Sé que despertaré alegre y solidario
con mi culpita bien lavada y planchada
y no sólo se me abrirán las puertas
sino también las ventanas y las vidas

Mario Benedetti - “Hombre que mira más allá de sus narices”, Poemas de otros (1973 – 1974)

Dentro de once días se celebrará el acontecimiento más importante en Cataluña, aunque hoy toca hablar de los preliminares que sucederán apenas unas horas antes, porque en las elecciones catalanas el ambiente está muy caldeado; en todos los sentidos.

Por una parte tenemos la nueva campaña de marketing de Ciutadans (C’s), que en época de crisis continúa con su política de ahorro: de ahorro en gasto de vestuario concretamente. El que más derrocha, en cuanto a verborrea, es Puigcercós (ERC) que ante la más que previsible caída de votos ha decidido cruzar la frontera y dirigirse al público de Madrid y Andalucía, aunque sólo sea para que alguien le haga caso.

Vivimos días decisivos para los ciudadanos de Cataluña. Está en juego nuestra integridad como otras muchas cosas que durante tres años y medio no importa demasiado (personas, trabajadores, catalanes, etc), pero ahora nuestro voto es lo importante, y con ello nuestros problemas. Por lo visto el más grave es, según Alicia Sánchez-Camacho (PPC), la inmigración. Eso sí, cuando era época de bonanza y el catalán que cobraba el paro mientras miraba relajado la televisión cuando el inmigrante trabajaba en el campo, no parecían tan peligrosos. Tampoco molestaban demasiado cuando era su mano la que mecía la construcción o incrementaba la natalidad, pero de repente se han en un problema tan serio, tan serio, que la candidata del PPC se ha propuesto eliminarlos a golpe de videojuego.

Pero que no decaiga el ánimo, pues esto de ir a votar además de ser un derecho resulta que también es un placer; al menos según la Juventud Socialista de Catalunya (JSC), que ha comparado votar a Montilla con tener un orgasmo. Hombre, no seré yo quién discuta el atractivo ni el carisma del actual President, pero está claro que a Mas de uno le vale que votemos menos, porque como nos descuidemos en las urnas se nos va a colar Carmen de Mairena en el Parlament.

A propósito de sexo y catalanes en los medios de comunicación, ¿le cuento un chiste? Esto es un periodista catalán en una televisión pública de Madrid que va y dice “la vagina de las jovencitas de 17 años aún no huelen a ácido úrico, ese olor a santidad, que parecen lionesas de crema, limpias, todo dulce… del primer rasurado que no pica”

Esto… ¡ah sí! El chiste es que ese periodista catalán seguirá colaborando en el programa. Por cierto, se llama Salvador Sostres y ha publicado varios libros, entre ellos uno cuyo título me ha parecido cuanto menos curioso: Libro de los imbéciles ¿Será autobiográfico?

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/62919/sexo-xenofobia-y-catalanes

Las cosas, claras

Hoy me siento mejor. Llevaba unos días pensando, y es verdad que eso pensar no es del todo bueno, hasta que he dicho en voz alta lo que me inquietaba. Todo ha quedado claro. La jefa de mi jefa, que es mi ‘superjefa’ (la que me contrató), me tranquiliza y dice que todo está bien. Lo mismo que me dijo mi jefa más directa el otro día, con un lenguaje corporal algo incoherente a sus palabras.

Si es que no hay nada como decir las cosas claras, tal como uno las piensa. Quiero decir que no hay nada como eso para quedarse tranquilo, y que las cosas siguen haciéndose igual de mal; yo seguiré haciendo mi trabajo lo mejor que sé, siempre un poco mejor de lo que puedo con las herramientas que tengo, y mis compañeros de trabajo seguirán tocándose las narices todo lo bien que saben, siempre tratando de hacerlo un poco más de lo que ya hacen y deben.

Al final todo es muy simple: si eres nuevo, te valoran por los números que aportas, y si eres antiguo te valoran por lo que costaría echarte aunque tus números no sean buenos, aunque llegues tarde y tu actitud sea como la de un cáncer, que va ramificando en la empresa a través de los compañeros. El día que una empresa haga números a largo plazo en lugar de a corto plazo, y tenga en cuenta algo más que los beneficios inmediatos… ¡ay, ése día, tal vez encuentre mi sitio!

Lo dicho, las cosas claras despejan algunas dudas y los silencios, los silencios lo dicen todo. Menos mal que mi jefa ni mi ‘superjefa’ leen esta página… ¿o sí? ¡Ah! Veremos cómo termina el año.

La semana pasada nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) un bebé cuya madre tiene 10 años. La menor es de origen rumano, algo que podría llevar a pensar a los más conservadores que se trata de otro problema racial, pero nada más lejos de la realidad. Cada año aumenta el número de madres adolescentes y según el INE este año se cerrará con 4.878 niños de madres menores de 18 años.

La Fiscalía de Sevilla ha abierto una investigación a la familia. Se trata de un problema de educación, no cabe duda y es probablemente en lo que todo el mundo esté de acuerdo, ¿pero quién es el verdadero responsable de este tipo de educación? Lo más lógico es que se apunte a los padres, ¿pero qué hay de la educación escolar, acaso el sexo no debería ser una materia importante en estos tiempos de tantas enfermedades por transmisión sexual? Y con educación escolar me refiero, obviamente, a clases teóricas; las clases prácticas que se impartieron en algunos colegios católicos por todo el mundo ya sabemos cómo acabaron… Por cierto, ¿qué clase de educación sexual ofrecen los colegios religiosos de nuestro país, a un niño cuya religión es inculcada por sus padres? Quizás son demasiadas preguntas incómodas, difíciles de contestar y fáciles de obviar; el resultado es la nueva generación que se avecina de abuelas adolescentes.

Cuando hablo de abuelas adolescentes me refiero, por poner un ejemplo al caso de Elena, la niña de 10 años que acaba de ser madre. Si tenemos en cuenta la teoría de las Constelaciones Familiares, que dice que las personas tendemos a repetir con demasiada frecuencia las mismas historias y dramas de nuestros antepasados, podemos encontrarnos en un futuro no muy lejano a una Elena con 20 años, madre de una hija de 10 que repita la historia de su madre y esté a punto de dar a luz, para convertirse en otra joven madre cuyo niño tendrá una muy joven abuela.

Pero como todo esto forma parte de una minoría social, casos excepcionales como se suele decir, y además estamos en un país donde prácticamente todas las cosas importantes se hacen despacio, tarde y mal, probablemente esta noticia pierda su valor en unos pocos días, hasta que dentro de unos pocos años nos encontremos delante de toda una realidad social que no sabremos cómo afrontar. Entonces nos preguntaremos el cómo y el por qué, sin reparar que para el cuándo ya teníamos respuesta y no se pusieron soluciones a tiempo.

La sociedad avanza de forma inexorable, o más bien retrocede hacía el futuro, a una forma de vida que poco o nada tiene que ver, ya no con la generación de nuestros padres o abuelos, sino la propia en la que se han educado las personas de mi generación que hoy tienen alrededor de los treinta años. Estamos hablando de un cambio tal vez demasiado grande para tan poco espacio de tiempo, y a buen seguro se trata de uno de los principales problemas de la situación actual que padecemos en España.

Para entendernos, de nada sirve tener el coche más bonito por fuera o cambiarle las ruedas y las pastillas de freno; si no prestamos atención a la correa de distribución y la cambiamos a tiempo, el coche termina diciendo basta. Y a este modelo de sociedad cada vez le queda menos tiempo de reacción.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/62195

Cada año hay más de 200.000 casos de cáncer en España, una cifra que no deja de aumentar y asustar cada vez más a la población. El hecho de no tener antecedentes en la familia ya no es signo de una relativa tranquilidad de padecer esta enfermedad, puesto que por ejemplo el humo del tabaco que respiramos en cualquier bar es suficiente, a la larga, para padecer un cáncer de pulmón en una persona sin ser necesariamente fumadora.

De acuerdo, Leire Pajín, la flamante ministra de Sanidad, confía que la nueva ley antitabaco frenará al cáncer de pulmón a base de prohibir el tabaco en los bares; espero que además de confiar, como lo hacía Zapatero con el fin de la crisis económica, lo consiga con resultados positivos. Tal vez para ello sería necesario prohibir -ahora que está de moda- el consumo de tabaco en general, aunque sólo sea porque stá demostrado es perjudicial para la salud, como otras drogas que ya están prohibidas. Pero, qué absurdo: ¡cómo prohibir algo que recauda tantos impuestos! Como si lo verdaderamente importante fuese la salud.

Hasta ahora todos los tipos de cáncer afectan al cuerpo humano y a diferencia de otras enfermedades no es contagioso, pero está a punto de salir a la luz pública un nuevo tipo de cáncer altamente contagioso. Hasta hace poco tiempo permanecía oculto en nuestro organismo, todo ser humano lo padece aunque no todo el mundo lo sufre; en un futuro inmediato algún científico le pondrá el nombre al gen mediante el cuál se desarrolla. Pero sí sé cómo se contagia y es a través de la mediocridad, la falta de cultura y un sinfín de valores que pierden su fuerza cuando el cáncer ramifica, y finalmente la metástasis ataca a la personalidad de los individuos que lo padecen.

Sin embargo, y a diferencia de los diferentes tipos de cáncer que se diagnostican en la actualidad, cuando esto ocurre el enfermo no muere, pero tampoco tiene cura; la enfermedad se propaga, como en una película de zombies. Es por ello que cada vez se ven más ejemplos de este nuevo tipo de cáncer, especialmente en el ámbito público: personajes de televisión y farándula, periodistas en los medios de comunicación, etc. Pero no por ello debe usted despreocuparse, porque el mayor índice de contagio de este nuevo tipo de cáncer está mucho más cerca de usted: su compañero de trabajo amargado, la persona sin educación ni respeto en el transporte público que utiliza, o un familiar que ya lo padece.

Si usted, querido lector, tras un chequeo en profundidad tiene como resultado un índice alto de civismo y bajo de irritabilidad, aproveche su situación privilegiada y cambie de país. Entre la comunidad científica corre el rumor que este tipo de cáncer tiene su origen en España, aunque todavía no ha cruzado la frontera única de las diferentes fronteras que tenemos. Huya, o asuma la enfermedad crónica; no tiene cura y lejos de mejorar, éste tipo de cáncer irá a peor. A día de hoy ya se ven los resultados.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/61795

El señor de blanco

Dentro de un mes la ciudad de Barcelona recibirá a ese señor que viste de blanco, que representa a la Iglesia católica. Y lo hará bajo un régimen de austeridad, según ha dicho el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, que cifra tal acontecimiento en algo más de medio millón de euros.

Por lo visto el presupuesto va en función de las sillas y las pantallas gigantes que se instalarán frente a la Sagrada Familia. Supongo que eso dependerá también de la gracia de Dios, por si ese día se le ocurre mandar un aguacero a la capital y a Benedicto XVI le toca oficiar la misa debajo del templo, junto a los operarios que trabajan con la tuneladora que tiene en vilo a los vecinos del barrio, por el túnel del AVE que están construyendo. Probablemente ahí harán más falta sus rezos.

Cuando he leído a Lluís Martínez Sistach hablando de austeridad, he recordado cómo criticó en su momento el fichaje de Cristiano Ronaldo. Ahora resulta que gastar medio millón de euros en la visita del Papa es austero, pero digno. Menos mal. Lo que todavía no está confirmado es si piensa poner a la venta camisetas (o sotanas) personalizadas para recaudar fondos, aunque pensándolo bien tampoco veo a Florentino Pérez criticando esta operación de marketing.

