Desde mi ventana veo la bandera independentista catalana; ¡qué bonita, con su estrella! Me recuerda tanto a la estrella que luce la camiseta de la selección española de fútbol... qué emoción, aún recuerdo el golazo de Iniesta, al que algunos tratan de nacionalizar como catalán a toda prisa.
Etiquetas: pensamientos

España, por fin, se ha proclamado campeona del mundo de fútbol. Se acabó la mala suerte que hasta ahora teníamos en los mundiales; atrás han quedado la maldición de los cuartos de final, los codazos italianos y los goles legales que fueron anulados. Hoy, a pesar juego sucio de los holandeses y la permisividad del árbitro (lamentable, inaceptable juego duro y un arbitraje así en una final de la copa del mundo), podemos decir una enorme sonrisa que SOMOS CAMPEONES. ¡Felicidades!
España ha hecho historia. Como titular es poco original, lo sé, pero soy feliz. Soy catalán, porque nací en Barcelona, pero a diferencia de Jorge Lorenzo no tengo problema alguno en mostrar la bandera mi país, todavía, constituido como tal.
A partir de hoy Tomás Roncero, y similares, tendrá motivos más que suficientes para terminar con el debate de la portería española, en el que estoy tan de acuerdo como en desacuerdo. Sin duda, Casillas se merece un monumento después de parar otro penalty trascendental, además de reconocer el mérito de Reina al advertirle por dónde iba a tirarlo, después de que el gran Piqué cometiera un error innecesario.
Al instante, casi sin recobrar el aliento del susto, sin bajar del éxtasis de la alegría, otro penalty esta vez a nuestro favor. Marcó Xabi Alonso, pero unos cm de Cesc decidieron al árbitro, que se guardó una tarjeta roja clara, mandó repetir el penalty. Lo volvió a tirar Xabi Alonso, falló y Cesc, cuando iba a marcar, fue objeto de otro penalty, aún más claro, que esta vez no se pitó.
Después de los nervios ante lo acontecido en pocos minutos, de repente la sombra maldita de los cuartos de final de 1994 y 2002 comenzó a planear entre la afición española. Pero enseguida Camacho, comentarista en esta ocasión, dijo la clave: “esto ya ha pasado, ahora hay que volver a jugar”. Y se jugó. Y en una maravillosa jugada de Iniseta, cómo no, asistió a Pedro para que su balón se estrellase al palo (lástima, pues se merecía marcar el gol que le falta en una gran competición), pero Villa estaba ahí, como el verdadero delantero titular, para marcar no sin suspense el gol que finalmente dio la victoria, y una nueva página de gloria histórica para la selección española.
Fue muy significativo, por cierto, una vez concluido el encuentro cómo prácticamente todo el equipo fue a abrazar a Casillas, el verdadero héroe del partido, pues al detener el penalty dio alas al equipo; cuando falló Xabi Alonso, el segundo penalty que no debió llegar a tirarse, todos se enrabietaron y consiguieron su objetivo… tocar y marcar.
España, hoy, ha hecho historia. Villa es pichichi en solitario y, si todo sale según lo previsto, será además del mejor goleador español en un Mundial, el mayor goleador histórico de la selección, seguramente en la final; justo cuando Torres, que no merece siquiera jugar de suplente en esta competición, visto lo visto, termine marcando otro gol decisivo como indica el destino de los alemanes.
Sólo dos apuntes más: Luis Aragonés tiene todo el derecho a trabajar; en España somos conocidos por ser los que más trabajan y los que menos producen. Y para terminar, un titular para la prensa inglesa: LA CULPA SIGUE SIENDO DE SARA CARBONERO.
Según un estudio de Noxa Consulting, el 22% de los ciudadanos de Barcelona considera que la inseguridad es el primer problema, por encima de la vivienda y el paro. No debe faltarles razón cuando este fin de semana ha habido varios sucesos en la ciudad. Ahora deberían preguntarles también qué temen más, si la agresividad de los delincuentes o a la policía que los protege de ellos.
Resulta que ayer un sector de los Mossos d’Esquadra estaba manifestándose por la rebaja de sueldos de los funcionarios y otro sector de los propios Mossos tuvo que acudir a desalojarlos. Es algo surrealista, pero admirable. A ver si un día de estos también se manifiestan en la Plaza de Sant Jaume todos esos gremios que no llegan a ser mileuristas; algo que hasta hace poco era una vergüenza y ahora resulta ser un privilegio. Si se atreven los Mossos d’Esquadra, que ganan el doble que muchos trabajadores, ¿por qué no los demás?
Mientras tanto todavía ruge la rabia y el anticatalanismo por las páginas virtuales, y alguna que otra hoja impresa todavía derrama tintas de indignación contra Jimmy Jump. A ese pobre niño grande, cuyos actos sólo se explican por un profundo afán de protagonismo, no se le ha ocurrido nada mejor que colarse en la actuación de Daniel Diges en Eurovisión.
