considerablemente las tarifas habituales, sino la seguridad. Personalmente me preocupa más si los vuelos sin pasajeros que han hecho algunas aerolíneas, para recabar datos e información sobre cómo puede afectar la nube de cenizas al motor de los aviones, son verdaderamente seguros. Si realmente coger un vuelo es a día de hoy 100% seguro, o tendremos que esperar a que caiga un avión y lamentar entonces la pérdidas humana de personas que, por una mera cuestión empresarial de rentabilidad económica, se hubiera podido evitar.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/54970

Dicen que el tiempo pone a todo el mundo en su sitio. Aunque en esta época, como el tiempo no puede abarcar tanto tiempo libre, ni tanta ocupación del mismo a la vez, aprovechó la hipocresía para crear las redes sociales.

Dicen, por decir las malas lenguas (o las lenguas con más tiempo) que tarde o temprano todos terminamos por recibir, y dejar (casi siempre por este orden) un mensaje parecido a este en el contestador de alguien:


Hola. Soy yo.
Sólo llamaba
porque estos lunes
siempre me matan.
Ha amanecido
tarde este día;
mi almohada llena
de tus cenizas.

Pasé, ¿recuerdas?,
por nuestros bares
donde arañábamos
a la nostalgia
su sucio esmalte.

Cogí al futuro
por la cintura.
Donde hubo vuelo
sólo ha quedado
escombro de plumas.

Qué cosas pasan,
días bulliciosos,
tan cerca estamos
pero tan solos.
Sólo era eso.
Bueno, pues, nada,
si tienes frío y tiempo
me llamas.

(Ismael Serrano)

Desde hace dos años, cada mañana evita mirarse al espejo cuando se ajusta el nudo de su corbata. Desde entonces su conciencia no le deja tranquilo, pero la sobrelleva como puede porque aprendió que es algo que va dentro del sueldo. En su momento tuvo la elección de admitir su responsabilidad, vestir trajes más económicos y apagar la voz de su conciencia que le atormentaba a diario, cada vez que leía su nombre en los periódicos y se sentía responsable de la muerte de aquella niña. Pudo reconocer su error pero no lo hizo.

No la mató con sus propias manos, pero le concedió a Santiago del Valle, el presunto asesino de la niña Mari Luz, el arma homicida más importante: su libertad. Una libertad que no tendría si él hubiera hecho su trabajo.

Ayer, el Tribunal Supremo confirmó la multa de 1.500 euros a Rafael Tirado, por el 'retraso injustificado' de éste en la ejecución de la condena a Santiago del Valle, que habría impedido la muerte de la niña Mari Luz. Esta sentencia, además de confirmar una vez más la clase de Justicia que tenemos en España, nos permite observar una cosa: que el corporativismo es más habitual de lo que debiera y, en realidad, no hace ningún bien a nadie... salvo a Rafael Tirado, que una vez pague la ridícula multa, probablemente inferior a lo que cuesta su traje, podrá apagar definitivamente la voz de su conciencia y considerar que ya ha pagado el precio de su irresponsabilidad.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/54642

Probar antes de opinar

He descubierto que existe algo muy cercano al elixir de la vida, la panacea universal que prácticamente lo cura todo, menos la propia vida claro. Es un pequeño detalle que todavía falta por pulir, pero están trabajando en ello desde hace 80 años.

Se trata de las 38 esencias mágicas, también conocidas como las Flores de Bach, y que nada tienen que ver con el conocido compositor alemán. Se trata de todo un éxito comercial, más conocida como la ‘terapia de las emociones’, capaz de tratar muchos problemas físicos, mentales y emocionales.

Hace algún tiempo ya escuché hablar sobre este tema, por una amistad que no obtuvo muchos resultados con esta terapia. Hoy, a propósito de una conversación sobre el tema, me han invitado a probarlo antes de emitir una opinión sobre el tema, cosa que agradezco pero que por ahora descarto, por muy científico que sea.

Sin embargo, la frase ‘para opinar tienes que probarlo’, que por cierto me recuerda mucho a aquella otra de ‘si no votas no tienes derecho a quejarte’ (de la que ya he escrito lo que pienso anteriormente), me ha hecho reflexionar, y por supuesto informarme mejor acerca de las 38 esencias mágicas de las Flores de Bach.