Es curioso, no obstante, que un señor vestido de blanco se vaya paseando por los países para hablar –entre otras cosas- de pobreza, cuando él vive bajo techos de oro y un desplazamiento suyo en tiempos de crisis tiene este presupuesto. Pero todavía es más curioso que tras una huelga general, donde la gente que lo está pasando mal ha salido a la calle a mostrar su rechazo al Gobierno, cuando se trata de criticar a la Iglesia (por su intolerancia, casos de abusos, etc) las personas católicas no sólo callan, sino que además justifican; se dejan el alma con llantos de pena contra los políticos por no llegar a fin de mes, para después comprar y encender una vela en la iglesia con llantos de esperanza.

Vamos, que no se queja ni Dios. Aunque éste al menos tiene la excusa de que no puede hablar; y si puede, a día de hoy sigue sin pronunciarse.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/60855

Mercat de Santt Antoni

Soy un tipo de costumbres, qué le voy a hacer: me gusta frecuentar los mismos lugares que me agradan, los mismos cuerpos que me complacen. Me gusta la variedad, sí, pero prefiero la tranquilidad.

Uno de esos lugares, desde hace -sin exagerar- veinte años, era 'Els Tres Tombs', un restaurante emblemático en una de las esquinas del Mercat de Sant Antoni. Quizás no hacían -ni servían- el mejor café de la zona, ni era el punto de encuentro clásico para tomar el vermut un domingo por la mañana, pero al encontrarlo cerrado hoy, con una orden judicial en la puerta, ha sido algo que me ha llamado mucho la atención.

Hace unos días paseaba por la Rambla Cataluña, contemplando el cambio que exige las nuevas generaciones. Reconozco que creí que locales como 'Els Tres Tombs' no iban a cambiar nunca, así como el 'Pollo Rico' de Sant Pau, donde por cierto se come el mejor pollo a l'ast de Barcelona. Es como si la farmacia que hay justo enfrente, precisamente debajo de donde se esconde mi niñez, cerrase de golpe. Cada vez que voy a comer pollo, me aseguro que mi niñez sigue bien resguardada, tras las marcas en las puertas de madera y los llantos nocturnos del piso de arriba.

Hoy ha sido un día especial. De repente me he visto en el mismo lugar, con apenas 11 o 12 años. Recuerdo perfectamente, quizás de las pocas cosas que recuerdo con tal exactitud, cómo ha sido mi historia con el Mercat de Sant Antoni. Primero fue con los cromos, cuaado no sólo completé mis colecciones entonces, sino además comencé a ganar mis primeras pesetas de entonces. Después crecí, y con ello las modas: ahora tocaba vender fotocopias de Dragon Ball (Bola de Drac), lo que parece una tontería daba para mucho entonces. Más tarde, según avanzaba la tecnología, empecé a profundizar con los videojuegos. No daré muchos detalles al respecto, porque cuando dejé de ganar mi primer dinero importante, fue precisamente cuando se llevaban, en la misma esquina de Els Tres Tombs, a un montón de personas que conocía en un furgón policial; por intuición o por suerte, ya lo había dejado.

Desde entonces el Mercat de Sant Antoni ha sido y siempre será especial para mí. Y Els Tres Tombs, donde hace un par o tres de años me tomaba un café con mi amor platónico, sentada junto a su novio entonces, también. Nunca nos entendimos, ni de
jóvenes ni después, en una edad supuestamente madura.

Debo decir que la mañana hoy ya se presumía diferente. Varias de las paradas habituales estaban deshabitadas, algo extraño. No obstante es un alivio, una sensación que no sé cómo describir, comprobar que otros niños, junto a otros padres, acuden cada semana a las mismas esquinas junto a sus listas para intercambiar cromos.

Cada vez que paso por esa esquina, cada vez que veo a ese niño en el que me reflejo por un instante, echo de menos al padre que veo a su lado; al padre que nunca tuve a mi lado, pues siempre fui solo a ese lugar, porque mi padre estaba muy ocupado durmiendo la resaca, o cerrando algún bar.

PD: Ayer me corté el pelo. Cada vez que la máquina pasaba por delante de mis orejas soltaba un montón de canas; muchas. Siempre me han gustado las canas, no tengo complejos al respecto, pero ahora mismo asocio mi imagen en el mismo lugar cuando ni siquiera tenía bigote; ¡cómo pasa el tiempo!

La extraña educación

Han pasado dos años. Por lo visto no es el tiempo suficiente para olvidar una mirada que se cruza con la mía, y en unas centésimas de segundo ambos ponemos esa cara de idiotas que a todo el mundo se le queda mientras su cerebro procesa a toda prisa a quién asociar esa cara.

Es sorprendente lo rápido que podemos llegar a identificar a una persona en esas centésimas de segundo, entre tantos cientos, miles, de personas que se han cruzado por nuestro camino en alguna ocasión. Aunque su pelo tenga hoy otro color, o la persona que le acompañe sea un auténtico desconocido para nosotros, el cerebro tiene perfectamente identificada al sujeto. Aunque claro, en tan breve espacio de tiempo uno no puede reaccionar, justo en ese instante ambas personas ya se han reconocido, y aunque ambas quisieran seguir su camino sin más, no pueden. La educación es un valor de extraño uso. Mientras los dos tratamos de recordar el nombre en las próximas centésimas de segundo, se intercambia un educado y absurdo diálogo tras los dos besos de rigor:

- ¡Hola...! ¿Qué tal? Creí que estabas...
- ¡Hola...! Sí, estaba... pero ya no, por aquí ando, ahora salgo del trabajo.
- ¡Ah! Nosotros venimos de...
- Bueno, pues cuídate, ¡que vaya bien!
- ¡Igualmente!

En los próximos minutos, mientras camino Rambla Cataluña abajo y descubro que una de mis librerías favoritas ya no está, que otros tantos comercios han cerrado o están en proceso de hacerlo, siento que vivo en una ciudad que un día dejo de ser mía, quizás para siempre. Al mismo tiempo, tras lo sucedido, me pregunto por qué muchas personas son tan educadas con las personas que un día perdieron el contacto -aunque no tengan intención de recuperarlo ahora- y sin embargo esa educación, ese respeto y esa atención, no se tenga con las personas que a diario nos rodean, o simplemente desaparezca de repente.

Algún día lo entenderé.

Me parece una auténtica vergüenza, sin ánimo alguno de defender al Gobierno, cómo los sindicatos están usando todo tipo de artimañas para evitar que el mayor número de personas no acudan a su puesto de trabajo, que no es lo mismo que el mayor número de personas acudan a la huelga que han convocado. Es triste que esas personas que quieren ir a trabajar, que lo necesitan, no van a poder hacerlo porque el transporte tendrá unos servicios mínimos indecentes, y hasta se ha tratado de chantajear, literalmente, a los abuelos para que ese día no cuiden a sus nietos, para dejar en casa a los padres de familia.

No voy a entrar en si esta huelga es necesaria o no, pero sí quiero denunciar cómo se está negando el derecho a trabajar a las personas que no desean secundar la huelga, por el motivo que cada uno tenga. No hay que olvidar que la solidaridad
es algo que uno elige de forma voluntaria y no se debe exigir; por algo presumimos de convivir en una democracia. También habría que ponerse en el lugar de esas personas que tienen un contrato temporal, o que sencillamente no se pueden permitir dejar de cobrar un día. Incluso habría que respetar a aquellos que sencillamente no están de acuerdo con la huelga y tendrán que sufrir la tradicional violencia de los piquetes, que en muchas ocasiones no tienen nada de 'sólo informativos'.

No se trata de una broma. Según un estudio encargado a Sigma Dos, si Belén Esteban se presentara hoy a unas elecciones obtendría representación parlamentaria. Si uno reflexiona esta noticia tampoco resulta del todo extraño, si tenemos en cuenta que Rajoy está ahora mismo más cerca que Zapatero de ganar las próximas elecciones, a pesar de ser menos valorado como político que el actual presidente del Gobierno.

Algo está cambiando en España en los últimos tiempos. Belén Esteban,'la princesa del pueblo' como se la conoce, y que datítulo al programa especial en el que van a participar personajes tan importantes en la vida social y política como Eduard Punset, Miguel Ángel Rodríguez o Pilar Rahola, entre otros, ha sido un fenómeno social que primero alteró la actualidad televisiva, disparando las audienncias de los programas en los que participa o se habla de ella, y ahora podría convertirse también, si quiere, en un interesante fenómeno político.

Sé que dar más importancia a una futurible figura política de Belén Esteban que a la huelga general de la semana que vieneparece una locura a todas luces, pero si uno se detiene a reflexionar un segundo comprobará que no lo es. Sólo con observar a Eduard Punset dedicando su tiempo a este fenómeno social, es digno de tener en cuenta acerca de su importancia.

Resulta que durante muchos años, demasiados, hemos vivido en nuestro país un bipartidismo político en el que se han ido intercambiando el poder, por errores del Gobierno de turno más que por las soluciones aportadas por la oposición. La tercera fuerza política jamás aspiraba a más que hacer pactos para sacar adelante sus propios intereses, y su número de votantes está siempre a años luz.

Esto ha hecho que el Gobierno y la oposición se dediquen a lo suyo, principalmente, antes que solucionar los verdaderos problemas de la población; los que votamos. Quizás por ello cada año aparecen multitud de casos de corrupción, de tramas urbanísticas, de ayuntamientos endeudados por culpa de la mala gestión, mientras los contribuyentes pagamos cada año un salario galáctico a unos diputados que, salvo los días importantes de votación (y aún en esos días algunos todavía le dan al botón equivocado), ni se molestan en ir al puesto de trabajo por el cuál están cobrando.

Todo ello nos ha llevado, otra vez, a una huelga general. Cada presidente ha tenido la suya, Zapatero no iba a ser menos. El problema no es actual si se mira con prespectiva; los sindicatos defienden al trabajador, o eso dicen, sólo cuando les conviene. De lo contrario, no se entiende que España tenga uno de los peores sueldos mínimos de toda Europa, que es incluso la mitad de otros países en los que supuestamente estamos al mismo nivel económico. La huelga general, absurda ahora mismo pero al mismo tiempo necesaria desde hace mucho tiempo, no va a solucionar este asunto. Tampoco cambiará la reforma laboral, que por un lado se entiende -en época de crisis- siempre que al quitar derechos al pobre también se le quite al rico.

En realidad, la huelga general propuesta por los sindicatos es algo que tenían que hacer de forma obligatoría, únicamente para justificar su posición, garantizada y bien remunerada. Precisamente por esto, el fenómeno de Belén Esteban es algo esperanzador, porque si bien es un personaje público que puede caer bien o mal, si no es ella debería ser alguien como ella la que irrumpa con aire fresco en la política española para que las cosas cambien, no de forma temporal y según los intereses convenidos entre los partidos políticos o los sindicatos, sino de forma definitiva y, a fin de cuentas, que sirvan de ayuda a la población general que es la que vota cada cuatro años. Y si ahora Belén Esteban obtendría una representación parlamentaría, por algo será. Sólo espero que, ella o quién sea, no caiga en malas manos y sea peor el remedio que la enfermedad; tal y cómo está el panorama, tampoco es cuestión de tener un Debate de la Nación Deluxe

El peligro es que caiga en malas manos...

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/60077

Cajas de cartón

Hay objetos que están muy presentes en nuestra vida cotidiana y no le hacemos demasiado caso hasta que nos hacen falta, como por ejemplo ocurre con las cajas de cartón. Están por todas partes, reclamando nuestra atención a diario en los supermercados, estancos o al lado del contenedor azul de reciclaje… ese cubo incomprendido que no todo el mundo alcanza a saber cómo funciona, porque entre las personas que no saben que el cartón se coloca dentro y las que lo saben pero acumulan demasiada pereza como para discriminar la basura, acaba su jornada laboral el último de la fila acompañado de restos de otros cubos.

Pero la caja de cartón es única e irremplazable, un clásico necesario en cualquier mudanza. Es probablemente uno de esos objetos inalcanzables para la tecnología, muy a mi pesar en este caso. Hoy en día es posible guardar las fotos de toda tu vida en un pendrive que ocupa menos que algunos llaveros, y sustituir así las clásicas cajas de cartón para transportar todos tus álbumes de fotografía en papel...¿pero dónde guardamos la cristalería, vajilla y diferentes objetos que no se pueden digitalizar? ¡Ah! La caja de carton será eterna.