En realidad él sólo quería ser una vez más el protagonista, y lo consiguió, pero cabe recordar que hace casi dos décadas un verdadero fanático apuñalo en Hamburgo a Mónica Seles, la mejor tenista del momento. Es ahora, sin embargo, después de todas las actuaciones conocidas de Jimmy Jump cuando se pone seriamente en entredicho la seguridad de los grandes eventos que consigue saltarse.
Pero que nadie se alarme: ni ese catalán que hace el ridículo con su barretina es peligroso, ni la gente que clama contra la seguridad de Eurovisión está más preocupada en la seguridad que en la rabia, ya contenida con el Chikilicuatre (que también procedía de Cataluña) por lo que se ha considerado un boicot.
Por cierto, dicen que el Grupo Bilderberg va a reunirse en Sitges este fin de semana, según dicen para debatir sobre los temas económicos y políticos, aunque yo creo que es una timba mundial de poker. Me explico: el año pasado, que se reunieron en Grecia, debieron perder la partida los participantes europeos porque unos meses después la UE y el FMI tuvieron que salvar al país de la quiebra. Y este año, casualmente cuando nosotros comenzamos a tener la fiebre alta, el Grupo Bilderberg ha escogido a España para reunirse. A ver cómo estaremos el próximo año.
Me pregunto si en este misterioso grupo están, como dicen, las personas que mandan y mueven los hilos del mundo en la oscuridad de los gobiernos, los peores jugadores de poker o sólo son un grupo de amigos que organizan su agenda una vez al año para tomar el té con pastas. Habrá que ver si Jimmy Jump se atreve también con la seguridad del hotel y nos lo explica un día.
http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/56575
Etiquetas: Diario Siglo XXI, sociedad
Mañana sale a la venta en España lo último en tecnología: el iPad. Hasta ahora teníamos el iPod, iPhone y pronto tendremos iTV, iSEX y cosas así. Esto de la tecnología se está convirtiendo en una peligrosa arma de doble filo. Poco a poco, sin darnos cuenta, estamos ocupando nuestra vida de necesidades absurdas y llenando los cajones de cargadores de batería. ¿Alguien se ha preguntado cuántos tenemos ya? Hagamos cuentas: el del teléfono móvil, por supuesto, el ordenador portátil, el mp4 (también el del iPod, porque aunque nos modernizamos también nos resistimos a desprendernos de lo antiguo, por si acaso vuelve de moda como la ropa de los 80), el iPhone, la cámara fotográfica, la videocámara y ahora el iPad, que básicamente hace casi todas esas funciones, pero seguiremos conservando todo lo anterior… por si acaso. En definitiva, los fabricantes de cable y de adaptadores son los que se están forrando en realidad.
Lo más sorprendente del iPad no es el producto en sí, que va a proporcionarnos el –parece ser- ansiado deseo de perder el tacto y olor de un libro para perder además su lectura cuando nos quedemos sin batería, sino que todos y cada uno de los diputados europeos ya tienen uno; luego nos cuentan la milonga de la crisis, como aquí en España que hemos rebajado –un poco- el sueldo a funcionarios que cobran de media al menos 1.500 euros, pero los multimillonarios siguen sin contribuir en su justa medida que, ante el próximo movimiento de Zapatero, ya están tomando antidepresivos. Mientras tanto, los mileuristas que tienen la suerte de serlo, se ríen por no llorar; los que no llegan ni a mileuristas, lloran para seguir sintiéndose personas, haciendo equilibrios para llegar a fin de mes.
Por lo visto esta nueva maravilla tecnológica, que no hace más sino que reunir todo lo que ya teníamos con otros productos por separado, a nuestro ritmo y cuando queríamos (con la diferencia que ahora sólo habrá una única batería para todo), costará entre 479 y 779 euros. Es decir, un chollo; un chollo para los fabricantes, claro. Y una compleja contradicción para los cientos (quizás miles) de personas que lo comprarán al compás de declararse en crisis (algunos de ellos, seguramente, aprovechando la ayuda que el Gobierno da a los parados), que al unísono gritan en voz baja contra la crisis. Y digo en voz baja porque hay personas que son capaces de vociferar a los cuatro vientos lo mal que está el país pero es incapaz de salir a defender otro modelo de sistema, y sin embargo es capaz de perder una mañana entera haciendo cola para comprar un iPad (o similar).
El problema de todo esto es la campaña de marketing que se organiza, porque consiguen que la gente crea que necesita comprar algo que ya tiene aunque en diferentes productos. Aunque siempre ha habido sibaritas, pese a las crisis, cuya aplicación del producto ha sido lo de menos (basta una pequeña modificación del nombre o incluso del color del producto para actualizarse), sino que lo más importante es poder presumir de estar a la última; algo absurdo, aunque por lo visto es eficiente porque las masas responden; no importa el paro, la hipoteca, la caries del niño o el presupuesto en preservativos del mes (o léase las píldoras del día después). Lo que es importante –sobre todo socialmente- es estar a la última, aunque no sirva de nada. De poco sirve ya un webcam, o servirá en breve, si la persona que está al otro lado además no puede masturbarte. ¿Comunicación dicen? Hay excusas para todo, hasta para el sexo a distancia, pero es cierto que moralmente venden más otras cosas. Probablemente los que inviertan primero en ese proyecto sean desde la propia Iglesia… cosas más raras se han visto, como invertir en ladrillo en plena crisis en el sector. Aunque claro, cuando uno tiene los techos de oro no le molesta que le pisen de vez en cuando el suelo.