Por lo visto, para casi cualquier problema hay una planta que supuestamente lo cura. Aunque hay que leer con atención y cuidado las indicaciones y no automedicarse, pues para un mismo problema puede haber hasta cuatro plantas diferentes (como los diferentes tipos de miedo). Por lo que he podido leer hoy (desde mi más profunda ignorancia y respeto sobre el tema hasta ahora), la terapia floral de Bach es la búsqueda y tratamiento del origen verdadero de la enfermedad. Es decir, si tenemos un cáncer, algo que generalmente asociamos a la mala suerte, el destino, y que casi siempre tiene una raíz genética, según la teoría de Bach –creo- es un factor emocional asociado a una emoción negativa. Una emoción negativa que, por otra parte, todavía no he encontrado la planta milagrosa que todo lo cura.

Eso sí, ante tal catálogo de propiedades positivas, a uno le entran ganas de cultivar un jardín botánico en su casa y echar mano de las hierbas según el momento. Lo que no acabo de comprender es que, si las hierbas tienen tantas ventajas, ¿por qué después de 80 años no sólo no mejoramos, sino que, personalmente, tengo la sensación de que todos empeoramos cada vez más? (Será el desconocimiento global, ¡digo yo!, como eso de la religión, que mientras unos se inmolan –matando a inocentes- para acceder al paraíso, mientras otros basan su existencia en el amor eterno a una persona, o eso prometen y firman).

Pero vuelvo a la necesidad de probar antes de opinar. Recuerdo que cuando era pequeño no me gustaba la coliflor; y no me gustaba sólo por el olor, porque aún no la había probado, y cuando mi madre me decía eso, la creí y la probé (por obligación, más que otra cosa, como ocurrió también con la turma, el hígado y los sesos), para efectivamente poder opinar –y confirmar- que no me gusta ni la coliflor, ni la turma ni el hígado ni los sesos.

Con el paso de los años se han repetido situaciones similares, como el tener la certeza de que no me gustan los tatuajes ni los piercing en mi cuerpo, el sadomasoquismo físico (el mental es un libro aparte) o el sexo con hombres, entre otras cosas, sin tener la necesidad de probarlo para poder cerciorarme de ello. Hay cosas que, por encima de las creencias personales, se rigen por las sensaciones e intuición de cada uno, sin más. De la misma forma que las Flores de Bach no afectan por igual a cada persona, no todas las personas aceptan –o entienden- que una flor pueda cambiar su vida, como tampoco es estrictamente necesario tener que probarlo todo para poder emitir una opinión al respecto.

Me pregunto cuántas personas opinan a diario acerca de los políticos, de la situación actual de la sociedad (a nivel social y económico), sin tener la menor idea de las personas que gobiernan nuestro país, o del fútbol, ahora que el Barça está de moda y Messi es la estrella que todos conocen, pero la palabra extremo les suena a algo negativo, y el interior es un piso oscuro al que nunca le da la luz.

La necesidad de probar algo diferente no es más que una necesidad de cambio, cualquiera que sea.

Hace un par de años tuve una época de cambio, una de tantas. Entonces decidí entre la cultura nocturna de empinar el codo, el sushi y el mundo espiritual. Ganó la tercera, por goleada. Digamos que a cierta edad, la discoteca no es el mejor lugar para empinar, ni el sushi está bueno (por más que traten de convencerme los sibaritas de la cocina –y lo probé-).

Entonces decidí leer cosas relacionadas con el mundo espiritual, la meditación, el poder del ahora, y todas esas gilipolleces (con perdón) que utilizan muchas personas para evadirse de su propia realidad. No digo que sean útiles (que lo son), sino que probablemente conocí a la persona equivocada en el peor momento de mi vida. Pero desde entonces comenzó a llamar mi atención, primero su culo… y tiempo después los conocimientos que adquirí en los libros que me recomendó, porque su experiencia y coherencia al respecto dejó mucho que desear.

Así pues, ¿realmente es necesario probarlo todo antes de opinar?

Si crees que sí, te recomiendo un ejercicio muy sencillo:

Cuando termines de leer este texto, sal a la calle y observa a la persona que físicamente menos te atraiga. Fíjate bien en esa persona, obsérvala de arriba abajo, abórdala y piensa que si no la pruebas, no sabrás si realmente te gusta o no. Olvida tus exigencias superficiales y creencias personales. Una vez superada esa prueba, sube un escalón más. Ahora que, sorprendentemente, has pasado una noche fantástica con esta persona, ésta te propone hacer un trío. Es algo que nunca has hecho antes, y te va a dar más trabajo de lo habitual –lo sé-, pero si no lo pruebas, no sabrás si realmente te gusta.

Finalmente, y como último ejercicio, ahora te encuentras en la situación de acompañar a estas dos personas, que te han invitado a un encuentro público llamado ‘Bukkake’. Es algo que jamás se te ha ocurrido practicar, pero claro, como nunca lo has probado tampoco tienes la certeza de saber que te va a gustar o no.

Ahora, dime. ¿De verdad sigues creyendo que es completamente necesario probarlo todo antes de opinar?

En fin, hay quién se toma las hierbas diluidas en agua y brandy para aliviar sus desequilibrios psicoemocionales, rodeados de velas y música relajante, y otros prefieren fumársela para potenciarlos, rodeados de alcohol y música a todo volumen. Al final es una simple cuestión de gustos.

Ayer fue condenada a dos años de cárcel la mujer que agredió a la profesora de su hija en Barcelona. No es la primera sentencia al respecto, ni por desgracia será la última. Esto me ha llevado a hacer una reflexión sobre la situación de una generación de jóvenes que está absolutamente perdida, de la que todos somos cómplices.

Si retrocedemos en el tiempo y comparamos nuestra infancia con la de los niños de hoy, observaremos que los de una generación y otra poco tienen que ver. Ya no juegan a las canicas en el parque, ahora se divierten pintando trenes o pegando al profesor, algo que años atrás era impensable. Pero claro, cuando los niños hoy ven que sus padres son los primeros que insultan y le agreden, ¿qué harán sino ellos, armados con teléfonos móviles con videocámara para colgar después las agresiones en Internet?

La sociedad, lejos de mejorar, empeora a pasos agigantados. Vivimos en un mundo donde el estrés y la prisa hasta por subir las escaleras del metro o caminar por la calle se apodera de nosotros. Los padres ya no educan a sus hijos con los valores humanos básicos; bastante hacen con poder sacarlos adelante como pueden. En muchos casos, la figura de los abuelos es la que ejerce de padre, pues hoy en día es difícil mantener la estabilidad económica familiar con un único sueldo.

Por si esto fuera poco, el aumento sistemático de divorcios, cuyo máximo índice llega puntualmente cada año en septiembre -irónicamente después de pasar las vacaciones en familia-, hace que los niños crezcan con mayor inseguridad, falta de motivación y todo ello se traduce en un fracaso escolar que, año tras año, aumenta de forma alarmante.

Si además tenemos en cuenta que muchos niños crecen rodeados de un maltrato físico o psicológico, todos esos conceptos y el estrés que comienzan a sentir desde tan pequeños, se traduce finalmente en la generación de jóvenes que está delinquiendo, cada vez con menor edad y mayor gravedad, hasta el punto de que una niña pueda asesinar a otra por cualquier tontería sin mayor trascendencia.

Todos somos cómplices de ello; desde la falta de educación y disciplina en casa, hasta el modelo de sociedad superficial que vende la televisión, que lejos de ser un entretenimiento, se ha convertido en un objeto de frustración para muchas niñas que crecen con la idea de que la imagen es mucho más importante que el conocimiento.

Ante este panorama, uno no puede evitar preguntarse: ¿Por qué hay tanta gente preocupada ante la amenaza del cambio climático, pues si conseguimos solucionarlo, qué clase de sociedad nos espera entonces?

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/54360

Ayer fue una noche gloriosa en la historia del Barça, concretamente de Messi, y a la vez de Guardiola, que lleva casi dos años sin perder una eliminatoria europea, todo un record.

Ayer, con los cuatro goles de Messi, disfruté como pocas veces he disfrutado del fútbol. Quería explicar todo lo que pienso acerca del juego del mejor jugador del mundo, y también del mejor equipo del mundo, pero he tenido que separar en dos textos mi opinión, porque sin el mejor entrenador del mundo nada de esto sería posible.

Espero que os guste, y con suerte, quizás lo podáis leer en algún periódico en los próximos días :-)


Messi, el verdadero Ser Superior


La noche que tuvo Messi ante el importante partido contra el Arsenal fue, definitivamente, perfecta. Marcó cuatro goles en unos cuartos de final de la Champions, algo que ningún otro jugador había conseguido en esta fase del campeonato. Y no sólo agotó los pocos calificativos que quedaban por decir sobre él, sino que además escribió una nueva página de oro en la que, de seguir así, será sin duda la primera página del libro de los mejores futbolistas de la historia.

Messi es el mejor jugador del mundo, y con toda probabilidad -y justicia- volverá a serlo este año. Porque además de ser el mejor con el balón en los pies, también lo es por sus declaraciones ante las cámaras después de los partidos, y la ausencia de las mismas y discreción en su vida personal. Él, además de ser un ejemplo sobre el campo, está mostrando a las nuevas generaciones de jugadores que el fútbol es, por encima del dinero, la fama y la publicidad, un deporte; y Messi lo vive con tanta pasión como humildad, la suficiente para demostrar que, como dijo Cruyff, el fútbol es sólo fútbol.


Messi, el Álter Ego de Guardiola

Es normal que durante esta semana sólo nos acordemos de los cuatro goles que Messi marcó al Arsenal, pero hay que recordar el trabajo de Guardiola, que ha encontrado en Messi a su Alter Ego, cuando nada más tomar el mando del banquillo blaugrana tomó la sabia decisión de prescindir de Ronaldinho y Deco (cuando entonces parecía una locura), y Eto'o, al que se sacó de encima un año después.

El tiempo le ha dado la razón. Actualmente reina la tranquilidad en el seno de la plantilla, los jugadores siguen motivados a pesar de haberlo ganado todo y parece que nadie pueda parar a un equipo, cuya máxima expresión se representa en Messi, un jugador de 22 años que ya lo ha ganado todo y continúa jugando, y marcando goles decisivos, como el primer día.

La belleza del talento

"Es terriblemente triste eso de que el talento dure más que la belleza." (Oscar Wilde).


No es justo. Lo piensas tú y te lo confirmo yo. No es justo que ese rostro angelical, esa blanca y transparente forma de mirar, ese aura inocente que te envuelve -y que envuelve también a los demás- no sea eterno, que dentro de unos años se acabe, y que entonces sólo quede de ti aquello que te hayas preocupado de sembrar en tu interior.

No es justo, todo el mundo lo sabe. Estar en posesión del cuerpo perfecto, compuesto por la clásica cintura de avispa, la belleza de tus ojos y esa mirada penetrante, esa sonrisa perfecta -y saber sonreír en el momento adecuado, haga frío o calor-, tu gusto exquisito a la hora de vestir, sin caer en el exceso de las marcas comerciales ni el la comercialidad de las marcas del mercadillo, y además tener el don de la dulzura en tu voz. No es justo, especialmente para los hombres que se fijan en ti, puesto que tu belleza deslumbra y admiran tanto a aquellos que conocen tu compromiso, como ciega y obsesiona a los pobres inadvertidos, en busca del mejor trofeo de su colección.

La vida es injusta, en todas sus facetas, y tal vez uno de los sentidos de la misma radica en tu presencia aquí y ahora, formando parte de ella, explicándome que alguien conquistó tu corazón y tu alma 'para siempre', o tu presente hasta que el cuerpo aguante... hasta que el talento se interponga entre vosotros y el futuro te acerque a mí.

Dijo San Francisco de Sales que "el mejor remedio que conozco contra los impulsos repentinos de impaciencia es un silencio dulce y sin hiel".

Llega un cura borracho al funeral que tiene que oficiar... Parece un chiste, pero es una situación real que ocurrió en un pueblo al sur de Francia, donde el cura terminó pegando un puñetazo a un amigo de la familia.

Todo sucedió porque el párroco, que apenas podía hablar, insistió en celebrar el oficio a pesar de las quejas de los familiares, y terminó pegando un puñetazo a un amigo de la familia, para después negarse a pedir disculpas y someterse a un control de alcoholemia.
La noticia coincide con el escándalo sobre los casos de abusos sexuales y maltratos en la Iglesia austríaca, cuya imagen cada vez se deteriora más, donde se han comunicado 566 presuntos casos en lo que llevamos de año.

Por desgracia cada vez aparecen más a menudo este tipo de noticias -y por suerte, cada vez se denuncian más-, que evidencian la absoluta falta de coherencia de la Iglesia, capaz de justificar el uso del preservativo o calificar de enfermedad a las personas homosexuales y rechazarlas por completo, y sin embargo no actúa con la misma contundencia en su escala de valores con los delincuentes que tiene en su propia casa.

A ver si, de una vez por todas, estos miembros de la Iglesia reciben un castigo mayor que un pequeño azote moral, una justificación y una disculpa pública del Papa, y en el mejor de los casos ser apartados y quedarse sin la sotana oficial, aquella que otorga milagrosamente una impunidad total para hacer cuanto les plazca.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/54081

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