Aunque, cuidado, recopilar demasiadas cajas de cartón no está bien visto en una parte de la sociedad actual, ésa que basa su vida en las energías y la espiritualidad; los sibaritas de la mente que denomino yo. Normalmente son personas muy documentadas: leen muchos libros acerca de estos temas y/o tienen terapia personal con algún psicólogo que les marca unas pautas a seguir, por lo visto las únicas para todo el mundo. Cuando he conocido a este tipo de personas no sé muy bien si tienen razón, quizás sí, pero desde luego sé que su psicólogo es fantástico, porque hace realmente bien su trabajo con estas personas.

Pues resulta que acumular posesiones materiales forma parte de nuestro ego, qué cosas. Realmente entiendo que es más práctico comprar un objeto que sirva para llamar por teléfono, hacer fotografías y conectarse a Internet entre otras muchas cosas, y así tener menos ego, de acuerdo. Eso sí, personalmente prefiero tener más ego y usar diferentes objetos con sus correspondientes baterías, a que me falle un sólo objeto y no poder usar ninguna de esas aplicaciones... pero claro, para gustos los colores, y para ego, el de cada uno.

Esto del ego siempre me ha llamado la atención. Reconozco que mi autoestima siempre se ha mantenido bastante alta, quizás demasiado, aunque con bajones bruscos como cualquier otra persona en situaciones límite. Pero este tema espiritual que mezcla posesiones materiales con ego, no alcanzo a entenderlo por más que lo intento. Es decir, me choca, no acabo de comprender, que una persona que cada día se pasa alrededor de una hora en el cuarto de baño combinando las gafas, los zapatos y la blusa, y mil detalles superficiales más, tenga menos ego que yo, que en 10 minutos estoy lo suficientemente vestido y combinado para no parecer un pordiosero, por el simple hecho que esa persona disponga de menos cajas de cartón que yo. Supongo que algún día, tal vez, alguien me ilumine y me lleve por el camino de la verdad; tal vez esa misma persona me alquile un trastero en el ciberespacio, cuando se pueda habitar físicamente, del mismo modo que años atrás un cura vendía parcelas en el cielo... y aunque parrezca sorprendente había gente que las compraba.

En fin, cada vez que me toca hacer una mudanza aprendo algo nuevo. Resulta que durante todos estos años tenía el ego muy alto y no tenía ni idea. Ahora no sé qué hacer, con tanto ego acumulado en el pasillo de mi piso; venderlo para llegar mejor a final de mes, si deshacerme de algunas de mis posesiones para mantenerme más equilibrado, o sencillamente cambiar de amistades cuando comiencen a hablarme del ego y la espiritualidad.

El precio del poder

Muchas veces me he preguntado qué cambia realmente a una persona: el dinero o el poder. En Barcelona, y supongo que también ocurre en otras ciudades, hay hombres y mujeres con dinero que alquilan habitaciones libres de su casa a cambio de lo que carecen: dinero, sexo, conversación, compañía al fin y al cabo, o simplemente tener la sensación de poder sobre alguien, casi siempre debido a sus múltiples frustraciones personales.

Acerca del poder, recuerdo al gran Pepe Rubianes, que en paz descanse, cuando decía aquello de que cuando a un ignorante le daban poder enseguida aparecía el fascista; recuerdo además, con su sarcasmo habitual, que casi siempre ponía a Bush de ejemplo. Supongo que por eso hay tantas personas que un día tuvieron mucho poder, y lo perdieron tan rápido como lo consiguieron; Julián Muñoz, que si no estoy equivocado era camarero años atrás, puede ser un buen ejemplo de ello.

Pero en esta ocasión quiero hablar de un tipo de persona que cada vez es más común en nuestra sociedad: el canalla. Hay personas que son capaces de hacer el bien, a veces incluso por pura casualidad, y vivir de ello todo lo que pueden. Es el caso de Jesús Neira, aquél héroe que conmovió a una sociedad sensibilizada con el maltrato de género al ayudar, según dijeron, a una chica cuya pareja estaba agrediendo. Él se llevo la peor parte, estuvo más muerto que vivo durante mucho tiempo y cuando ‘resucitó’, tuvo como premio un cargo público en el gobierno de Esperanza Aguirre en Madrid, oportunista como pocas en todo aquello que pueda dar votos.

Pues ahora resulta que el héroe de Jesús le ha salido rana. Tampoco, al menos para mí, ha sido una novedad, pues sus primeras intervenciones públicas en la televisión ya hacían presagiar que a este tipo le hacía falta un poco de humildad, y hasta cierta educación en sus ataques al Gobierno de Zapatero. Pero siempre escuché aquello de que el tiempo pone a cada uno en su lugar, y a Jesús Neira el tiempo le ha puesto donde le tenía que poner, porque él no ha dimitido ni por casualidad.

El problema más grave, qué duda cabe, es que lo han pillado circulando en estado de embriaguez, triplicando la tasa de alcoholemia permitida. Por ello sólo le han condenado a 10 meses sin carné y una multa de 1.800 euros. Pero lejos de reconocer su error, como hizo en su día por el mismo motivo Nacho Uriarte, el que fuera presidente de las Nuevas Generaciones del PP, o el mismísimo Mariano Rajoy hace sólo un mes, cuando grabó un mensaje con una videocámara en la que se podía observar al azote del Gobierno sin usar el cinturón de seguridad obligatorio, Jesús Neira no ha reconocido su error. Además, para añadir más irresponsabilidad de la que ya ha demostrado, asegura que sólo tomó media copa de vino y un chupito, y que el resultado de la alcoholemia es fruto de la mezcla que hizo con los medicamentos que toma de forma habitual.

Reconozco que se me hace difícil entender como una persona que trata de expresarse tan bien delante de una cámara sea tan poco inteligente para saber que no puede tomar ni una gota de alcohol si está medicándose. Si, además, tiene un cargo público y debe ser el primero en dar ejemplo. Y, para colmo, si le gusta tanto criticar a quién se le ponga delante, no sea capaz de actuar de forma más responsable y cuando le pillan, no tenga la decencia de reconocer su error.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/59549

Egocentrismo (irónico)

No callo, lo sé. Me despierto por la mañana hablando con la radio del despertador. Acostumbro a hacerlo solo porque las mujeres que duermen conmigo no suelen repetir, y alegan que hablo hasta cuando estoy dormido. Por suerte sólo ponen esa excusa.

Me gusta hablar, comunicarme, qué le vamos a hacer. Además como al hablar me interesa lo que digo, me recreo. Y si un día me aburro me pongo el ipod y escucho música, porque tengo esa suerte que no disfrutan otras personas de tener la obligación de mirar a los ojos del que te está hablando.

Me paso el día hablando, por teléfono en el trabajo y con los compañeros, por la calle cada vez que acecho a cualquier dependiente solitario o en ‘petit comité’, o cada vez que tengo la más mínima ocasión. Después de muchos años de escuchas silenciosas e importantes dolores de cabeza, he aprendido a defenderme atacando primero.

Cuando llego a casa y no tengo con quién hablar, como no tengo mascota y hace mucho tiempo que dejé de chatear, escribo. En realidad hablo conmigo mismo, en silencio eso sí, con la hoja en blanco del Word, hasta que un día desapareció ese clip de ayuda que muy amablemente se ofrecía a ayudarme. Nunca dejó una nota con el motivo de su marcha.

Quizás dentro de un tiempo acabe hablando solo por la calle, predicando alguna religión que todavía no existe o pidiendo dinero por el metro para pagarme una mariscada, no sé. Pero, hablando del metro, observo tanta gente solitaria de aspecto triste y que apenas se comunica más que lo necesario, que me asombra; mientras para ellos yo soy el raro, el que nunca se calla ni debajo del agua, para mí los raros son ellos.

Pero es cierto que hablar tanto acaba siendo agotador, hasta para mí, aunque me interese lo que digo y tenga muchas preguntas que responder después. Por suerte te tengo a ti, que cada día te veo, y te necesito, para descansar un poco y recuperar fuerzas. Gracias a ti soy incapaz de articular una palabra, y mucho menos pensar cuando estás delante de mí; con esa dulzura en tu mirada y el aura de tranquilidad que te rodea. No tengo ni la menor idea de cómo suena tu voz, ni cuánto hablas o callas en confianza, pero estoy seguro que eres completamente diferente al resto de muertos en vida que cada día comparten este tren con nosotros. Aunque sólo sea por la osadía de poner mala cara a todo el que mira el piercing que te has hecho en el escote.

No soy creyente, para qué mentir. Cuando me hablan de Dios trato de cambiar de conversación, o en su defecto de amistades. Pero si creo en algo es en las señales, las cosas que ocurren cuando no las esperas, tanto las buenas como las malas. Y hoy, en un tren con dirección hacía Castelldefels, observé que ha llegado el Apocalipsis.

Estaba sentado tranquilamente, escuchando música, cuando de repente escuché un grito terrorífico justo detrás de mí. Cuando me giré no observé nada extraño, así que creí que debió ser producto de mi imaginación, tal vez por el estrés de los últimos días, hasta que volví a escucharlo con mayor estrépito si cabe. En esta ocasión si llegué a girarme a tiempo para conocer la causa, y resultó ser ¡un niño pequeño!

Soy consciente que un niño de esa edad no tiene conocimiento, grita porque tiene que gritar y ya está. Incluso podría aceptar el hecho de padecer las incomodidades que proporciona la satisfacción de ser padre, para el que ha elegido serlo y siente además la imperiosa necesidad de compartir su experiencia con los desconocidos que le rodean.

Debo advertir que aquello no era un simple grito, sino el anuncio del Apocalipsis en arameo, creo que con versos rimados y todo. Yo no podía decir nada, qué iba a decir después de media hora de discurso sobre cómo y cuándo llegará (aunque creo que dijo que comenzará en Barcelona), que por cierto nadie entendió, y si algo me molesta más que el ruido es quedarme con la duda de algo.

El pobre anticristo estaba acompañado de tres mujeres: todas ellas de diferente generación. Curiosamente la más mayor de las tres fue la que inició el proceso, y soltó toda su furia por la boca, llena de improperios e insultos (¡hasta llamó al vigilante de seguridad del tren!) cuando una pobre chica, cansada del escándalo pensó que si pedía por favor que tratasen de no alterar al niño, dándole un chupete en lugar de animarle a jugar en un lugar público, acertaría a descansar en la media hora que tenía de viaje hasta llegar a su destino. Los que acompañamos a esa chica, después del espectáculo, pensábamos lo mismo que ella se atrevió a decir en voz alta, intercambiamos miradas de complicidad y aguantamos el tipo de la mejor manera posible. Incluso observé, cuando se bajó una parada antes que yo, cómo al pasar por delante de esa mujer tuvo que soportar su mirada desafiante, así como la del propio vigilante de seguridad, que por alguna razón que desconozco quedó aparcado justo a mi lado, como si estuviera custodiando algo valioso. Durante ese rato sentí lo incómodo que debe ser para esa gente importante que lleva seguridad todo el día.

Al llegar esta noche a casa y leer los periódicos, lo entendí todo. Hace algo más de una semana, una serpiente se coló en un piso de Barcelona; pocos días después un lagarto enorme fue capturado en el jardín de una casa a pocos kilómetros. Comento esto porque hace dos noches una familia de jabalíes se paseó por las calles de un céntrico barrio barcelonés, no muy lejos de donde apenas hace menos de un mes fueron vistos unos cerdos salvajes en el parque de la Guineueta.

A veces me pregunto por qué leo los periódicos, o por qué viajo en tren. A veces, también, me pregunto cómo la raza humana ha sido capaz, hemos sido capaces, de cambiar tanto en tan poco tiempo.

Ahora que observo en las librerías que anuncian en forma de libro el fin del mundo para el 2013, y otros, más previsores en cuanto a las ventas, para el 2020. Desde aquí voy a dar la exclusiva: ¡El Apocalipsis ya está aquí!

Los animales se están instalando, poco a poco, en Barcelona, y nos acechan con la misma paciencia que Noé construyó su barca y llevó a cabo su proyecto. Los científicos ya alertan de la próxima llegada del ‘Aedes aegypti’, el mosquito egipcio que convertirá las picaduras del actual mosquito tigre, en un futuro próximo, en simples caricias que entonces echaremos de menos.

Por suerte aún sigue haciendo calor; mucho calor. Eso sí, en cuanto caigan cuatro gotas que todo el mundo coja un rosario y busque su propia barca, porque lo siguiente será el diluvio universal, el juicio final, y el descanso eterno… ¿o no?

Ropa digital

Resulta que Zara, del Grupo Inditex, ha puesto en marcha su tienda ‘online’ y esto por lo visto es algo novedoso en el sector textil, aunque haya otras empresas que desde hace algunos años ya venden su ropa digital. Esta noticia coincide con la de otra tienda de ropa, de las de toda la vida, que ha puesto en marcha ‘el probador virtual’, y consiste en probarse la ropa y ponerse delante de una videocámara para recibir la opinión de tus amigos o familiares.

Tanta tecnología de repente me ha hecho pensar. Quizás dentro de poco tiempo tendremos que dejar de comprar las bolas de naftalina para evitar las polillas en el armario, y sencillamente lo actualizaremos un antivirus especialmente diseñado para, quién sabe, esa ropa moderna y digital que se vislumbra en el horizonte, de camisetas que se lavarán en seco y en silencio pulsando tan sólo un botón, o de pantalones tejanos provistos de telefonía, cámara, música y auriculares incluidos, entre otras ‘comodidades’. Y a todo esto, por supuesto, cabe decir que los nuevos virus, mucho más agresivos; seguramente serán en 3D.

Pero que nadie se haga ilusiones, en realidad eso no va a pasar. Tengo un amigo que de vez en cuando viene a verme desde el futuro, y me ha explicado que la venta de ropa digital fracasó en España. Cuando me dijo el motivo lo entendí enseguida. Resulta que la mayor parte de hombres estaban encantados con la idea al principio; se libraron de los paseos interminables de tienda en tienda y de aguantar largas esperas en la cola de los probadores. Sin embargo a las mujeres, que son las que más compran, no les acababa de gustar esa idea tan fría de comprar, sin probarse antes diez o veinte productos similares aunque finalmente no comprasen nada en ese momento. En realidad, me dice mi amigo, muchas mujeres acaban comprando una prenda de ropa cuando ya se han aburrido de probarse todas las que no se pueden permitir. Amén.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/59309

Aún hay esperanza

Acaban de aprobar en el Senado la nueva reforma laboral. Una vez más, el Gobierno ha sacado adelante sus planes gracias al absentismo de los nacionales catalanes y vascos, y sin duda septiembre –con una huelga general en marcha- será un mes tenso para los políticos, sindicatos y trabajadores, que son los principales perjudicados.

Mientras sigo leyendo la noticia, me sorprende que el texto aprobado incluye ‘la reducción de 100 a 30 días de período de gracia del que disponen los parados para rechazar un trabajo o curso’. Es decir, hasta ahora un parado podía permitirse el lujo de cobrar el paro, después la ayuda y además rechazar ofertas de trabajo durante 100 días si no las consideraba lo suficientemente interesantes para su nivel, mientras otras personas con ganas de trabajar no consiguen siquiera una entrevista. Y, por supuesto, son los primeros en quejarse de lo mal que va el país, lo mal que gobiernan los que están (sin importar los que sean), y a ser posible con una cerveza en la mano rodeado de amigos en el bar.

Por lo visto los sindicatos quieren negociar porque no están contentos, claro, y mucho menos los parados, cómo no; los únicos que parecen estar contentos hoy en día son los que disponen de un sueldo a final de mes, sin mirar demasiado su cartera llena de títulos, diplomas y valores, o su futuro laboral, basándose más en la realidad económica presente que padecemos todos. Supongo que la diferencia, al final, entre los que trabajan y los que no es una simple cuestión de voluntad, empeño y probabilidades: cuántas más puertas llames, más probabilidades tendrás de encontrar trabajo; cuántas más cervezas tomes en el bar, menos probabilidades tendrás de encontrar trabajo, aunque eso sí, seguramente harás más amistades.

A veces creo que en lugar de evolucionar, con el conocimiento que otorga los años y las experiencias y toda esta tecnología que nos rodea, vamos retrocediendo cada vez más en el tiempo. De hecho he tenido la oportunidad de poder comprobarlo personalmente esta misma semana.

Cada mañana cojo el tren en la misma estación, casi siempre a la misma hora, y casi siempre también observo al mismo hombre, con un porte y elegancia digno de admiración, saltar por encima de los tornos, supongo que por rebeldía –no sé- y no por una mera cuestión económica. El otro día a última hora de la tarde volví a la estación y en esta ocasión, mientras subía por las escaleras mecánicas, observé a tres niños en ese mismo torno; dos ya lo habían pasado (no llegué a ver si pagando o no) y el tercero estaba pasando la tarjeta justo cuando llegué al vestíbulo pero no le dejaba pasar; la prisa de los otros dos niños y el tren en el andén no le inquietaron, y tras intentarlo un par de veces más, lejos de saltar el torno y salir corriendo como haría cualquier niño de su edad, o ese hombre que veo habitualmente por las mañanas, el niño se fue tranquilamente a pedir explicaciones a la taquilla.

Reconozco que me sorprendió, incluso me alegró porque pensé que aún quedaba esa esperanza de tratar de hacer las cosas bien. Supongo que también es porque no puedo decir que yo de pequeño hubiera actuado del mismo modo, sobre todo cuando al cruzarme con él observé que la taquilla estaba cerrada, por esa fabulosa atención al cliente que nos dirige a una máquina expendedora de billetes o en su defecto, cuando está, al vigilante de seguridad.

No quise mirar atrás y ver la decisión que tomó aquél niño, pero cualquiera que fuera estuvo bien. En ese momento en el que salí a la calle y estaba oscuro, recordé una vez más al hombre que habitualmente me encuentro por las mañanas, y fue cuando caí en la cuenta de que, al igual que esta metáfora, cuanto más pasa el tiempo peor hacemos las cosas.

En realidad no sé vivo en el presente de ese hombre, que cuando era niño perdió la paciencia en ese mismo torno, o en el pasado de ese niño que una vez fue responsable como sus padres le enseñaron. De cualquier modo, uno está acostumbrado a ver a hombres comportándose como niños cada día, por lo que prefiero pensar que me encontré a un niño actuando como el buen hombre que será de mayor; aún hay esperanza.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/59050

No me he vuelto loco, aunque podría hacerlo y alegar locura transitoria o algo así, coger un coche y atropellar a mi mayor enemigo, entre otros muchos delitos menores cuya lista sería casi inacabable. Podría convertirme en delincuente por una vez en la vida, acudir a un juicio y aún siendo declarado culpable, si se tiene el cuidado suficiente para que la pena sea inferior a dos años y uno carece de antecedentes penales no iría a la cárcel.

Hay precedentes más que suficientes para salir indemne de tantas sentencias incomprensibles, que asustaría a las personas de bien que se detuvieran a pensar un segundo del riesgo que corremos cada vez que salimos a la calle. Cada vez que nos cruzamos con una persona excesivamente nerviosa, con ganas de divertirse (como la moda de pegar a la gente sin ton ni son por la calle, grabarlo en vídeo y colgarlo en Internet), o simplemente con alguien que roba por cualquier tipo de necesidad…y vuelve a salir a la calle.

Las ciudades están llenas, cada vez más, de este tipo de personas y los jueces, que al igual que la Policía se supone que están para proteger al ciudadano, permiten que actúen con total impunidad.

Esta semana me ha indignado leer en la prensa otra vez la frase ‘sin antecedentes penales y una pena inferior a dos años’, pero como en esta ocasión no se trata de un famoso al que aleccionar públicamente, sino de una anónima mujer británica que abandonó a su hija en una playa de Tarragona para irse de copas a un bar, tras un juicio rápido y una sentencia de 6 meses de prisión la mujer en cuestión ya goza de total libertad. ¿Hasta cuándo esta permisividad delictiva?

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/58852

Otro lunes cualquiera

Compañera usted sabe que puede contar conmigo
no hasta dos o hasta diez
sino contar conmigo.


De “Hagamos un trato”, Poemas de otros (Mario Benedetti)


Los lunes nunca son un día cualquiera; dependiendo del estado de ánimo de cada uno suele ser el mejor o el peor día de la semana, pero no un día cualquiera.

El lunes es el mejor día para madrugar más de lo habitual, desayunar fuerte acompañado de unos versos de Benedetti y ajeno a las noticias matutinas, que ya se abrirán paso durante la semana, mientras el olor a café recién hecho te carga las pilas.

Nada puede salir mal: ni los recuerdos del mosquito tigre en tu pierna ni las caras largas en el trabajo, ni ver desierta la ciudad poblada de tiendas vacías cuando salgas a pasear. Ni siquiera la previsión de mal tiempo es suficiente, porque basta salir con un paraguas a la calle para que el sol se imponga de forma autoritaria ante tu tímida indecisión.

En estos días de agosto, donde el último recuerdo del día es una taza de rooibos helado para combatir el calor y el insomnio, todavía quedan personas que se encuentran una maleta con 3.250 euros y la devuelve íntegra en la comisaría. Para que luego digan que la prensa sólo trae malas noticias.

El virus del miedo

La OMS ha anunciado el fin de la pandemia de gripe A, que dejó 19.000 muertos en todo el mundo, una cifra que sin embargo ahora resulta insignificante en comparación con las 500.000 muertes por gripe común o el millón de vidas que se cobra cada año la malaria. Se acabó el pánico de antaño, cuando el mundo se venía abajo mientras la industria farmacéutica hacía caja. Ahora que no hay peligro, en España tenemos que tirar a la basura los 266 millones que el Gobierno se gastó en los 37 millones de vacunas, de las cuales tan sólo se utilizaron 3 millones, en medio de una crisis que no termina de remontar.

Pero la gripe A no fue nada. Se avecina un virus todavía mayor y silencioso, lo que hace que aún sea más peligroso, que amenaza septiembre como cada año aunque éste se antoja peor. Dentro de unas semanas recibiremos datos desoladores en la primera página de los periódicos y telediarios; cifras de los muertos en carretera, el porcentaje de aumento de los divorcios y la previsible subida del paro en un mes en el que se terminan muchos contratos temporales.

Se dice hay un nuevo virus, del que nadie habla en voz alta pero que todo el mundo conoce. Hace unos años que, poco a poco y sin darnos cuenta, venimos escuchando que la depresión es la epidemia del siglo XXI. Con éste, sin embargo, no interesa alarmar demasiado para alargar el beneficio lo máximo posible. Una vez más, la industria farmacéutica se encarga, cómo no, de suministrar el remedio a través de antidepresivos y otros fármacos que recetan los psiquiatras, no sin antes la cita previa de rigor con el psicólogo, esa persona que actúa como el amigo de toda la vida que te escucha con la diferencia que éste mira el reloj sin vergüenza, cobra y te deriva al médico que te abre el camino a la farmacia.

Tengo la impresión de que en realidad la depresión no existe, que es sólo un problema que se inventó y con él, la medicación supuestamente adecuada para combatirlo –como la gripe A-, cuando en realidad la epidemia del siglo XXI no es más que el chollo de los mismos de siempre. Ya digo que sólo es una impresión, aunque quizás es cierto que existe la depresión y el virus se filtra en el organismo a través de la tinta de los tatuajes, el moreno de los rayos uva cuando desaparece, las letras de los libros que leemos o las tonterías que escuchamos a diario en muchos programas de la televisión..

No obstante, de un tiempo a esta parte se han perdido los valores tradicionales, así como la educación y el respeto por las personas, sobre todo por parte de la juventud. Las ciudades se hacen más grandes y cada vez hay más gente sola; la televisión ejerce de ansiolítico a los que se resisten a caer en la tentación farmacéutica, o quienes no pueden permitirse las costosas consultas privadas. Tal vez éste sea el origen de todo.

Aunque el verdadero virus, ése que es tan silencioso, no es otro que el conformismo. Todos lo llevamos dentro: lo introduce en nuestro organismo la propia sociedad, a través de las pasarelas de moda o las campañas de publicidad –entre otros- cuando crean estereotipos que diferencian a unas personas de otras. Tarde o temprano se activa en todos y cada uno de nosotros, basta con ponerse delante de un espejo para saber en qué estado se encuentra y qué antídoto hay que aplicar. Algunas personas se curan haciendo deporte, comprando zapatos y bolsos o celebrando victorias deportivas en las que no son partícipes físicamente, pero sí de corazón. Otros también lo hacen mirándose dentro de sí mismos, donde nunca creyeron que había nada que ver.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/58614

Equivocaciones

Muy a menudo el concepto de una equivocación resulta ser algo negativo, y según el contexto hasta catastrófico. Hay equivocaciones de las que uno no se da cuenta hasta que pasa el tiempo; casi siempre resultan ser las mejores, aunque cuando se descubren parezca imposible pensarlo.

Hoy cogí un tren en dirección a un lugar del que hacía por lo menos tres años que no visitaba. No tenía la certeza de que fuera mi tren, sólo que iba en la dirección que yo quería. Pero por lo visto en tres años cambian muchas cosas, y el mismo tren que tiempo atrás iba hacía un lado del Vallés, ahora resulta que ha cambiado su ruta. Como nadie en el vagón se extrañó, protestó o montó en cólera, entendí que fue un error mío y me bajé en la primera estación con la primera intención de dar la vuelta y volver al punto de partida… pero la tarde iba a resultar mucho más interesante.

Sin saber muy bien por qué, decidí quedarme en ese lugar, que también conocía, y pregunté cómo llegar a una determinada calle a la primera persona que pasó por delante. Se puso las manos a la cabeza, casi literalmente, y le entraron los sudores al pensar que ese lugar estaba a 2.5km, y sin dar crédito ni mucho menos pedirlo, me invitó a subir al coche y acercarme amablemente. El coche, además, resultó ser un descapotable, de esos sin luna delantera que yo digo ‘de pueblo’ (por mi absoluta ignorancia hacía el mundo del motor).

Una vez llegué a mi destino, aún sorprendido por haber encontrado vestigios de solidaridad ante un desconocido en los tiempos que corren, emprendí mi camino calle arriba. La primera impresión que tuve es que me había equivocado, primero de tren y después en la decisión de quedarme, pero sin ello no habría tenido esa bocanada de aire fresco de la que tan poco estoy acostumbrado no sólo a recibir, sino a observar en mi entorno.

De nuevo volví a equivocarme, en esta ocasión al tener ese instante de negatividad… de ese optimista con experiencia que siempre me consideré. A los pocos minutos me di cuenta que iba a ser una de las mejores tardes que recuerdo, especialmente a última hora, donde tuve la suerte de tener una agradable conversación con un par de personas, desconocidas por completo, que hicieron que en el viaje de vuelta a casa –esta vez en autobús- tuviera una de las mejores sensaciones que recuerdo en los últimos tiempos.

Y con ello una lección, no digo que nueva porque nueva no es, pero sí viene bien recordar este tipo de lecciones de vez en cuando.

Facilidades de pago

Qué fácil sería si, como ocurre con las compras, las personas fuéramos capaces de ofrecer facilidades de pago entre nosotros; como si de pronto un día respondiéramos con un abrazo a quien busque la complicidad con su sonrisa, en lugar de pegarle un tortazo con esa mirada que tiene la gente cuyo trabajo es vender sus miserias a precio de liquidación por cierre de amabilidad.

Facilidades de pago

Qué fácil sería si, como ocurre con las compras, las personas fuéramos capaces de ofrecer facilidades de pago entre nosotros; como si de pronto un día respondiéramos con un abrazo a quien busque la complicidad con su sonrisa, en lugar de pegarle un tortazo con esa mirada que tiene la gente cuyo trabajo es vender sus miserias a precio de liquidación por cierre de amabilidad.

Coherencia política

La nueva reforma laboral es un hecho desde ayer, que se aprobó en el Congreso gracias a la abstención del PNV y CIU. No deja de ser curioso lo que ha ocurrido en los últimos días en Cataluña, donde se acaba de prohibir las corridas a partir de enero de 2012, gracias al voto a favor de Montilla y la abstención de CIU, que sin embargo su voto ha sido determinante para prohibir los toros. Esta prohibición llevará al paro a muchas personas, pero si bien el presidente de Cataluña ha asumido el riesgo de su decisión con valentía y coraje, al líder de CIU le ha faltado más determinación a la hora de posicionarse en el grave asunto de la reforma laboral, que en cualquier caso y en ambos asuntos a buen seguro le van a repercutir negativamente en las elecciones.

Pero esto no es algo que extraña en Cataluña, ni siquiera en el resto del país, porque históricamente CIU siempre se ha arrimado al sol que más calienta, sin importar si el viento sopla por la izquierda o por la derecha. Ahora que están más cerca que nunca de ganar las elecciones –y presidir, que es lo que les falta-, parece que han pinchado en hueso al ayudar al Gobierno a aprobar una reforma laboral que es cuanto menos polémica.

No deja de ser irónico que un partido político que se jacta de estar en posesión de la solución para todos los problemas de Cataluña, a la hora de tener el poder de elegir el futuro laboral de sus ciudadanos haya decidido abstenerse, volver a esconderse en los despachos y dejar que pase el tiempo para saber de qué lado procede el viento favoable no remar a contracorriente cuando lleguen las elecciones.

Esta semana todos los españoles hemos comprobado los diferentes perfiles de políticos que actualmente tenemos en nuestro país: en primer lugar tenemos al cobarde, como los de CIU, capaces de dar la cara en contra de los toros en el Parlamento catalán y esconderse en el Congreso ante la reforma laboral; imagino que, por aquello del humor catalán ahora que sus dirigentes aparecen en un programa de chistes en televisión, han optado por dar prioridad a aquellos temas que consideran más importantes. Después tenemos, cómo no, al PP, que también da prioridad a los toros y se ha apresurado a registrar una proposición de ley para protegerlos en toda España, ante la amenaza de que otras comunidades imiten a Cataluña. En cuanto a los sindicatos, bueno, decir que han confirmado que irán a la huelga del 29 de septiembre para ser cabeza visible en la portada de todos los periódicos… aunque a mí no me queda del todo claro si van por aquello de defender los derechos de los trabajadores o porque han prohibido los toros.

Y por último, cómo no, sólo me queda felicitar al Gobierno del PSOE por ser el único partido político en aplicar con coherencia sus políticas, en este caso con respecto a la nueva reforma laboral. A partir de ahora un empresario podrá despedir a sus empleados según la previsión de pérdidas, a razón de 20 días por año trabajado, por lo que, por poner un ejemplo, ahora está en la misma situación de riesgo un trabajador de BBVA, Banco de Santander, La Caixa, Caja Madrid o el Banco Popular -que han obtenido un beneficio en conjunto de 8.423 millones en los seis primeros meses del 2010, pero un 10% menos que el año anterior- que el dependiente de una pequeña tienda que a duras penas cuadra la contabilidad a final de mes.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/58368

Antes de irse a dormir

Como anticipo, espero que pronto, de publicar mi nuevo libro ‘Diario de una mujer coqueta’ (que acabo de registrar debidamente), os dejo uno de los relatos que lo componen:


Ahí estaba, frente al espejo y con una gran duda: “¿Tejanos y blusa o vestido de encaje y tacones?” – Se preguntaba para sí misma.

Mientras se acercaba la hora y terminaba de decidirse, se alisó el pelo, escogió unas gafas para la ocasión y acabó de pintarse las uñas. Volvió a mirarse al espejo con una percha en cada mano y finalmente se decantó por los tejanos y la blusa, conjuntada con unos zapatos que sólo se había puesto una vez.

Llegó la hora de salir a la calle, no sin pocos nervios. Salió decidida hacía la esquina, tiró la bolsa de basura al contenedor y después de dar una vuelta a la manzana y pasar delante de la terraza del bar, se volvió a casa donde se quitó el maquillaje y se puso el camisón para irse a dormir.

Huelgas

Hay cosas que nunca cambian a lo largo de cada mes del año: durante los últimos meses se produce el mayor gasto en consumo personal (regalos de Navidad, cenas y caprichos varios) y es en los primeros meses del siguiente año cuando toca pagar las tarjetas de crédito. Enseguida toca reservar las vacaciones de Semana Santa –o puentes varios- para darse un respiro antes de las vacaciones de verano; unas vacaciones que, por cierto, ya se pueden reservar desde abril con las indecentes ofertas 2x1 (por aquello de la publicidad engañosa). Total, que sin darnos cuenta cada mes tenemos una ilusión para sobrellevar nuestras vidas, que por supuesto conlleva un gasto.

Es posible que por culpa de eso cada mes de septiembre sea un mes muy bueno para un sector y muy malo para otro; mientras los abogados hacen su particular agosto, gracias a las demandas de divorcio (otro clásico que nunca cambia, y cuyo aumento ya es del 200%), al sector del comercio le toca esperar hasta que la gente se ponga a derrochar ante la víspera de Navidades. Y vuelta a empezar un año más.

Pero si hay un verdadero clásico, algo que no cambia ningún año –ni parece que cambiará, son las huelgas de verano; cuando no es de los trabajadores de Iberia, es de los controladores aéreos, los pilotos, aerolíneas en quiebra, o como acaba de anunciar el sindicato CGT, de Renfe en plena operación salida de agosto. Y cada año más personas que tratan de disfrutar –como pueden, y como les dejan- de unas merecidas vacaciones son las perjudicadas, para que al final unos trabajadores que en muchos casos triplican el sueldo de estas personas perjudicadas ganen todavía más dinero a su costa.

En pocas semanas hemos sido testigos de la huelga más salvaje que recuerdo, la del metro de Madrid, que ha interrumpido la rutina de toda una gran ciudad. Me pregunto cuándo llegará el día en que seamos nosotros, los que históricamente somos los únicos perjudicados, los que nos declaremos en huelga. De algún modo, el que sea, pero no acabo de comprender cómo seguimos pagando religiosamente las constantes subidas de cualquier transporte, para que al final acabe en el bolsillo de las personas que poco después nos perjudican gravemente.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/58142

Sed

Cita célebre:

"Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua." (Antoine de Saint-Exúpery).


Anexo:

La ciudad está llena de fuentes pero con muy pocas personas con sed de conocimiento.

Desde mi ventana

Desde mi ventana veo la bandera independentista catalana; ¡qué bonita, con su estrella! Me recuerda tanto a la estrella que luce la camiseta de la selección española de fútbol... qué emoción, aún recuerdo el golazo de Iniesta, al que algunos tratan de nacionalizar como catalán a toda prisa.

Campeones del mundo


España, por fin, se ha proclamado campeona del mundo de fútbol. Se acabó la mala suerte que hasta ahora teníamos en los mundiales; atrás han quedado la maldición de los cuartos de final, los codazos italianos y los goles legales que fueron anulados. Hoy, a pesar juego sucio de los holandeses y la permisividad del árbitro (lamentable, inaceptable juego duro y un arbitraje así en una final de la copa del mundo), podemos decir una enorme sonrisa que SOMOS CAMPEONES. ¡Felicidades!

Gracias, Sara Carbonero

España ha hecho historia. Como titular es poco original, lo sé, pero soy feliz. Soy catalán, porque nací en Barcelona, pero a diferencia de Jorge Lorenzo no tengo problema alguno en mostrar la bandera mi país, todavía, constituido como tal.

A partir de hoy Tomás Roncero, y similares, tendrá motivos más que suficientes para terminar con el debate de la portería española, en el que estoy tan de acuerdo como en desacuerdo. Sin duda, Casillas se merece un monumento después de parar otro penalty trascendental, además de reconocer el mérito de Reina al advertirle por dónde iba a tirarlo, después de que el gran Piqué cometiera un error innecesario.

Al instante, casi sin recobrar el aliento del susto, sin bajar del éxtasis de la alegría, otro penalty esta vez a nuestro favor. Marcó Xabi Alonso, pero unos cm de Cesc decidieron al árbitro, que se guardó una tarjeta roja clara, mandó repetir el penalty. Lo volvió a tirar Xabi Alonso, falló y Cesc, cuando iba a marcar, fue objeto de otro penalty, aún más claro, que esta vez no se pitó.

Después de los nervios ante lo acontecido en pocos minutos, de repente la sombra maldita de los cuartos de final de 1994 y 2002 comenzó a planear entre la afición española. Pero enseguida Camacho, comentarista en esta ocasión, dijo la clave: “esto ya ha pasado, ahora hay que volver a jugar”. Y se jugó. Y en una maravillosa jugada de Iniseta, cómo no, asistió a Pedro para que su balón se estrellase al palo (lástima, pues se merecía marcar el gol que le falta en una gran competición), pero Villa estaba ahí, como el verdadero delantero titular, para marcar no sin suspense el gol que finalmente dio la victoria, y una nueva página de gloria histórica para la selección española.

Fue muy significativo, por cierto, una vez concluido el encuentro cómo prácticamente todo el equipo fue a abrazar a Casillas, el verdadero héroe del partido, pues al detener el penalty dio alas al equipo; cuando falló Xabi Alonso, el segundo penalty que no debió llegar a tirarse, todos se enrabietaron y consiguieron su objetivo… tocar y marcar.

España, hoy, ha hecho historia. Villa es pichichi en solitario y, si todo sale según lo previsto, será además del mejor goleador español en un Mundial, el mayor goleador histórico de la selección, seguramente en la final; justo cuando Torres, que no merece siquiera jugar de suplente en esta competición, visto lo visto, termine marcando otro gol decisivo como indica el destino de los alemanes.

Sólo dos apuntes más: Luis Aragonés tiene todo el derecho a trabajar; en España somos conocidos por ser los que más trabajan y los que menos producen. Y para terminar, un titular para la prensa inglesa: LA CULPA SIGUE SIENDO DE SARA CARBONERO.

Según un estudio de Noxa Consulting, el 22% de los ciudadanos de Barcelona considera que la inseguridad es el primer problema, por encima de la vivienda y el paro. No debe faltarles razón cuando este fin de semana ha habido varios sucesos en la ciudad. Ahora deberían preguntarles también qué temen más, si la agresividad de los delincuentes o a la policía que los protege de ellos.

Resulta que ayer un sector de los Mossos d’Esquadra estaba manifestándose por la rebaja de sueldos de los funcionarios y otro sector de los propios Mossos tuvo que acudir a desalojarlos. Es algo surrealista, pero admirable. A ver si un día de estos también se manifiestan en la Plaza de Sant Jaume todos esos gremios que no llegan a ser mileuristas; algo que hasta hace poco era una vergüenza y ahora resulta ser un privilegio. Si se atreven los Mossos d’Esquadra, que ganan el doble que muchos trabajadores, ¿por qué no los demás?

Mientras tanto todavía ruge la rabia y el anticatalanismo por las páginas virtuales, y alguna que otra hoja impresa todavía derrama tintas de indignación contra Jimmy Jump. A ese pobre niño grande, cuyos actos sólo se explican por un profundo afán de protagonismo, no se le ha ocurrido nada mejor que colarse en la actuación de Daniel Diges en Eurovisión.

En realidad él sólo quería ser una vez más el protagonista, y lo consiguió, pero cabe recordar que hace casi dos décadas un verdadero fanático apuñalo en Hamburgo a Mónica Seles, la mejor tenista del momento. Es ahora, sin embargo, después de todas las actuaciones conocidas de Jimmy Jump cuando se pone seriamente en entredicho la seguridad de los grandes eventos que consigue saltarse.

Pero que nadie se alarme: ni ese catalán que hace el ridículo con su barretina es peligroso, ni la gente que clama contra la seguridad de Eurovisión está más preocupada en la seguridad que en la rabia, ya contenida con el Chikilicuatre (que también procedía de Cataluña) por lo que se ha considerado un boicot.

Por cierto, dicen que el Grupo Bilderberg va a reunirse en Sitges este fin de semana, según dicen para debatir sobre los temas económicos y políticos, aunque yo creo que es una timba mundial de poker. Me explico: el año pasado, que se reunieron en Grecia, debieron perder la partida los participantes europeos porque unos meses después la UE y el FMI tuvieron que salvar al país de la quiebra. Y este año, casualmente cuando nosotros comenzamos a tener la fiebre alta, el Grupo Bilderberg ha escogido a España para reunirse. A ver cómo estaremos el próximo año.

Me pregunto si en este misterioso grupo están, como dicen, las personas que mandan y mueven los hilos del mundo en la oscuridad de los gobiernos, los peores jugadores de poker o sólo son un grupo de amigos que organizan su agenda una vez al año para tomar el té con pastas. Habrá que ver si Jimmy Jump se atreve también con la seguridad del hotel y nos lo explica un día.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/56575

Tecnologia invasiva

Mañana sale a la venta en España lo último en tecnología: el iPad. Hasta ahora teníamos el iPod, iPhone y pronto tendremos iTV, iSEX y cosas así. Esto de la tecnología se está convirtiendo en una peligrosa arma de doble filo. Poco a poco, sin darnos cuenta, estamos ocupando nuestra vida de necesidades absurdas y llenando los cajones de cargadores de batería. ¿Alguien se ha preguntado cuántos tenemos ya? Hagamos cuentas: el del teléfono móvil, por supuesto, el ordenador portátil, el mp4 (también el del iPod, porque aunque nos modernizamos también nos resistimos a desprendernos de lo antiguo, por si acaso vuelve de moda como la ropa de los 80), el iPhone, la cámara fotográfica, la videocámara y ahora el iPad, que básicamente hace casi todas esas funciones, pero seguiremos conservando todo lo anterior… por si acaso. En definitiva, los fabricantes de cable y de adaptadores son los que se están forrando en realidad.

Lo más sorprendente del iPad no es el producto en sí, que va a proporcionarnos el –parece ser- ansiado deseo de perder el tacto y olor de un libro para perder además su lectura cuando nos quedemos sin batería, sino que todos y cada uno de los diputados europeos ya tienen uno; luego nos cuentan la milonga de la crisis, como aquí en España que hemos rebajado –un poco- el sueldo a funcionarios que cobran de media al menos 1.500 euros, pero los multimillonarios siguen sin contribuir en su justa medida que, ante el próximo movimiento de Zapatero, ya están tomando antidepresivos. Mientras tanto, los mileuristas que tienen la suerte de serlo, se ríen por no llorar; los que no llegan ni a mileuristas, lloran para seguir sintiéndose personas, haciendo equilibrios para llegar a fin de mes.

Por lo visto esta nueva maravilla tecnológica, que no hace más sino que reunir todo lo que ya teníamos con otros productos por separado, a nuestro ritmo y cuando queríamos (con la diferencia que ahora sólo habrá una única batería para todo), costará entre 479 y 779 euros. Es decir, un chollo; un chollo para los fabricantes, claro. Y una compleja contradicción para los cientos (quizás miles) de personas que lo comprarán al compás de declararse en crisis (algunos de ellos, seguramente, aprovechando la ayuda que el Gobierno da a los parados), que al unísono gritan en voz baja contra la crisis. Y digo en voz baja porque hay personas que son capaces de vociferar a los cuatro vientos lo mal que está el país pero es incapaz de salir a defender otro modelo de sistema, y sin embargo es capaz de perder una mañana entera haciendo cola para comprar un iPad (o similar).

El problema de todo esto es la campaña de marketing que se organiza, porque consiguen que la gente crea que necesita comprar algo que ya tiene aunque en diferentes productos. Aunque siempre ha habido sibaritas, pese a las crisis, cuya aplicación del producto ha sido lo de menos (basta una pequeña modificación del nombre o incluso del color del producto para actualizarse), sino que lo más importante es poder presumir de estar a la última; algo absurdo, aunque por lo visto es eficiente porque las masas responden; no importa el paro, la hipoteca, la caries del niño o el presupuesto en preservativos del mes (o léase las píldoras del día después). Lo que es importante –sobre todo socialmente- es estar a la última, aunque no sirva de nada. De poco sirve ya un webcam, o servirá en breve, si la persona que está al otro lado además no puede masturbarte. ¿Comunicación dicen? Hay excusas para todo, hasta para el sexo a distancia, pero es cierto que moralmente venden más otras cosas. Probablemente los que inviertan primero en ese proyecto sean desde la propia Iglesia… cosas más raras se han visto, como invertir en ladrillo en plena crisis en el sector. Aunque claro, cuando uno tiene los techos de oro no le molesta que le pisen de vez en cuando el suelo.

En resumen, para no liarme mucho; que a partir del viernes una persona en el metro podrá ver el videoclip –además de escuchar la canción, a todo volumen claro- y al paso que vamos casi a masturbarse públicamente contemplando una película de Nacho Vidal a golpe de dedo (ya ni siquiera harán falta los cinco, por lo menos de forma musical), pero sobre todo podrá leer libros sin pasar páginas, algo poco útil cuando uno quiere subrayar algo (o quizás intercalar un punto de libro en la página más interesante), al mismo tiempo que le llaman por teléfono para decirle dónde han quedado para encontrarse en un lugar que tendrá que buscar en el portal de turno, para que al día siguiente –cuando alguien suba las fotos- comprobar los efectos del alcohol no sólo al alcance de todo el mundo que tenga conexión a Internet, sino ya al alcance de un simple click en el índice… que no deja de ser, además de la página más interesante del navegador, el dedo que utilizamos para consultarlo.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/56312

Hace unos días que han operado al Rey, pero que nadie se alarme, parece que no ha sido todo lo grave que en un principio se temía. Es más, la experiencia ha servido para saber, según las propias palabras de Don Juan Carlos, que la sanidad pública de nuestro país es muy buena; creo que dijo algo así que le llena de orgullo y satisfacción. Aunque claro, si tenemos en cuenta que un señor que vive en Madrid ha tenido que ir a Barcelona a operarse, con la cantidad de hospitales que hay en la capital, teniendo en cuenta además la fama que tienen, no deja de ser curioso; por supuesto, también hay quien asegura que en realidad el Rey se ha operado en el extranjero.

Lo que está claro es que Don Juan Carlos no debió esperar varias horas en la sala de urgencias; me cuentan que además tuvo toda la habitación para él solo, aunque ya sería muy raro que además le pusieran la televisión en abierto sin tener que echar monedas para poder verla.

Por lo visto su séquito real ha ocupado dos plantas del hospital, por aquello de la seguridad... que tratándose del Hospital Clínico, no deja de ser inquietante de qué protegían realmente al monarca: yo apuesto a que de los especialistas... aunque también hay que comprenderlos, con esa presión no debió ser fácil operar a una personalidad tan importante.

Mientras tanto, en la sala de espera de urgencias la gente continuaba esperando múltiples horas, algunas de las cuales normalmente se podrían agilizar con un simple pinchazo, que ahorraría tiempo y sufrimiento a los pacientes, en casos como un cólico nefrítico. También acostumbran a desproteger a los pacientes de toda dignidad, con esas batas que dejan el culo al aire, en medio de la frialdad del pasillo por el que transitan de un lado a otro las enfermeras, entre las miradas de tristeza de algunos cuyo final fue ése.

Pero no se crean, el Rey es muy campechano, siempre se ha dicho así, y ha tenido el detalle de pedir la factura, aunque a fin de cuentas la pagaremos entre todos; el por qué yo todavía sigo sin entenderlo muy bien. Supongo que algún día nos lo explicarán, porque lo de preguntar si nos apetece tener a un hombre que -de acuerdo que ya tiene sus años- tiene el valor de decir que está orgulloso de la sanidad pública española, está claro que sólo puede significar dos cosas: que la demencia senil ha llamado a las puertas de palacio, o que entre tanto trabajo de esquiar aquí, navegar allá, algo le ha nublado la razón. O quizás estoy equivocado, y en el hospital le han tratado como a un paciente más, mostrando su culo real por los pasillos y esperando su turno en la sala de urgencias; tal vez dijo lo que dijo para que nunca salgan a la luz los vídeos de las cámaras de seguridad en programas como el ‘Sálvame’.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/55751

El arma

El pasado viernes por la noche me sentí completamente avergonzado. Estaba junto a unos amigos en el metro, hablando de nuestras cosas y dirigiéndonos a nuestro destino. Alrededor nuestro mucha gente como nosotros, cada uno a lo suyo. De repente entró en el vagón un oscuro personaje, alguien que desentonaba claramente con todos los demás; su mirada fría y ausente, así como el arma que sujetaba entre sus manos, llamó la atención de todos nosotros, pero nadie se atrevió a increparle.

Nosotros tratamos de molestarle con eructos, producidos por nuestro pequeño botellón público, otros sin embargo fueron más allá y se pusieron cerca de él subiendo al máximo el volumen de su iPod; pero no hubo forma de ahuyentarlo.

Después de unas pocas paradas, y antes de llegar a su destino, el tipo en cuestión levantó la mirada sin perder la concentración, cerró su libro y con cierto aire de superioridad, se bajó finalmente en su parada. Nadie se atrevió a increparlo… el libro tenía por lo menos 1.000 páginas.

Por lo visto, para ser político hace falta cursar la carrera de hipocresía y, en el caso de tener intención de afiliarse al PP, un master de doble moral, a poder ser con referencias homófobas y racistas.

Resulta sorprendente la facilidad con la que dentro de un mismo partido se permite estigmatizar a todo un colectivo, en este caso el de los gitanos rumanos de Badalona, al mismo tiempo que Esperanza Aguirre asegura que en Madrid se trata de un colectivo modélico. Aunque, sin duda, lo más incoherente es cómo Sánchez-Camacho, la presidenta del PP en Cataluña, trata de lavarse las manos cuando estuvo repartiendo personalmente la propaganda racista, para después decir que apoya y respeta a los gitanos rumanos.

Para ser sinceros, lo que más me sorprende no es el hecho en sí, algo a lo que ya estamos acostumbrados por parte del PP, sino que a estas alturas todavía traten de justificarse, máxime sabiendo que en las encuestas de Cataluña van de mal en peor, en lugar de hacer un ejercicio de sinceridad y, por una vez, decir públicamente lo que han venido demostrando todo este tiempo con su actitud política: homofobia y racismo, primero con su enérgica protesta con la ley en favor del colectivo gay, y ahora, una vez más, contra los inmigrantes… cuando curiosamente, en Badalona, la tasa de españoles detenidos duplica la cifra de los gitanos rumanos.

Como decía antes, el día que los responsables del PP catalán decidan quitarse la máscara y decir sin tapujos lo que piensan, y no lo que creen que piensan los ciudadanos, probablemente obtendrán más votos de los que habitualmente vienen perdiendo; sólo con el voto convencido de homófobos y racistas, a buen seguro que suman más que esos pocos indecisos que votan a la derecha catalana únicamente por votar contra la extrema izquierda independentista.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/55204

En la playa de la Barceloneta, un sábado de primavera un padre se dispone a dar a su hijo una de las clases más importantes en la vida de todo hombre: construir su primer castillo de arena.

El niño se había quedado maravillado con el castillo de arena que, además, incorporaba todo un parque a su alrededor, y hasta un pequeño lago de agua natural que su creador, que cobraba en el paseo marítimo por cada foto que se hacían los turistas, se encargaba puntualmente de ir reponiendo.

El padre, cuyo objetivo era tener entretenido al niño y adoptar cuanto antes la postura de hombre separado que educa con valores a su hijo, guardaba tres libros diferentes en la mochila (uno de Luis García Montero y otros dos de Carlos Ruiz
Zafón y el último de Stieg Larsson) para sacar el que más le convenía según el perfil que sacaba de la chica que le interese en ese momento.

El niño que con seis años todavía no había leído un libro, como el padre con 40, recibió instrucciones muy precisas de su padre:

- Hijo mío, el secreto está en la proporción correcta de agua y arena.

El niño, que por supuesto no entendía nada, empezó a hacer lo que buenamente pudo. Y como buenamente pudo hacer bien poco, se dedicó a seguir preguntando al padre, hasta que éste, cansado, decidió invertir totalmente en su hijo durante un tiempo, para que éste dejase de molestarle, y mientras su hijo conseguiría hacer por sí mismo un gran castillo de arena, él podría seguir observando el mercado de chicas aparentemente solteras.

Los dos trabajaron juntos, codo a codo. El niño escuchó atentamente y puso en práctica los consejos que le dio su padre, que a su vez recordó su etapa de la infancia cuando él era el niño... y su padre, que también miraba a las chicas aparentemente solteras.

Después de cavar un hoyo en una superficie de arena que estaba constantemente mojada, cerca de la orilla, ni muy cerca de la orilla para impedir que las olas les molestasen, ni muy lejos para no cavar un hoyo demasiado profundo. Arrastraron los montones de arena mojada del fondo y comenzaron a construir el castillo, mientras lo iban modelando.

El castillo, al final, quedó bastante bien para el poco interés que puso en realidad el padre, que pensó en el lado positivo de lo que él había considerado una pérdida de tiempo, pues seguro que alguna de las chicas aparentemente solteras de la playa estaría fijándose en tan noble acto, de un padre ayudando a su hijo en algo que no conoce, y que probablemente le servirá en el futuro para ser constante y conseguir aquello que se proponga.

El hijo, muy contento después de haber hecho su primer castillo, se fue a dar un chapuzón y jugar con otros niños de la playa. Casualmente hizo amistad con una niña que había venido sólo con su madre, y el padre aprovechó la ocasión para
entablar conversación con ella mientras los niños jugaban. Cuando al poco rato de tener confianza se preguntaron por su situación de padres solteros, él le dijo que era viudo. Ella, que ya le consideraba un hombre interesante (puesto que
casualmente leía a Carlos Ruiz Zafón, su autor favorito), ahora además sentía lástima por el suceso de ese hombre tan joven.

Al poco rato barajaron la posibilidad de ir a comer juntos, con los niños. Enseguida él llamó a su hijo, a lo que éste no estaba dispuesto a marcharse tan pronto, pues había hecho su primer castillo de arena y quería seguir disfrutando de él,
consciente de que no podía llevárselo a casa. Protestó enérgicamente ante la insistencia de su padre, primero con la voz suave y prometiéndole un regalo, después con un tono más serio y, finalmente, pisando y destrozando su castillo en un
torpe e inesperado tropezón, cuando la mujer y su hija no estaban mirando.

- Lo siento hijo, he tropezado, pero te prometo que mañana volvemos y hacemos un castillo más grande - le dijo para consolarlo, y terminar de convencerlo.

El niño no entendía nada. Sólo recordaba la ilusión y el trabajo que había puesto en construir su primer castillo de arena, la ayuda y el apoyo de su padre, que fue el que al final acabó destruyéndolo con tal de no escucharlo quejarse más. Lo
único que acertó a decir en ese momento fue:

- ¡Jo! Pero si mama nos dijo que vendría a buscarnos dentro de dos horas, ¿por qué nos vamos ahora?

Esa frase, ante la mujer y su hija que en esta ocasión sí estaban delante escuchando la conversación, lo cambió todo.

El Sudoku

omo cada mañana poco antes de las nueve, se encontraron en la estación de Sagrera, en el andén de la Línea 1 dirección Fondo, unos centímetros más cerca el uno del otro que el día anterior.

Los dos habían vuelto a sobrevivir a la carrera que cada día se organiza –sin mucha organización- en las escaleras que comunican las líneas 1 y 5. Los dos, con una sonrisa dibujada en el rostro, se tomaban la carrera como un juego cada vez que coincidían en el pasillo, pues sin comunicación alguna comenzaba entre ellos una carrera personal que ambos querían ganar, y eso los alejaba del malestar y las quejas por parte de los otros usuarios del metro entre sí.

Una vez dentro del vagón, ella leía, casi siempre algún libro de autoayuda; él sin, embargo, se entretenía rellenando sudokus cada día. La primera vez que se sentaron juntos ella se quedó impresionada con la capacidad de ese chico, cuya mente debía ser privilegiada para completar con tanta rapidez un pasatiempo que ella ni siquiera comprendía. Él, absolutamente concentrado, apenas la miró nunca. Cuando llegaba su parada se levantaba a toda prisa y ella siempre se preguntaba si al día siguiente volverían a encontrarse.

Después de una semana ella decidió que había llegado el momento de ser valiente y conocer mejor a ese chico, el que hacía que sus primeros minutos del día fueran a menudo los mejores, porque aunque no lo conocía su instinto le decía que era el chico que siempre había estado buscando. Estaba desconcertada; no entendía porqué aquel chico parecía sentir la misma atracción que ella antes de subir al vagón, y después se mostraba con total indiferencia, siempre tan concentrado con los sudokus.

Al día siguiente, después de toda la liturgia diaria y una vez dentro del vagón, se acercó al chico, reclamó su atención con un saludo y él, por primera vez, la miró fijamente a sus ojos. Ella, bastante nerviosa ante la atenta mirada de ese chico, cuyos ojos azules parecían estar desnudándola por dentro, sacó del bolso un libro de sudokus y se lo ofreció.

- Si consigues resolver todos estos sudokus para mañana cuando volvamos a vernos, te invito a un café – le propuso ella, con total seguridad en su reto y en que el chico iba a conseguirlo.

El chico esbozó una sonrisa, cogió el libro, lo hojeó e hizo ademán de devolvérselo.

- Te lo agradezco, pero no tengo ni idea de cómo se resuelve un sudoku. Llevo todo este tiempo rellenando las celdas con cualquier número, únicamente porque estaba nervioso; me sentía incapaz de mirarte fijamente a los ojos, acercarme y decirte algo para conocerte. Supongo que no me he ganado ese café, pero dime, ¿al menos puedo saber tu nombre?
- Susana – respondió ella, sorprendida y con una enorme sonrisa cómplice. ¿Cómo te llamas tú? – le preguntó con más interés aún.
- Llámame cariño –respondió él.

La crisis del cielo

No, en esta columna no voy a hablar de los suicidas acechados por la crisis económica, ni tampoco por los casos de pederastia dentro de la Iglesia. En esta ocasión la crisis ha llegado a sus cotas más altas, las del propio cielo, debido al caos aéreo que ha originado la nube de cenizas del volcán Eyjafjalla.

Más de 100.000 vuelos cancelados, 1,2 millones de pasajeros afectados en todo el mundo y, lo más importante de todo este asunto al final, más de 1.000 millones en pérdidas para las aerolíneas, que han presionado todo lo que han podido para levantar las restricciones cuanto antes.

Como en toda época de crisis, siempre hay alguien que hace su agosto. En este caso, especialmente, los taxistas, que han cobrado hasta 2.000 euros por una carrera… y lo que es más preocupante para el pasajero, probablemente habrá tenido que aguantar su conversación durante largas horas de viaje. También las empresas de alquiler de vehículos, los autobuses y los barcos han sido los medios de transporte alternativos que han cubierto todas sus plazas en estos días.

La reflexión de toda esta situación no es sólo, por una vez, la falta de humanidad y la forma de aprovecharse de la situación aumentando considerablemente las tarifas habituales, sino la seguridad. Personalmente me preocupa más si los vuelos sin pasajeros que han hecho algunas aerolíneas, para recabar datos e información sobre cómo puede afectar la nube de cenizas al motor de los aviones, son verdaderamente seguros. Si realmente coger un vuelo es a día de hoy 100% seguro, o tendremos que esperar a que caiga un avión y lamentar entonces la pérdidas humana de personas que, por una mera cuestión empresarial de rentabilidad económica, se hubiera podido evitar.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/54970

Dicen que el tiempo pone a todo el mundo en su sitio. Aunque en esta época, como el tiempo no puede abarcar tanto tiempo libre, ni tanta ocupación del mismo a la vez, aprovechó la hipocresía para crear las redes sociales.

Dicen, por decir las malas lenguas (o las lenguas con más tiempo) que tarde o temprano todos terminamos por recibir, y dejar (casi siempre por este orden) un mensaje parecido a este en el contestador de alguien:


Hola. Soy yo.
Sólo llamaba
porque estos lunes
siempre me matan.
Ha amanecido
tarde este día;
mi almohada llena
de tus cenizas.

Pasé, ¿recuerdas?,
por nuestros bares
donde arañábamos
a la nostalgia
su sucio esmalte.

Cogí al futuro
por la cintura.
Donde hubo vuelo
sólo ha quedado
escombro de plumas.

Qué cosas pasan,
días bulliciosos,
tan cerca estamos
pero tan solos.
Sólo era eso.
Bueno, pues, nada,
si tienes frío y tiempo
me llamas.

(Ismael Serrano)

Desde hace dos años, cada mañana evita mirarse al espejo cuando se ajusta el nudo de su corbata. Desde entonces su conciencia no le deja tranquilo, pero la sobrelleva como puede porque aprendió que es algo que va dentro del sueldo. En su momento tuvo la elección de admitir su responsabilidad, vestir trajes más económicos y apagar la voz de su conciencia que le atormentaba a diario, cada vez que leía su nombre en los periódicos y se sentía responsable de la muerte de aquella niña. Pudo reconocer su error pero no lo hizo.

No la mató con sus propias manos, pero le concedió a Santiago del Valle, el presunto asesino de la niña Mari Luz, el arma homicida más importante: su libertad. Una libertad que no tendría si él hubiera hecho su trabajo.

Ayer, el Tribunal Supremo confirmó la multa de 1.500 euros a Rafael Tirado, por el 'retraso injustificado' de éste en la ejecución de la condena a Santiago del Valle, que habría impedido la muerte de la niña Mari Luz. Esta sentencia, además de confirmar una vez más la clase de Justicia que tenemos en España, nos permite observar una cosa: que el corporativismo es más habitual de lo que debiera y, en realidad, no hace ningún bien a nadie... salvo a Rafael Tirado, que una vez pague la ridícula multa, probablemente inferior a lo que cuesta su traje, podrá apagar definitivamente la voz de su conciencia y considerar que ya ha pagado el precio de su irresponsabilidad.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/54642

Probar antes de opinar

He descubierto que existe algo muy cercano al elixir de la vida, la panacea universal que prácticamente lo cura todo, menos la propia vida claro. Es un pequeño detalle que todavía falta por pulir, pero están trabajando en ello desde hace 80 años.

Se trata de las 38 esencias mágicas, también conocidas como las Flores de Bach, y que nada tienen que ver con el conocido compositor alemán. Se trata de todo un éxito comercial, más conocida como la ‘terapia de las emociones’, capaz de tratar muchos problemas físicos, mentales y emocionales.

Hace algún tiempo ya escuché hablar sobre este tema, por una amistad que no obtuvo muchos resultados con esta terapia. Hoy, a propósito de una conversación sobre el tema, me han invitado a probarlo antes de emitir una opinión sobre el tema, cosa que agradezco pero que por ahora descarto, por muy científico que sea.

Sin embargo, la frase ‘para opinar tienes que probarlo’, que por cierto me recuerda mucho a aquella otra de ‘si no votas no tienes derecho a quejarte’ (de la que ya he escrito lo que pienso anteriormente), me ha hecho reflexionar, y por supuesto informarme mejor acerca de las 38 esencias mágicas de las Flores de Bach.

Por lo visto, para casi cualquier problema hay una planta que supuestamente lo cura. Aunque hay que leer con atención y cuidado las indicaciones y no automedicarse, pues para un mismo problema puede haber hasta cuatro plantas diferentes (como los diferentes tipos de miedo). Por lo que he podido leer hoy (desde mi más profunda ignorancia y respeto sobre el tema hasta ahora), la terapia floral de Bach es la búsqueda y tratamiento del origen verdadero de la enfermedad. Es decir, si tenemos un cáncer, algo que generalmente asociamos a la mala suerte, el destino, y que casi siempre tiene una raíz genética, según la teoría de Bach –creo- es un factor emocional asociado a una emoción negativa. Una emoción negativa que, por otra parte, todavía no he encontrado la planta milagrosa que todo lo cura.

Eso sí, ante tal catálogo de propiedades positivas, a uno le entran ganas de cultivar un jardín botánico en su casa y echar mano de las hierbas según el momento. Lo que no acabo de comprender es que, si las hierbas tienen tantas ventajas, ¿por qué después de 80 años no sólo no mejoramos, sino que, personalmente, tengo la sensación de que todos empeoramos cada vez más? (Será el desconocimiento global, ¡digo yo!, como eso de la religión, que mientras unos se inmolan –matando a inocentes- para acceder al paraíso, mientras otros basan su existencia en el amor eterno a una persona, o eso prometen y firman).

Pero vuelvo a la necesidad de probar antes de opinar. Recuerdo que cuando era pequeño no me gustaba la coliflor; y no me gustaba sólo por el olor, porque aún no la había probado, y cuando mi madre me decía eso, la creí y la probé (por obligación, más que otra cosa, como ocurrió también con la turma, el hígado y los sesos), para efectivamente poder opinar –y confirmar- que no me gusta ni la coliflor, ni la turma ni el hígado ni los sesos.

Con el paso de los años se han repetido situaciones similares, como el tener la certeza de que no me gustan los tatuajes ni los piercing en mi cuerpo, el sadomasoquismo físico (el mental es un libro aparte) o el sexo con hombres, entre otras cosas, sin tener la necesidad de probarlo para poder cerciorarme de ello. Hay cosas que, por encima de las creencias personales, se rigen por las sensaciones e intuición de cada uno, sin más. De la misma forma que las Flores de Bach no afectan por igual a cada persona, no todas las personas aceptan –o entienden- que una flor pueda cambiar su vida, como tampoco es estrictamente necesario tener que probarlo todo para poder emitir una opinión al respecto.

Me pregunto cuántas personas opinan a diario acerca de los políticos, de la situación actual de la sociedad (a nivel social y económico), sin tener la menor idea de las personas que gobiernan nuestro país, o del fútbol, ahora que el Barça está de moda y Messi es la estrella que todos conocen, pero la palabra extremo les suena a algo negativo, y el interior es un piso oscuro al que nunca le da la luz.

La necesidad de probar algo diferente no es más que una necesidad de cambio, cualquiera que sea.

Hace un par de años tuve una época de cambio, una de tantas. Entonces decidí entre la cultura nocturna de empinar el codo, el sushi y el mundo espiritual. Ganó la tercera, por goleada. Digamos que a cierta edad, la discoteca no es el mejor lugar para empinar, ni el sushi está bueno (por más que traten de convencerme los sibaritas de la cocina –y lo probé-).

Entonces decidí leer cosas relacionadas con el mundo espiritual, la meditación, el poder del ahora, y todas esas gilipolleces (con perdón) que utilizan muchas personas para evadirse de su propia realidad. No digo que sean útiles (que lo son), sino que probablemente conocí a la persona equivocada en el peor momento de mi vida. Pero desde entonces comenzó a llamar mi atención, primero su culo… y tiempo después los conocimientos que adquirí en los libros que me recomendó, porque su experiencia y coherencia al respecto dejó mucho que desear.

Así pues, ¿realmente es necesario probarlo todo antes de opinar?

Si crees que sí, te recomiendo un ejercicio muy sencillo:

Cuando termines de leer este texto, sal a la calle y observa a la persona que físicamente menos te atraiga. Fíjate bien en esa persona, obsérvala de arriba abajo, abórdala y piensa que si no la pruebas, no sabrás si realmente te gusta o no. Olvida tus exigencias superficiales y creencias personales. Una vez superada esa prueba, sube un escalón más. Ahora que, sorprendentemente, has pasado una noche fantástica con esta persona, ésta te propone hacer un trío. Es algo que nunca has hecho antes, y te va a dar más trabajo de lo habitual –lo sé-, pero si no lo pruebas, no sabrás si realmente te gusta.

Finalmente, y como último ejercicio, ahora te encuentras en la situación de acompañar a estas dos personas, que te han invitado a un encuentro público llamado ‘Bukkake’. Es algo que jamás se te ha ocurrido practicar, pero claro, como nunca lo has probado tampoco tienes la certeza de saber que te va a gustar o no.

Ahora, dime. ¿De verdad sigues creyendo que es completamente necesario probarlo todo antes de opinar?

En fin, hay quién se toma las hierbas diluidas en agua y brandy para aliviar sus desequilibrios psicoemocionales, rodeados de velas y música relajante, y otros prefieren fumársela para potenciarlos, rodeados de alcohol y música a todo volumen. Al final es una simple cuestión de gustos.

Ayer fue condenada a dos años de cárcel la mujer que agredió a la profesora de su hija en Barcelona. No es la primera sentencia al respecto, ni por desgracia será la última. Esto me ha llevado a hacer una reflexión sobre la situación de una generación de jóvenes que está absolutamente perdida, de la que todos somos cómplices.

Si retrocedemos en el tiempo y comparamos nuestra infancia con la de los niños de hoy, observaremos que los de una generación y otra poco tienen que ver. Ya no juegan a las canicas en el parque, ahora se divierten pintando trenes o pegando al profesor, algo que años atrás era impensable. Pero claro, cuando los niños hoy ven que sus padres son los primeros que insultan y le agreden, ¿qué harán sino ellos, armados con teléfonos móviles con videocámara para colgar después las agresiones en Internet?

La sociedad, lejos de mejorar, empeora a pasos agigantados. Vivimos en un mundo donde el estrés y la prisa hasta por subir las escaleras del metro o caminar por la calle se apodera de nosotros. Los padres ya no educan a sus hijos con los valores humanos básicos; bastante hacen con poder sacarlos adelante como pueden. En muchos casos, la figura de los abuelos es la que ejerce de padre, pues hoy en día es difícil mantener la estabilidad económica familiar con un único sueldo.

Por si esto fuera poco, el aumento sistemático de divorcios, cuyo máximo índice llega puntualmente cada año en septiembre -irónicamente después de pasar las vacaciones en familia-, hace que los niños crezcan con mayor inseguridad, falta de motivación y todo ello se traduce en un fracaso escolar que, año tras año, aumenta de forma alarmante.

Si además tenemos en cuenta que muchos niños crecen rodeados de un maltrato físico o psicológico, todos esos conceptos y el estrés que comienzan a sentir desde tan pequeños, se traduce finalmente en la generación de jóvenes que está delinquiendo, cada vez con menor edad y mayor gravedad, hasta el punto de que una niña pueda asesinar a otra por cualquier tontería sin mayor trascendencia.

Todos somos cómplices de ello; desde la falta de educación y disciplina en casa, hasta el modelo de sociedad superficial que vende la televisión, que lejos de ser un entretenimiento, se ha convertido en un objeto de frustración para muchas niñas que crecen con la idea de que la imagen es mucho más importante que el conocimiento.

Ante este panorama, uno no puede evitar preguntarse: ¿Por qué hay tanta gente preocupada ante la amenaza del cambio climático, pues si conseguimos solucionarlo, qué clase de sociedad nos espera entonces?

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/54360

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