En resumen, para no liarme mucho; que a partir del viernes una persona en el metro podrá ver el videoclip –además de escuchar la canción, a todo volumen claro- y al paso que vamos casi a masturbarse públicamente contemplando una película de Nacho Vidal a golpe de dedo (ya ni siquiera harán falta los cinco, por lo menos de forma musical), pero sobre todo podrá leer libros sin pasar páginas, algo poco útil cuando uno quiere subrayar algo (o quizás intercalar un punto de libro en la página más interesante), al mismo tiempo que le llaman por teléfono para decirle dónde han quedado para encontrarse en un lugar que tendrá que buscar en el portal de turno, para que al día siguiente –cuando alguien suba las fotos- comprobar los efectos del alcohol no sólo al alcance de todo el mundo que tenga conexión a Internet, sino ya al alcance de un simple click en el índice… que no deja de ser, además de la página más interesante del navegador, el dedo que utilizamos para consultarlo.
http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/56312
Etiquetas: Diario Siglo XXI, sociedad
Hace unos días que han operado al Rey, pero que nadie se alarme, parece que no ha sido todo lo grave que en un principio se temía. Es más, la experiencia ha servido para saber, según las propias palabras de Don Juan Carlos, que la sanidad pública de nuestro país es muy buena; creo que dijo algo así que le llena de orgullo y satisfacción. Aunque claro, si tenemos en cuenta que un señor que vive en Madrid ha tenido que ir a Barcelona a operarse, con la cantidad de hospitales que hay en la capital, teniendo en cuenta además la fama que tienen, no deja de ser curioso; por supuesto, también hay quien asegura que en realidad el Rey se ha operado en el extranjero.
Lo que está claro es que Don Juan Carlos no debió esperar varias horas en la sala de urgencias; me cuentan que además tuvo toda la habitación para él solo, aunque ya sería muy raro que además le pusieran la televisión en abierto sin tener que echar monedas para poder verla.
Por lo visto su séquito real ha ocupado dos plantas del hospital, por aquello de la seguridad... que tratándose del Hospital Clínico, no deja de ser inquietante de qué protegían realmente al monarca: yo apuesto a que de los especialistas... aunque también hay que comprenderlos, con esa presión no debió ser fácil operar a una personalidad tan importante.
Mientras tanto, en la sala de espera de urgencias la gente continuaba esperando múltiples horas, algunas de las cuales normalmente se podrían agilizar con un simple pinchazo, que ahorraría tiempo y sufrimiento a los pacientes, en casos como un cólico nefrítico. También acostumbran a desproteger a los pacientes de toda dignidad, con esas batas que dejan el culo al aire, en medio de la frialdad del pasillo por el que transitan de un lado a otro las enfermeras, entre las miradas de tristeza de algunos cuyo final fue ése.
Pero no se crean, el Rey es muy campechano, siempre se ha dicho así, y ha tenido el detalle de pedir la factura, aunque a fin de cuentas la pagaremos entre todos; el por qué yo todavía sigo sin entenderlo muy bien. Supongo que algún día nos lo explicarán, porque lo de preguntar si nos apetece tener a un hombre que -de acuerdo que ya tiene sus años- tiene el valor de decir que está orgulloso de la sanidad pública española, está claro que sólo puede significar dos cosas: que la demencia senil ha llamado a las puertas de palacio, o que entre tanto trabajo de esquiar aquí, navegar allá, algo le ha nublado la razón. O quizás estoy equivocado, y en el hospital le han tratado como a un paciente más, mostrando su culo real por los pasillos y esperando su turno en la sala de urgencias; tal vez dijo lo que dijo para que nunca salgan a la luz los vídeos de las cámaras de seguridad en programas como el ‘Sálvame’.
http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/55751
Etiquetas: actualidad, Diario Siglo XXI, sociedad
El pasado viernes por la noche me sentí completamente avergonzado. Estaba junto a unos amigos en el metro, hablando de nuestras cosas y dirigiéndonos a nuestro destino. Alrededor nuestro mucha gente como nosotros, cada uno a lo suyo. De repente entró en el vagón un oscuro personaje, alguien que desentonaba claramente con todos los demás; su mirada fría y ausente, así como el arma que sujetaba entre sus manos, llamó la atención de todos nosotros, pero nadie se atrevió a increparle.
Nosotros tratamos de molestarle con eructos, producidos por nuestro pequeño botellón público, otros sin embargo fueron más allá y se pusieron cerca de él subiendo al máximo el volumen de su iPod; pero no hubo forma de ahuyentarlo.
Después de unas pocas paradas, y antes de llegar a su destino, el tipo en cuestión levantó la mirada sin perder la concentración, cerró su libro y con cierto aire de superioridad, se bajó finalmente en su parada. Nadie se atrevió a increparlo… el libro tenía por lo menos 1.000 páginas.
Etiquetas: Relatos
Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio
